Libros de rock: música para nuestros ojos

Los recientes lanzamientos de las biografías de Cerati, Luca Prodan y los Redondos muestran el creciente interés en estas publicaciones
Sebastián Espósito
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19 de octubre de 2015  

Luca Prodan en una escena de Luca Vive
Luca Prodan en una escena de Luca Vive Crédito: Gentileza Barakacine

"El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer." Atribuida a Frank Zappa, la cita es tan ácida como irresistible y siempre pareció estar dirigida a un segmento más específico, el periodismo de rock. Pero con el tiempo esa frase no hizo más que atesorar un prejuicio que hoy parece romperse en el mercado editorial argentino: el libro de música en general y de rock en particular ya no es un libro menor. Su lector existe, es amplio en gustos y edades, y no se circunscribe sólo al ámbito anual de la Feria del Libro.

Para confirmar la curva ascendente de los últimos años, hace pocas semanas salió a la venta Luca Prodan, Libertad divino tesoro, de Oscar Jalil (Planeta), biografía que se suma a los tanques de la temporada: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Fuimos reyes, por Mariano del Mazo y Pablo Perantuono (Planeta) y Cerati, la biografía, de Juan Morris (Sudamericana). Para completar el universo biográfico también hay que citar la reciente reedición de Uno, dos ultraviolento: la historia de Los Violadores, de Esteban Cavanna (Ediciones Piloto de Tormenta) y El bohemio va, Código Nebbia, de Miguel Ángel Dente (Ediciones Disconario).

Vida y más allá

El abanico de ediciones excede ampliamente el universo de las biografías. Este año se lanzaron dos libros que se ocupan de Cemento, el mítico local de Omar Chabán en la calle Estados Unidos: Cemento, el semillero del rock, de Nicolás Igarzábal (Gourmet Musical) y Yo toqué en Cemento, de Sebastián Duarte (Ediciones del Pollo); la reedición del libro sobre las tapas del rock argentino: A todo volumen, de Sebastián Ramos y Marcelo Morán (Edición de autor); Andrés Calamaro, paracaídas y vueltas (Cúpula): relatos de El salmón en primera persona.

La lista es aún más extensa e incluye dos novedades del pionero del periodismo de rock argentino, Miguel Grinberg: Spinetta, una vida hermosa (Atlántida), un título que repasa la relación del autor de Cómo viene la mano (por cierto, también reeditado con nuevo material el año pasado) y Un mar de metales hirvientes - Crónicas de la resistencia musical en tiempos totalitarios (Gourmet Musical), que recupera sus textos publicados en el diario La Opinión entre 1975 y 1980. Otros títulos, aunque no excluyentes, también alcanzan al rock, como el muy recomendable Letristas, la escritura que se canta, de Alejandro Güerri y Federico Merea (Gourmet Musical), que se encarga de compilar testimonios de autores como Jorge Serrano, Javier Martínez, Adrián Dárgelos y Dante Spinetta, además de compositores de otros estilos como el payador José Curbelo y el tanguero Héctor Negro.

Indio Solari en 1984
Indio Solari en 1984 Crédito: Gentileza Alucinante Viaje

Prejuicio derribado

"El libro de rock era como un objeto de merchandising, una revista con lomo sin las reglas básicas del periodismo", sostiene Leandro Donozo, de Gourmet Musical, editorial que se lanzó una década atrás y que ya cuenta con más de 30 títulos consagrados a las distintas músicas argentinas y a períodos particulares de nuestra historia cultural y con varios a punto de salir a las librerías.

Pero ese libro de rock feo, barato y mal escrito (¡aún peor que la descripción de Frank Zappa!) empezó a apagarse hace unos diez años. Más precisamente en 2005, cuando salieron títulos que hoy son material de consulta ineludible: las biografías de Miguel Abuelo, El paladín de la libertad, de Juanjo Carmona, y la de Los Gatos Salvajes, de Mario Antonelli; junto con el imprescindible ensayo Rock y dictadura, de Sergio Pujol, y otra bio: Indio Solari, el hombre ilustrado, de Gloria Guerrero.

Mariano Valerio, de la editorial Planeta y ex editor de la revista Los Inrockuptibles, sostiene que la industria local "tenía un prejuicio sobre los libros de rock. Básicamente decía que no vendían. Pero así como pasó hace un tiempo con los libros de cocina, hoy hay un segmento de compradores de libros de rock que tienen más de cuarenta años y les pega la añoranza. No son fans como a los veinte, pero se reconectan con la música a través de los libros".

Natalia Ginzburg, de Atlántida Libros, también cree que el primer paso se dio hace una década. "Hace diez años no se vendían ni libros de música ni de fútbol y, de pronto, eso cambió. En lo que respecta a música, creo que el hecho de que se vendan menos CD y se haya producido un gran cambio tecnológico dio lugar a una lectura más reposada. Y fijate que tanto el fútbol como la música hoy tienen sellos que se dedican íntegramente a ellos, como Ediciones al Arco, Gourmet Musical y Caja Negra."

Juan Ignacio Boido, de Penguin Random House, sitúa este advenimiento de libros rockeros en un fenómeno que se empezó a dar en el exterior: las autobiografías y memorias de Paul McCartney, Keith Richards y Bob Dylan, entre otros músicos.

"Es cuando estos tipos primero descubren que aún tienen memoria -comenta Boido-, cosa que en algunos casos es algo prodigioso, y sienten que les llega el momento de hacer un balance, más allá del negocio. El rock encarnó una revolución cultural muy poderosa y que hoy los protagonistas miren el mundo, el modo en que lo cambiaron y las zonas de fracaso de esa revolución resulta un buen motivo para volver a mirar hacia atrás. El rock, desde hace unos cuantos años, inevitablemente está en un período de memoria y balance."

Lectura recomendada

En cuanto a la colección de libros de rock de Planeta, Mariano Valerio cree que todo empezó con la biografía de Pappo escrita por Sergio Marchi, periodista especializado, autor de varios títulos y recordado por su biografía de Charly García, No digas nada. "La colección funciona, está enfocada en la figura singular del artista, pero sin escaparles al ensayo, a la crítica y a la teoría sobre rock. Hubo una inspiración para esta colección y fue Vida, la autobiografía de Keith Richards."

Como Pappo, la figura de Luis Alberto Spinetta atrapa a varias generaciones de potenciales lectores. Pero a diferencia del ex líder de Riff, hay una amplia bibliografía spinetteana. El más reciente, Spinetta, una vida hermosa, es singular desde donde se lo lea: elude la estricta biografía y pone el foco en su figura humana y artística a través de los tantísimos pasajes en los que la vida del querido Flaco se cruzó con la del autor, Miguel Grinberg.

"Nos dio muchas alegrías el libro -cuenta Natalia Ginzburg-. Es la conexión personal que hace Miguel desde sus gustos, su historia y el encuentro con esa figura que es Luis. La primera edición ya se agotó y en estos días sale la segunda."

Más que sólo fotos

Lentamente y a pulmón, Gourmet Musical modeló un catálogo ejemplar y con sólo ver los títulos que están en preparación queda claro que la idea es continuarlo hasta las últimas consecuencias.

"Aún estamos armando un público -dice Donozo-. Creo que ya convencimos a muchos de que el libro de música no es una excusa para poner fotos, sino que es como cualquier ensayo o novela. ¿Con qué seguimos? Con una historia del blues en la Argentina, una guía rockera de Londres, la reedición del libro sobre la revista Expreso imaginario... Es que lo que más me interesa es la producción de contenidos y para eso trabajamos con los autores en un ida y vuelta. Sabemos cuándo empezamos un libro, pero no cuándo lo terminamos."

Mientras la industria discográfica aún busca reconvertirse, los libros de rock parecen ser un negocio todavía más redondo que los discos.

Tres novedades

  • Luca Prodan. Libertad divino tesoro, de Oscar Jalil (Planeta). Una historia completa, muy bien documentada y por momentos coral del hombre que revolucionó el rock en la Argentina en los años 80.
  • Cerati, la biografía, de Juan Morris (Sudamericana). Detalles poco conocidos de la vida de Gustavo Cerati y una cronología pormenorizada de su obra.
  • Letristas. La escritura que se canta, de Alejandro Güerri y Federico Merea. El proceso de escritura en primera persona: cuentan su experiencia Jorge Serrano, Adrián Dárgelos, Ale Sergi, Horacio Fontova, Pablo Lescano, Ramón Ayala y otros.

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