Alma y música de Galicia

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17 de diciembre de 2001  

Primera y única presentación de Luar Na Lubre , octeto gallego de música celta que integran Rosa Cedrón (violonchelo y voz), Xavier Cederrón (violín), Xan Cerqueiro (flautas), Daniel Sisto (guitarra acústica), Xúlio Varela (bouzouki y percusiones pequeñas), Patxi Bermúdez (percusiones gallegas e irlandesas), Xavier Ferreiro (batería y percusiones afrolatinas) y Bieito Romero (gaita, acordeón y dirección musical). En el teatro Coliseo.

Nuestra opinión: muy bueno.

Grata sorpresa la que nos dan los Luar Na Lubre. Porque, emulando a Milladoiro, que nos visitó en abril de 1995, también se consagraron a la tarea de rescatar el alma y las resonancias de la música popular de Galicia, la que por insoslayable atavismo se considera prima de la apócrifa música celta. Esa que suele ponerse de moda por puro exotismo y que por puro esnobismo se compra como buzones.

Luar Na Lubre tampoco nos vende postales turísticas de la gaita-tamboril de los días de fiesta, sino que indaga, sondea y descubre retrospectivamente las esencias para lanzarlas hacia el futuro con amoroso respeto.

Esto se percibe -tras el preámbulo de calma sepulcral en un teatro colmado en un ochenta por ciento- cuando Rosa Cedrón entona como ofrenda y testimonio de sus ancestros la bellísima canción "Devanceiros". La voz cálida de mezzosoprano, con graves de contralto, adornada con apoyaturas, se alza para expresar con emoción estos sentidos versos "terra dos meus abós/onde naceron meus pais/ Galicia do verde chan... Non quero d-aquí marchar".

El himno da paso al segundo momento de asombro. Es cuando la flauta se interna -en "Costa da morte"- por entre inquietos trazos renacentistas (seguramente en 2x4 con tresillos), como los que suelen escucharse en los mejores grupos de música clásica. Junto al acordeón, el chelo y la gaita hacia el final, le melodía con ritmo de jota gallega se va desovillando eufórica y refinada, con aires de fiesta.

La tercera instancia pergeña climas diferentes de los dos anteriores, como quien juega con un calidoscopio. Se trata de "Chove en Santiago", una de las poesías gallegas escritas por Federico García Lorca. Un pedal electrónico sostiene el canto del violín (con su timbre enrarecido por la amplificación) y luego es la guitarra la que teje, en acentos de 6x8, como una cítara, los arpegios sobre los que se apoyará nuevamente la hermosísima voz de Rosa Cedrón. El tono menor es el que insufla a esa melodía su profunda melancolía entre contracantos del violín.

Y a partir de ese momento crece con "Pola Ponte de S. Xoan", el ritmo de muñeira. Otra vez el 2x4 con tresillos irrumpirá para que la unción y simpatía de Rosa cosechen cientos de admiradores más, mientras la flauta y la gaita revolotean, festivas. Sobrevendrá entonces "Camariñas", de atmósfera hímnica, entretejida con la exquisita melancolía de una copla popular, cuya melodía surcada por divisiones de 6x8 es confiada a la voz de Rosa, junto a las del violín y el chelo, mientras la percusión elabora pequeñas síncopas.

La paleta rítmica gallega -de acotada amplitud- se instala con "Roi Xordo", como contrapartida entre "Camariñas" y "O son do ar" que nos acerca otro momento renacentista en tiempo ternario, con guitarra, violín, flauta baja y ya sin percusión. Es otro canto, si se quiere clásico-popular , a los que se unen el acordeón y el chelo para construir un nuevo bellísimo y sugestivo ámbito de musicalidad.

Con "Terra" se desatará, hasta el final, el ritmo avasallante. Primero con la voz flexible y diáfana de Rosa Cedrón, junto a la guitarra y al bouzouki, que aportó su precioso timbre de laúd durante todo el concierto. En ese tramo hacia el final la percusión (a la que se ha dado un lugar muy especial en un solo apabullante) sostendrá las cadencias de danza brillante con las variantes de acentos y de timbres de la típica rítmica gallega de la muñeira.

Una de las características de Luar Na Lubre es, precisamente, jugar todo el tiempo con las más variadas combinaciones instrumentales, para lo cual los que ceden espacio a sus compañeros hacen mutis por el foro. Este es uno de los atractivos, que casi siempre rubrica la gaita, como para consolidar el "sonido mediterráneo" anunciado en esta visita.

Mientras Rosa produce nuevas fascinaciones con su voz (por ejemplo en "Nau"), el grupo anuncia sus cercanías con el sonido de nuestro tiempo, colindante a veces con el rock. No obstante se trasluce, a través de ritmos, melodías y sonoridades (incluso con la vocinglera gaita que juega a que desafina), ese fondo auténtico, desde la ternura y la delicadeza hasta el festejo y el jolgorio de toda una región de la amada España. Otra vez se produce, como con Milladoiro, el milagro de una tradición cargada de futuro, que no forma parte de la falacia y la impostura de otras variantes de lo celta.

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