Actuación en el Alvear

El artista se presentó junto a sus hijos
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4 de diciembre de 2001  

Escuchar alguna grabación del pianista o asistir a uno de sus conciertos -raro privilegio- es encontrarse con la síntesis justa entre la tradición y la modernidad del género popular. Adolfo Abalos actuó recientemente en el Teatro Alvear, en su papel de solista. Un acontecimiento en el que lo acompañaron sus hijos Nancy y Amílcar, que viven en la Capital, y un público que aplaudió a rabiar sus composiciones más conocidas.

Los años no alteraron la fina estampa del pianista. En vivo, el maestro da una clase magistral de cómo tocar zambas, chacareras, escondidos y algunos tangos. El refinamiento musical aparece intacto en una interpretación que muestra su creatividad y su capacidad para hacer fácil lo difícil. Su enorme sensibilidad en el piano le permite pasar sin sobresaltos de la cadencia justa de la zamba a la acentuación de las chacareras.

El estilo pianístico de Adolfo Abalos es fundacional del género. Quedó demostrado en sus composiciones más célebres: "Gatito de Tchaicovsky", "Nostalgias santiagueñas" o "Chacarera del rancho", y en la forma de tocar su instrumento. El secreto queda develado por el propio don Adolfo. "Siempre tuve una formación clásica y folklórica que era lo que escuchaba de los mayores, pero también me gustaba el tango, el jazz y la música brasileña. Pero mi estilo viene del bombo, que fue lo primero que toqué en mi vida. Como conocía las acentuaciones las marcaba en el teclado para ir llevando el ritmo, que es lo más importante del género."

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