Atractiva propuesta del Merlo

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24 de abril de 2004  

Presentación del Merlo Trío, con Hernán Merlo en contrabajo y composición, Patricio Carpossi en guitarra y Martín Lambert en batería. Próxima presentación: hoy, a las 22, en 365, Bartolomé Mitre y Rodríguez Peña, y el 15 de mayo, en Perro Andaluz.

Nuestra opinión: muy bueno

Debutó un nuevo trío del contrabajista Hernán Merlo, que se ubica como uno de los compositores de jazz más arriesgados y activos de la escena argentina.

Con Patricio Carpossi en guitarra y Martín Lambert en batería, este músico estrenó material original de una fina belleza. Jazz moderno muy al estilo europeo, en el que el swing está presente pero sin ocupar un papel protagónico.

El jazz en Buenos Aires comienza a reflejar en sus composiciones el ambiente de la ciudad. Viejos aires europeos conviven con un panorama cada vez más latinoamericano.

El puñado de temas revelados al entendido auditorio de 365 mostró su predilección por las variaciones inesperadas de ritmo, los pasajes arrítmicos cortados a seco para continuar con la reexposición del tema, el restablecimiento del ritmo tan brusco como impecable y todo bajo un aura de música de cámara sostenida por Lambert, un baterista sutil que logra volverse casi inaudible en los tambores, creando una atmósfera de swing debajo del swing.

La música de Merlo reúne en equilibradas proporciones la escritura y el arreglo con la improvisación. Una suerte de libertad vigilada que logró un ensamble rápido y eficiente. La historia de esa noche habló de una música con fuertes componentes de improvisación, en la cual Merlo mostró ser un contrabajista lírico, con un pensamiento organizado en la línea de Charlie Haden.

Como compositor, Merlo mostró en la música para este trío que sabe explotar la naturaleza de sus acompañantes. Composiciones donde la escritura exalta, de alguna manera, la idea del colectivo sin quitar espontaneidad a estos jóvenes talentosos que tienen un futuro interesante.

Carpossi, refugiado en sus pedales --que utiliza con buen criterio--, en especial con un sonido similar al Synclavier (muy a la manera Metheny), consiguió desarrollar un discurso interesante basado en citas jazzísticas, algunas veces casi fantasmales y otras, enmascaradas en un sonido rocker, aunque quizás algo faltas de carácter.

Abren la sesión con "Aquel ojo". Tocado muy "chiquito", la música rodea el silencio como si fuese pidiendo permiso para ocupar su espacio. Un riff del contrabajo se interpone en loscontrapuntos de guitarra y batería, como si pretendiese encauzar esos diálogos minimalistas. El recinto se llenó de una atmósfera impresionista que conmovió por su apasible belleza sonora.

En "Carita de loco" el swing se pone adelante. Los walking bass de Merlo evitan los clichés; la dinámica del bajo no pierde el lirismo, construye en los intersticios que deja Carpossi, que trabaja sobre una serie de acordes saturados de distorsión. La música edificada en la austeridad sonora de este trío parece una estela de matices tímbricos.

"Lucha de luces" es un cuadro de claroscuros. Cada instrumento suena con brillo propio, se impone por momentos la guitarra. Un medio tiempo relajado que mantendrá una unidad conceptual con "Parábola", con un aire latino en la introducción. Un trío de llamativa sutileza, en la que no hay desvíos. Un lenguaje moderno, variado y de una riqueza importante en los planos protágonicos.

Con "Alone Together" llega la concesión. Nada cambia: el standard es traído a sus aguas para que el combo le dé una relectura estilizada.

Para el final, "La vereda de enfrente", donde probablemente Merlo está parado como compositor original y arriesgado. El tema tiene una cierta agitación, suena concéntrico gracias al arreglo de bajo donde el grupo parece tomar fuerza para continuar estirando las fronteras en sus improvisaciones.

Un pequeño que suena grande por su originalidad y ensamble.

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