Misiones levanta el telón para los más chicos

Juan Garff
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1 de octubre de 2016  

Cosas de payasas, por el grupo Ton y Son
Cosas de payasas, por el grupo Ton y Son Crédito: Gza. Pali Álvarez

POSADAS.- Los chicos se acercan con el barullo propio de su alegría en salida escolar. Le dan la espalda a la gigantesca sala Imax y también a la cúpula del observatorio astronómico que forman parte del Parque del Conocimiento de Posadas. Su mirada está puesta en el ingreso a las salas teatrales del moderno complejo cultural en las afueras de la capital misionera. Centenares de pájaros de origami ornan los vidrios, del cielo raso del hall cuelga una escenografía de elementos de la fantasía. Un poco más allá, en la espléndida Sala Lírica, los recibe desde el escenario la trama humorística urdida por Héctor Presa con el grupo La Galera Encantada en torno de las aventuras de Robin Hood. Las peleas de paraguas/espadas contra los villanos Malius y Peorius movilizan las voces de los chicos en coros de aliento a Robin.

Las escenas de entusiasmo de los pequeños espectadores se repiten, allí y en otras salas de la ciudad, con la representación de una decena de obras teatrales. Y se multiplican de la mano y la voz de narradores de diversos países latinoamericanos que recorren una Ruta del Cuento yendo a Oberá, Puerto Rico, Alem, la colonia suiza de Ruiz Montoya y la comunidad guaraní de Tacuapi. Forman parte todos ellos de la programación del IX Festival Tutú Marambá, que culmina hoy con Pulsar, una obra del Teatro al Vacío de México, y el cierre a toda orquesta de la banda rosarina Armando Lío.

La Galera Encantada estrenó, además en el festival, Rom y Jul..., una historia inconclusa, el drama shakespeariano vuelto comedia de final feliz, en un atractivo juego de máscaras venecianas. El grupo Amichis llevó a Misiones su innovadora Bom, Bim, Bam, de impronta beckettiana, y el homenaje a la historia del cine Clac!. Los Cantayasos, dirigidos por Carlos Gianni, llevaron sus narices rojas musicales. La Comedia Cordobesa, sus Cuentos al derecho. Y desde la escena local brilló la puesta de Cosas de payasas, de Claudio Martínez Bel, por el grupo Ton y Son.

"Después de 25 años de ver y hacer teatro para niños, creo que una obra califica para el festival cuando reúne la poesía con la honestidad artística, no subestima al público infantil y tiene una grandeza que no es la de la superproducción, sino la de saber contar una historia con todos los mojones que tiene que tener una obra teatral", dice Gricelda Rinaldi, directora del Tutú Marambá y del Espacio de Infancia del Parque del Conocimiento provincial. "Y también nos tiene que emocionar", se apura en agregar. Después de haber ampliado lo que surgió como un encuentro de narradores, aspira a consolidar el festival como una instancia de propuestas y lenguajes artísticos variados. Un festival de artes escénicas de la infancia con todas las letras. En Buenos Aires hace muchos años que no se consigue.

Por: Juan Garff

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