Marcelo Tinelli: "En momentos como este hay que tratar de apostar con todo"

"ShowMatch es un programa que atraviesa mi vida: fijate que mi hija mayor también tiene treinta años", recuerda
"ShowMatch es un programa que atraviesa mi vida: fijate que mi hija mayor también tiene treinta años", recuerda Crédito: Jorge Luengo
Su regreso a la pantalla incluirá no solo el "Superbailando", sino también una búsqueda de talentos que lo llevará por todo el país
Gustavo Lladós
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28 de abril de 2019  

Fue una bisagra en su carrera. Si bien contaba con una trayectoria (Badía & Cía era su mayor crédito), lo que sucedió tras la irrupción de Videomatch, allá por 1990, definió para siempre su carrera.Luego aquel programa, que comenzó en Telefe y se mantuvo en esa emisora durante quince años, devino en ShowMatch al pasar a Canal 9 en 2005 y continuó con ese nombre cuando recaló al año siguiente en Eltrece, liderando a partir de ahí el prime time con el formato "Bailando por un sueño".

Mañana, a las 22.30, Tinelli regresará a la pantalla de Eltrece, no solo para iniciar una temporada más de su exitoso ciclo, sino para celebrar las tres décadas de su programa insignia. Para la primera emisión promete una suerte de "volver a vivir" con todos los integrantes de aquella troupe; el martes arrancará con el certamen de baile (que incluirá a varios campeones y bicampeones de ediciones anteriores, como Hernán Piquín, Julián Serrano y Sofía Morandi, Federico Bal, Flor Vigna y Silvina Escudero, así como artistas importantes, como Griselda Siciliani y Leticia Brédice). El jueves y viernes estarán dedicados a un nuevo formato federal, "Genios de la Argentina" .

Todo esto en medio de rumores sobre su inminente debut en el mundo de la política, basado en recientes encuentros con Roberto Lavagna y Sergio Massa, de los que no rehúye en la siguiente entrevista. "Yo tengo ganas de participar y de comprometerme en algo más por mi país", afirma.

-A treinta años del inicio de Videomatch, ¿qué recuerdos tenés?

-Se me mezclan recuerdos personales y laborales. Es un programa que atraviesa mi vida, fijate que mi hija mayor también tiene treinta años. Recuerdo los primeros días, cuando arrancamos, y no sabíamos muy bien para dónde teníamos que ir, más allá de que era el noticiero deportivo de la revista El Gráfico. También recuerdo la cercanía con Carlín Calvo y su programa Amigos son los amigos, con Arturo Puig y su Grande, pa!, que tenía 60 puntos de rating. Yo era la oveja negra del canal: hacía solo un punto a la medianoche. Por eso tengo muchos recuerdos de loser, que fueron los más lindos porque a partir de ahí uno pudo construir un montón de cosas. Mi comienzo no fue exitoso; para nada.

-Ni siquiera fuiste la primera opción como conductor.

-Exacto. Al programa llegué de casualidad porque Gustavo Lutteral se bajó a último momento. Yo venía de Telenoche y la propuesta me interesó porque iba a ser un programa deportivo serio y yo quería ser justamente eso, un periodista serio, hablando de deportes a la medianoche. Pero todo fue de mal en peor, a tal punto que pensé que me rajaban, pero a Gustavo Yankelevich (por entonces gerente de programación de Telefe) se le ocurrió que yo pasara a hacerme cargo de la producción. Como no teníamos nada de nada, empezamos a echar mano de un viejo material de Deportes en acción, un programa que hacía Nicolás González del Solar, y los VHS que cada uno tenía en su casa. Bonadeo, Jacubovich y Príncipi los traían, los editábamos y los pasábamos, sin pagar ningún tipo de derechos. Y ahí nos fue peor aún. El fracaso fue total. Con eso intentamos pelear contra el Mundial de Italia, que pasaba el canal de enfrente. Eltrece repetía a la medianoche los mejores goles y nosotros pasábamos el rally de Kenia de hacía seis años... ¡Imaginate! Era tan tragicómico lo que nos pasaba que empezamos a reírnos en cámara de nuestras notas y eso devino en la mutación del programa, de serio a humorístico. Esa fue la clave de nuestra salvación y del éxito posterior de Videomatch. Al terminar el Mundial sumamos eventos propios, carreras de mountain bike, en que nos caíamos, y luego vinieron los bloopers, los videos caseros que nos enviaba la gente, y así el programa creció, creció y creció. A tal punto que Gustavo luego me ofrece, además, conducir Ritmo de la noche, los domingos.

-¿Qué diferencias encontrás entre la TV de aquella época y la actual?

-Es absolutamente diferente. En la TV de entonces no existía la competencia con los canales on demand ni con los celulares. Hoy, sin dudas, la mayor competencia que tiene la TV son los teléfonos. Antes el país se paraba ante ciertos eventos que emitía la TV, hoy ya no. Antes, estar en la tele era lo máximo, significaba que todo el país se reuniera para verte; las costumbres argentinas tenían que ver con eso, la gente se reunía en familia para ver TV; es más, comían con la televisión prendida. ¿Hoy qué familia cena con la televisión? Y no porque ya no guste la tele, sino porque cada uno está viendo cierto contenido audiovisual en su dispositivo particular. Vas a un restaurante y ves a todos los chicos comiendo con el celular en la mano, mirando a la vez un video, un programa o una película. El cambio ha sido muy grande. Hoy es la tele y un montón de plataformas que contribuyen a un contenido. Antes para conocer el rating de un programa había que esperar un día y venían en un cuadernillo de la empresa IPSA o Mercados y Tendencias que para nosotros era como la biblia. Hoy tenés la herramienta del minuto a minuto, que podés usar o no.

-Con todos estos cambios, ¿son válidas las mediciones tradicionales de rating?

-No. Deberían ser modificadas. Ya no se puede medir el rating de un programa colocando 800 aparatitos arriba de los televisores en casas de familia. Esa medición quedó antigua, está sesgada hacia cierta clase de gente. Además, los contenidos ya no se ven exclusivamente a través de un televisor hogareño, sino a través de celulares, tablets, y en diferentes horarios, no solo cuando el canal emite un programa. Si uno pudiera sumar toda la gente que ve un contenido en distintas plataformas (TV en vivo, on demand, Twitter, Instagram), otras serían las cifras de rating. En definitiva, la industria de la TV en particular y la de las comunicaciones en general han cambiado mucho, y van a cambiar aún más cuando llegue el 5G.

-¿Cuáles fueron los mejores y peores momentos de este largo recorrido televisivo?

-Entre los mejores momentos recuerdo los festejos por los diez y los veinte años del programa. También, la visita de Luis Miguel a Ritmo de la noche un día después del fallecimiento de su padre, y las visitas de Brian May y Robbie Williams. Y el único día en todos estos treinta años que no hice el programa porque justo nació mi hija Juanita. Son tantos los buenos momentos que tendría que hacer una lista para creérmelos... Salvo ahora, que me he puesto más reflexivo y melancólico, me pasa que de repente veo un programa y digo: "Uy, qué loco, mirá lo que hicieron". Me cuesta incluirme y pensar que yo también estuve ahí y lo hice. ¿Malos momentos? Mmm... más bien momentos que no me han gustado. Y tienen que ver con el rol de la mujer en los últimos años de "Bailando por un sueño". En ese sentido, mi mujer y mis hijas me han hecho aprender mucho. Hoy miro para atrás y digo: «esto no lo volvería a hacer». No me gusta haberlo hecho.

-¿A qué te referís? En su momento fuiste muy criticado por el corte de polleras.

-A eso, por ejemplo. No lo volvería a hacer, como tampoco algunas notas en la calle, que hoy me resultan agresivas, en que uno se rio del otro y no con el otro. Ese era el humor que había entonces, pero visto desde el hoy no está bueno.

Crédito: Jorge Luengo

-Hablemos de las novedades de esta temporada.

-El primer programa, el de mañana, será atípico. Repasaremos los treinta años de historia, será un encuentro entre amigos, entre gente que no veo desde hace mucho tiempo y por eso estoy muy movilizado. Pensá que hay gente que no veo desde hace treinta años, desde los comienzos de Videomatch , será como un encuentro de exalumnos. El martes arrancamos con el "Bailando", que este año se llamará "Superbailando", porque incluirá a varios campeones y bicampeones de ediciones anteriores. Tenemos un muy buen jurado (Florencia Peña, Pampita Ardohain, Marcelo Polino y Ángel De Brito) y un BAR más potente, ya que en él van a estar Aníbal Pachano, Laura Fidalgo y Flavio Mendoza, lo que le va a dar un condimento interesante al programa.

-Y de "Genios de la Argentina", ¿qué podés adelantar?

-Esto es lo más novedoso de todo. A partir del jueves saldremos desde el interior del país. Es la primera vez que haremos un programa en vivo en una provincia y ante 10.000 personas. Empezaremos por Santiago del Estero. La idea es hacer un programa muy federal. Voy a viajar con toda mi familia y del jurado formarán parte Valeria Lynch, Patricia Sosa y Los Pimpinela. En total seremos 126 personas, que nos trasladaremos cada quince días al interior, algo que se podría ver como una locura en un momento de tanta crisis e incertidumbre, de menos pauta publicitaria y de menos encendido en la tele. Pero creo que en circunstancias como esta hay que tratar de apostar con todo. Aunque el jurado esté compuesto por cantantes, el "Genio de la Argentina" no tiene por qué serlo: puede ser cualquiera que tenga una gran cualidad artística.

-Este es un año electoral, ¿volverán las imitaciones y las parodias de los políticos?

-El primer programa va a tener la imitación del Presidente y la imitación de Cristina. Justamente estamos ultimando los guiones. Me parece importante que ambos estén, corresponde que el primer mandatario y la expresidenta estén saludando o dando un discurso el primer día del ciclo. Hoy, en la Argentina, el tema político está fuerte y el programa debe reflejar lo que está pasando en el país. Martín Bossi va a hacer de Cristina Kirchner y Fredy Villarreal, de Mauricio Macri. Después veremos cómo seguimos en el año.

-A propósito, mucho se ha hablado en los últimos tiempos de tu incursión en el mundo de la política, ¿qué hay de cierto?

-Yo tengo ganas de participar y de comprometerme en algo más por mi país. A mí me encanta trabajar desde la fundación (La Flia) y lo vengo haciendo desde hace casi 26 años, ayudando a un montón de gente que lo necesita y colaborando sobre todo en acción social. Pienso que en algún momento, y después de treinta años de programa, me gustaría devolver algo de lo que la gente me ha dado. Me parece interesante para mi vida. Por eso en los dos últimos años me he preparado, he estudiado más y he tomado un contacto más estrecho con la realidad y he armado equipos con politólogos, especialistas en ciencias políticas y economistas para ver diferentes cuestiones; así he podido analizar un poco más en profundidad la provincia de Buenos Aires o cómo han trabajado el último gobierno y los anteriores la situación de la provincia. Me he involucrado en un montón de situaciones que tienen que ver con la vida nacional. Pero cuándo va a llegar mi momento lo decidirá la gente. Yo no tengo ningún apuro.

-¿Cómo deben interpretarse tus encuentros con Roberto Lavagna y Sergio Massa? ¿Como charlas ocasionales o con fines electorales?

-A Roberto le tengo un gran respeto y admiración. Lo conozco desde 2002, cuando era ministro e íbamos a la casa de Duhalde a jugar al fútbol. Siempre me gusta encontrarme con él, por todo lo que sabe, sobre todo ahora, que tenemos un problema tan complicado a nivel económico, financiero y social, con el FMI dentro del país. Me parece que está bueno analizar una coyuntura económica con una persona como Lavagna. A Sergio también lo conozco desde hace muchísimos años y está bueno encontrarse con personas como él, con las que uno es afín en el pensamiento ideológico, para charlar un poco de la realidad argentina.

-¿Solo para charlar?

-Bueno, a partir de esas charlas, y como ellos saben que en algún momento tengo ganas de hacer algo, siempre surgen los ofrecimientos; de la misma manera que el año pasado Cambiemos me ofreció hacer algo con ellos.

-De dedicarte finalmente a la política, ¿te postularías a gobernador de la provincia de Buenos Aires o a presidente de la Nación?

-Hoy, hablar de cargos, con todo lo que está sufriendo la gente, me parece una falta de respeto. Siempre a uno le dicen "podrías ser esto o podrías ser lo otro". Pero a mí no me gusta hablar de cargos. Yo no creo que este país vaya a salir adelante si yo ocupo tal o cual cargo. Si dijera eso, estaría equivocado y traicionaría lo que estoy sintiendo. Lo que hoy siento es que este país va a salir adelante con un proyecto de unidad nacional y pensando en los próximos treinta años. Si seguimos pensando en una o dos personas... vamos a seguir alimentando la grieta. Y la única manera de salir de la grieta es a través de un acuerdo nacional, en que depongamos las actitudes y los cargos personales; y que si nos juntamos en una mesa cada uno deje sus armas al costado. Entre todos tenemos que fijar prioridades para los próximos doce o quince años. En ese contexto, y si estoy participando en la vida pública, ocuparé el lugar que me toque, el que decida la gente. Pero hoy tengo contrato con Eltrece, y por dos años más, así que en principio me veo trabajando en la tele; a no ser que se produzcan circunstancias excepcionales.

-Al ingresar al mundo de la política, en un país con tanta polarización, ¿no temés perder parte del cariño de la gente?

-La política es la mancha venenosa. Te acercás a la política y te pueden pasar ciertas cosas. A la política se la ve como un problema, por eso si vos te acercás al problema, te manchás. Ojalá que un día podamos revertir esta visión ¡Alguien va a tener que cambiarla! Si todos seguimos pensando que la política es la mancha venenosa, cada vez menos gente se va a querer comprometer, y yo creo que esto se cambia desde adentro, desde el mismo mundo de la política. El cambio podría venir de un outsider , como en Ucrania, avalado por la gente, pero de un outsider que aceptara ingresar al mundo de la política para generar el cambio. Uno puede soñar un montón de cosas, pero los verdaderos cambios se logran desde una decisión política. Por eso la máxima autoridad política tiene que hacerse responsable de todos sus actos. No se puede llegar a un lugar para decir que la culpa es del de atrás.

-¿Qué dice tu mujer de tus aspiraciones? ¿Te acompaña sin reparos o trata de disuadirte?

-Guillermina es una mujer muy comprometida socialmente, por ejemplo con causas del medio ambiente. En este momento está muy focalizada en los agrotóxicos en la Argentina. Entonces todo lo que tenga que ver con que uno pueda cambiar la realidad para mejorarle la vida a la gente, que creo que es la función de la política, ella lo acepta. Es más, le encanta. Es una persona que estaría muy feliz si yo tomara la decisión de dedicarme plenamente a la política. En ese caso sería la persona que más me apoyaría y estaría al lado mío con una visión hipercrítica. Pero antes quiere ver mi convencimiento total, y está bien que así sea, porque para llevar a buen puerto un proyecto político uno tiene que dedicar el cien por ciento de sus energías.

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