Mejor que esperanzas, un plan

Reflexiones antes de entrar al gimnasio
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29 de diciembre de 2009  

NUEVA YORK.- Los propósitos de Año Nuevo son siempre iguales: se hacen, se rompen y se vuelven a hacer.

Así que no sorprende que ponerse en forma siga ocupando los primeros puestos de la lista año tras año.

Los expertos en la materia dicen que si esta vez uno decide tomarlo en serio, para lograr objetivos hay que empezar por renunciar a sueños imposibles.

"Hay quien dirá: Voy a perder 13 kilos, cuando 5 serían más factibles", dice Shawn Talbott, vocero del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte (ACSM). Este investigador y desarrollador de programas aconseja ponerse expectativas realistas.

"El acatamiento es lo más atractivo de la investigación en fitness: ¿cómo conseguir que la gente cumpla su programa?", sigue. Y sugiere buscar ese dulce punto de equilibrio entre demasiado y poco ejercicio. "Ni tan poco que no haya beneficios ni tanto que no se pueda lograr", explica.

El experto añade que el ejercicio adora la compañía. "Recomiendo hacerlo junto a un amigo. Tener a alguien al que rendir cuentas puede duplicar o triplicar la eficacia. Luego, seguir el plan", indica.

"Hay que ponerse objetivos graduales y escalonados, por ejemplo dos veces a la semana durante dos meses, luego subir a tres veces a la semana durante dos meses."

Además, un estudio del ACSM muestra que la motivación para ser físicamente activo es más elevada cuando había deporte –y no sólo ejercicio– de por medio.

Dejar el sofá

La historia de los propósitos de Año Nuevo se remonta a la antigua Roma y al mítico dios Jano, de donde proviene Janus, Enero en latín. Se convirtió en un símbolo de los propósitos porque tenía dos caras y podía mirar simultáneamente al pasado y al futuro. Jano era también el guardián de las entradas y las puertas.

Carol Espel, directora del grupo de fitness de la cadena de gimnasios Equinox, dice que cada enero entran en el club clientes decididos, con grandes esperanzas y ningún plan.

"Pueden tener las mejores intenciones, pero no las herramientas adecuadas -explica Espel-. La gente dice: Realmente quiero empezar a hacer ejercicio, pero no sé qué hacer", añade, y expresa que eso puede ser desalentador.

Espel indica que incluso quienes no tengan voluntad o fondos para anotarse en un gimnasio o club pueden lograr sus propósitos de estar en forma. "Simplemente se trata de dejar el sofá. Al volver del trabajo será mejor dar un paseo enérgico -anima-. Los estudios documentan que tres rondas de ejercicio de 10 minutos al día pueden ser muy prácticos."

Espel dice que se trata de establecer una rutina con la que se disfrute y seguirla.

Luego, por supuesto, nada mejor que el éxito. Espel lo traduce así: "Cuando la gente empieza a sentirse diferente, cuando la ropa le queda mejor o tiene más energía, ése es el factor más poderoso para la motivación".

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