Música, familia, barrio y jardín con ciruelos

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24 de abril de 2004  

Siempre tuvo la sensación de que el público no sólo la sigue por su carrera musical: en el afecto que recibe también tiene que ver su madre. Lejos de pesarle ser hija de, Sandra Mihanovich, que está atravesando un momento brillante de su carrera y acaba de llenar cuatro veces el Luna Park (esta noche --la de su cumpleaños--, va por el quinto), habla de Mónica Cahen d´Anvers y se ilumina. "Nos llevamos bárbaro, es una gran mujer, auténtica, natural, directa, con convicciones. Con César (Mascetti, su marido) también tengo una lindísima relación. A menudo los visito en San Pedro y la paso genial. Son inteligentes, atentos, construyeron un ranchito para mí, un poco alejado de la casa, así nadie invade a nadie. Y cada tanto termino ahí, en medio del verde, en familia, como me gusta."

Es hogareña y, en Saavedra, una vecina más. "Tengo la casa que siempre deseé, con jardín adelante y atrás. Nada del otro mundo, un chalecito rústico, cómodo para mí y mis tres perras labradoras: Cousy y Sophie son negras, Pancha es bien rubia. Y además tengo mis plantas, algunas aromáticas, pero no porque cocine, sino porque me gustan", aclara.

Si el plan es asado, entonces se pone a trabajar: "Prendo el fuego y, en poco tiempo, puedo organizar un lindo asadito, con carnes a punto y achuras ídem. Para que sea perfecto debe haber buen vino tinto y soda, jamás falta un sifón en casa. Tengo dos soderos: el original y el reemplazante. Es que me dio pena elegir y me quedé con los dos. Así que soda no me falta".

Se lleva tan bien con Anita, su vecina lindera, que cuando sale de gira le deja las llaves de la casa. Le encanta hacer compras en el almacén de Marcelo y en la carnicería de Norma. De shopping, ni hablar: Mihanovich se queda mil veces con una ferretería antes que con un local de ropa. "Odio probarme, no me interesa nada. Prefiero toda la vida ir al súper o recorrer el barrio, donde me siento muy contenida, casi en familia. Así que, nada, soy muy común. Cuando no ensayo ni tomo clases de canto, puedo lavar la ropa, cortar el pasto, cuidar mi quinotero y mi ciruelo, que están preciosos."

Sale poco, y prefiere la lectura a la televisión, aunque no descarta volver a trabajar como actriz. "Me gusta actuar, lo disfruto. Si no hice nada últimamente es porque no apareció algo que me interesara realmente. Por otro lado, estuve con el tema del disco, Sin tu amor, que por suerte anduvo muy, pero muy bien. ¿Un sueño? Nada. Bueno, seguir. No puedo quejarme. Tengo una gran familia y una carrera sólida. Y cuando veo que el público se agranda, se renueva, que me siguen los jóvenes, confirmo que tomé el buen camino. Tengo 47 años y, sí, me emociona que los chicos canten mis temas."

Mihanovich exprés

Inseguridad: "Mi casa está bien protegida, tiene rejas y otras cosas. Pero nunca pienso que puede sucederme algo, no soy paranoica. El episodio de Axel Blumberg me pegó muy fuerte, pienso que podría haberse evitado. Me impresionó ver lo que se desencadenó; el estar todos juntos pidiendo una vida mejor no es poca cosa. De todas formas, creo que la cruzada por la seguridad no pasa solamente por una cuestión de represión o control. Hay que cambiar una realidad social grave".

Años: "Es cierto que alguna gente se quedó en el tiempo y todavía me sigue viendo como una chica, por una cuestión de ser hija de alguien famoso. Pero también tiene que ver con mi look, que es despojado, nada sofisticado. Hasta que no tuve canas, jamás fui a la peluquería. Y ahora sólo voy de vez en cuando, para colorearme algunas mechas".

Arrugas: "El estirarse me parece innecesario. Las arrugas son el paso del tiempo, las marcas que le cuentan a uno cómo fue esa vida. Pero bueno, no juzgo".

Perfil bajo

Mihanovich odia los chimentos y no mira programas escandalosos. Cuida su vida privada y dice que hoy difícilmente alguien la moleste. "Siempre me pareció innecesario exponer mi vida íntima públicamente. Igual, a lo largo de veinticinco años cantando, alguna vez se han metido conmigo. Pero siempre lo he podido manejar bien. La indiferencia ayuda bastante. Siempre digo que lo peor que puede hacerse es reaccionar. Precisamente, es lo que cierto periodismo busca."

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