Mick Jagger

El hombre que aun no lo tiene todo
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1 de diciembre de 2001  

El nuevo disco de Mick Jagger, Goddess in the Doorway, es su primer trabajo solista en ocho años, desde Wandering Spirit (1993). ¿Por qué tardó tanto? "Estuve con los Rolling Stones... Eso es todo", explica Jagger en su suite de un hotel de Manhattan, la noche anterior a su presentación junto con Keith Richards en el Concierto para Nueva York de Paul McCartney. "Pero después de esa larga gira de Bridges to Babylon, pensé: «Este es el momento de hacer otro disco». Si el grupo hubiera querido trabajar...", y se encoge de hombros. "Pero estaban todos contentos de no hacer nada."

En Goddess..., Jagger se rodea de sus mejores amigos -como Pete Townshend, de los Who; Lenny Kravitz, y el guitarrista de Aerosmith, Joe Perry- e incorpora como nuevos coautores a Rob Thomas, de Matchbox Twenty, y a Wyclef Jean. Pero el disco es un triunfo de la independencia. Aquí Jagger, libre de la dinámica automática de los Stones, ostenta sus maduras cualidades de cantante y escribe sobre sí mismo con una honestidad sin precedente. "Traté de dejar fluir las ideas", dice respecto de las letras, "para no escaparme esta vez de las cosas que normalmente no diría".

-¿Qué le da hacer discos solistas que no le den los Stones?

-La gente siempre trata de hacerte hablar mal de los Rolling Stones. Los Rolling Stones tienen su personalidad. Son una banda de rock. Los Rolling Stones interpretan a Gershwin... eso lo podemos discutir, pero es muy improbable que pase. Es como ser actor. Con los Rolling Stones, estás en la serie de James Bond. Es muy cool y es un éxito impresionante, pero se espera que te portes todo el tiempo como James Bond. Si querés hacer otra cosa, la tenés que hacer por tu cuenta.

-¿Cómo empezó a armar el álbum?

-Componía canciones en mi casa y las grababa apenas con una computadora y una guitarra. Me sentía libre, se me hacía fácil. Venían mis amigos. Lo podía hacer cuando estaban los chicos, aunque los echaba de la pieza (sonríe). Pero tenés que ser estricto con vos mismo. A mitad de camino, me parecía que ya había compuesto todo. Tocaba los temas, y los demás me decían: "Sí, está muy bueno, pero tenés medio disco, nada más". Y yo: "¿Pero y todas estas otras cosas geniales?". Y es que no eran tan buenas. Te das cuenta por las reacciones de la gente: "Tengo que hacer más".

-¿Siente que puso en acción todos sus recursos como compositor? En "God Gave Me Everything" [Dios me dio todo] en realidad nos dice que usted no lo tiene todo. A muchos les resultará difícil creer eso.

-Nadie lo tiene todo. Alguna gente es más afortunada que otra. Esa canción es un poco ambivalente. Algunos temas los compuse rápido; al final, uno no está seguro de qué dicen en realidad. El que es muy ambivalente es "Too Far Gone": empiezo con una gran advertencia de que odio la nostalgia ["Siempre odio la nostalgia/ vivir en el pasado"] y en todo el tema no hago más que hablar del pasado.

-¿Se está volviendo más reflexivo? De las mejores canciones del disco, algunas son baladas, como "Don’t Call Me Up" y "Brand New Set of Rules".

-"As Tears Go By" también es reflexiva. No es nada nuevo. Escribo tantas baladas que las tengo que dejar de lado. Más temas rápidos: ése es el dictamen de Keith. El disco de los Stones que más baladas trae es Tattoo You, que originariamente, antes de que existieran los cds, tenía un lado a de temas movidos y un lado b de lentos. Linda idea, pero no se puede hacer más.

-Compuso "Visions of Paradise" en colaboración con Rob Thomas. ¿Cómo es componer con alguien que no sea Keith?

-Estás en la sala con el tipo y en realidad no lo conocés. Pero tiene algo preparado. Quizá te guste y quizá no. Entonces, sobre la marcha, surge otra cosa. Rob se concentraba mucho. Lo suyo era aportar una melodía distinta de lo que habría aportado yo. Yo nunca habría compuesto "Visions of Paradise" solo. Es demasiado pop para mí. Pero me gusta, salió bien. Podría haber trabajado con Rob y con otras tres personas y ni siquiera te lo hubiera mencionado, porque tal vez no hubiéramos llegado a ninguna parte. Para mi anterior disco solista, traté de escribir una canción con Lenny. Lo único que hicimos fue drogarnos absolutamente y salir a bailar. No se nos ocurrió ni una sola idea. Por eso terminamos haciendo "Use Me" [de Bill Withers].

-¿Cómo eligió a los músicos invitados para el álbum? ¿Y en qué medida fueron colaboraciones por motivos artísticos y no por marketing?

-No es que esté en Los Angeles buscando al "Guitarrista del Mes". Tenía una lista de personas, y con la mayoría tengo algún tipo de relación. Con Lenny había trabajado. Ya había visto a Rob antes. Pete es vecino mío en Londres; vivía diciendo: "Yo sé lo que estás haciendo en el estudio. Quiero ir a tocar con vos". Wyclef... Yo había ido a sus recitales. Me gustaba su amplitud de conocimientos musicales, y tiene una onda caribeña con la que me siento conectado. Quería que Missy Elliott hiciera un rap en "Hide Away", pero no vino; no encontrábamos una fecha en la que coincidiéramos los dos. Y también está el marketing. Pero lo que la gente olvida de aquel disco de Santana [Supernatural] es que Carlos Santana es guitarrista, no cantante. ¿Qué podría haber sido más natural que tener un ejército de cantantes entrando y saliendo del álbum? En mi caso no es lo mismo, en especial con los cantantes. Tengo que hacer dúos.

-¿Escribió "Joy" especialmente para hacerla a dúo con Bono?

-No. A Bono lo conozco desde que tengo memoria. Siempre cantamos en reuniones. Hubo una vez en que canté "Satisfaction" -una versión hip-hop- con Bono y con [mi hija] Elizabeth en mi cumpleaños, pasándonos el micrófono. Fue muy divertido. Cuando estaba grabando "Joy" -no había terminado de grabar las voces-, me pareció que estaría muy bueno hacerla con él. U2 estaba tocando en Colonia, en Alemania, así que llevé mi equipito de grabación al cuarto de hotel de Bono, y la hicimos.

-¿En un hotel? Parece como si estuvieran en una iglesia, con banda, coro y todo lo demás.

-Es difícil arruinar esas cosas después. Uno se imagina cómo tendrían que haber sido. Pero Pete [Townshend] estaba en el estudio conmigo. Estaba ahí, pegado a los amplificadores con el volumen increíblemente fuerte. Parece que ya superó su problema de audición (risas).

-Usted canta los primeros versos de "Joy", cuya letra dice que va manejando por el desierto, en busca de Buda, y ve a Jesucristo. Ese suele ser territorio de Bono.

-Eran demasiado buenos esos versos (risas). Los quería cantar yo.

-¿Qué tan espiritual es usted? La gente lo tiene más bien por una persona...

-¿Hedonista?

-Al menos racionalista.

-Y es verdad. Por supuesto que tengo mi aspecto espiritual. Como todo el mundo. La cuestión es si lo bloqueás o no. Estamos tan ocupados en la vida que nunca tenemos tiempo, en primer lugar, de ser reflexivos y, después, de dejar entrar algo así como una luz espiritual en nuestras vidas. Pero hay momentos en que aparece. Ya escribí sobre este tema en alguna que otra canción, como "I Just Want to See His Face" y "Shine a Light" [ambas de Exile on Main Street, de 1972]. "Joy" tiene más cuerpo. Trata de la alegría de la creación y te inspira a amar a Dios. (Pausa.) No es que quiera explicar mis canciones, en realidad.

-¿Sigue sintiendo esa alegría con la música? ¿Tal vez cuando está sobre un escenario con los Stones?

-No es cosa de todos los shows. Es en determinados momentos. Si se trata de un momento religioso o no, es cuestión de criterios. Pero es como un momento religioso, de la misma manera que un acto sexual puede parecerse a un momento religioso. Es un momento trascendente. Tenés la impresión de que hay otro estado de conciencia, aunque no necesariamente lo estés alcanzando.

-¿Lo del 11 de septiembre lo hizo reconsiderar sus conceptos de la fe y el miedo?

-Al estar muy lejos, uno lo ve de una manera levemente distinta. Si hubiera estado en Nueva York, estoy seguro de que habría sentido algo muy diferente: "Uy, me salvé". Pero tuve un shock espantoso, de esos cuando no sabés en qué estás pensando. Cuando tratás de hacer memoria y pensar qué hiciste en ese momento, no te acordás con exactitud. Así que fue un shock y una sensación de asco. Lo que no pensamos en Inglaterra y en Francia fue que en cualquier momento podía venir otro. No quiero que suene frío, pero como estábamos a miles de kilómetros, no teníamos la sensación de "Ahora nos toca a nosotros". No tuve miedo por mí sino por mi hija, que estaba en Nueva York. La bomba atómica: ése sí que es uno de mis miedos. Quizá sea porque me crié teniéndole miedo, por la época en que nací. Es una cosa psicológica horrible.

-¿Siente que es raro sacar un disco en este momento? Usted querría que la gente le prestara atención a su obra, pero la gente tiene la atención puesta en otra cosa…

-Todos tienen que seguir con sus trabajos. No se puede pensar que todo es trivial menos la CNN. Es cierto que los medios informativos tienen que hacer lo suyo, pero le dan demasiada manija a la gente. En Inglaterra, los tabloides competían por cuál asustaba más al público. Sacaban fotos horrendas de personas con mamelucos, todos los días, en primera plana, y la gente se moría de miedo. Es un momento difícil. Pero lo estamos pasando juntos. No me van a dedicar tantos centímetros de texto como me podrían haber dado, pero ése no es el objetivo de hacer discos.

-¿Qué futuro tiene el rock & roll en una nueva era de patriotismo? Es un tipo de música que nació para cuestionar el orden establecido.

-No creo que Bruce Springsteen se haya propuesto nunca cuestionar el establishment. Bruce Springsteen siempre me pareció muy norteamericano, muy patriota. Fijáte en las tapas de sus discos. No por eso lo menosprecio. Me parece muy dulce, y me gustan muchos de sus trabajos. Pero hasta las preguntas que él planteaba eran, a esa altura, parte del establishment. Los norteamericanos tuvieron un presidente que se negó a prestar servicio en Vietnam, y eso lo cuestionó Bruce en "Born in the u.s.a.". Para mí, Bruce Springsteen es el arquetípico músico de rock del establishment norteamericano de clase baja, y por eso tiene tanto éxito.

-¿Los Stones eran los arquetípicos músicos de rock del establishment británico de clase media?

-Eramos muy suburbanos y encarnábamos la pose suburbana rebelde. Y los Rolling Stones éramos más cínicos, estábamos mucho menos metidos en el establishment, aunque la gente siempre decía que formábamos parte del establishment por el dinero. Pero en Inglaterra no existe el patriotismo que hay en los Estados Unidos. Ese tipo de patriotismo quedó muerto y enterrado en la Primera Guerra Mundial, cuando se vio que era una pelotudez total. El rock & roll no es más monolítico que lo que puede ser el cine; dentro del rock conviven todas estas cosas: desde los Beatles, pasando por Bruce Springsteen, hasta Rage Against the Machine. La música rock no es más que un medio de expresión.

-¿Tiene planes de salir de gira como solista?

-Iba a dar unos recitales, pero me estoy quedando sin tiempo. En realidad, no tengo banda para este disco. Tendría que formar una banda y ensayar.

-¿Y planes con los Stones para el año que viene?

-Estoy en eso. En este momento es uno de mis proyectos (sonríe). No creo que nos pongamos a grabar un nuevo disco de estudio. ¿Pero qué vamos a hacer? La verdad es que no lo sé. Falta todo un año.

-¿Hay algún tema o disco de otro artista que lo haya impresionado este año?

-(Larga pausa.) Hay una pila de cds que escuché mucho: Missy Elliott, Macy Gray. Escuché el nuevo de Bob Dylan: me gustan las melodías y me parece muy gracioso. Es la antítesis de la música pop.

-¿Hoy la música pop le interesa?

-No mucho.

-¿Qué le falta?

-Personalidades disparatadas con melodías geniales y un sonido distinto. Estoy seguro de que pronto va a surgir alguna. Tengo mucha paciencia (risas). Todo el mundo me decía: "Tenés que escuchar el álbum de Ryan Adams". Me pareció bueno. Hace música muy anticuada, pero es atractivo. Con la música pop pasa que uno se sorprende a sí mismo silbándola en la bañera: "¡Uy, es el disco de Cher! ¡Estoy silbando a los Backstreet Boys! ¡Uy, la puta madre!". Lo hace todo el mundo, y es cool, porque no te escucha nadie... con suerte.

-¿Qué cambios le gustaría que hubiera en la música el año que viene?

-Lo del 11 de septiembre seguramente va a afectar la idea de la gente sobre lo que deben decir las canciones pop. De cualquier manera, se van a escribir letras espantosas. Los que no tienen talento para escribir tendrían que abstenerse de hacer letras sobre ese tema. No es fácil. No es para descerebrados. Que la mayoría se quede con "amor y calor": eso es lo que yo aconsejo. Van a necesitar palabras de verdad e ideas de verdad; no alcanza con pegar con engrudo un poco de patriotismo.

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