Medium que busca la inmortalidad

Fernando López
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1 de mayo de 2003  

"Un misterio llamado Aleksander Orwicz" ("Medium", Polonia/1985, color). Dirección: Jacek Koprowicz. Con Wladyslaw Kowalski, Michal Bajor, Jerzy Zelnik, Jerzy Stuhr, Grazyna Szapolowska, Jerzy Nowak, Ewa Dalkowska. Guión: Jacek Koprowicz. Fotografía: Wit Dabat. Música: Krzesimir Debski. Presentada por Good Movies. Duración: 98 minutos. Sólo apta para mayores de 16 años.

Nuestra opinión: regular

La acción transcurre en el norte de Polonia, entre la ciudad de Gdansk y la cercana playa de Sopot, en la década del 30 y bajo control alemán. El sostenido avance del nazismo ya se hace evidente en todas partes. En esa atmósfera inquietante y sombría está llamado a repetirse un trágico episodio del pasado para que alguien -el único que entonces logró sobrevivir gracias a la protección de extrañas fuerzas ocultas- vuelva atrás el tiempo y recupere la edad que tenía cuando a su alrededor se produjo la matanza. Es el momento propicio para que el ritual se consume -un eclipse de sol está por producirse- y para ello es necesario contar con los "actores" que serán llevados a representar la escena de celos y sangre tal como sucedió 36 años atrás. Nadie sabe qué está por suceder, y menos el espectador, que muy de a poco va descubriendo las piezas de este siniestro engranaje manejado desde las sombras por un poderoso médium. Tampoco lo sabe una mujer dotada de poderes extrasensoriales que le permiten tener la visión de los dobles arrastrados hacia un lugar de Gdansk por una fuerza superior, aunque ella (y también el público, para facilitar las explicaciones) cuenta en casa con el apoyo teórico del infaltable experto en ciencias ocultas.

Los convocados son cuatro. Un comisario responde al llamado saliendo del aturdimiento causado por una borrachera; el pasajero de un tren viaja como hipnotizado a una ciudad que desconoce y sin motivo que lo justifique; una maestra se ve impulsada a robar una y otra vez de la vitrina de una tienda el mismo vestido rojo que estuvo de moda cuarenta años atrás, y un oscuro empleaducho de anteojos se descubre con amnesia temporal y metido en una casa que no conoce. En vano el comisario y su joven ayudante, que también estará complicado en la historia, intentan desentrañar qué es lo que pasa. Todos son meras marionetas en manos del misterioso médium que ha descubierto el secreto de la inmortalidad, y cada uno deberá asumir su papel y repetir la parte que le corresponde en el ritual inexorable. Podía esperarse de este provocativo y enigmático juego de simetrías organizado por una mente poderosa algo más que una envejecida muestra de cine fantástico a la polaca (y no sólo porque el film es de 1985). "Un misterio llamado Aleksander Orwicz" trae cierto sabor a clase B más por el lenguaje de la puesta en escena y la enfática afectación de los actores que por los recursos empleados en la producción. Si bien hay esmero fotográfico, ritmo sostenido y sugerente ambientación y no son pocos los intérpretes que logran sortear la aparatosidad teatral procurada por la dirección, faltan aquí ligereza y algo de humor y sobran solemnidad y pretensiones.

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