Benito Cerati: “Me halaga que me comparen con mi papá”

Benito Cerati habló sobre su nuevo disco Alien Head
Benito Cerati habló sobre su nuevo disco Alien Head Crédito: Gentileza Sony
A poco de sacar su segundo disco, Alien Head, el hijo de Gustavo contó detalles de sus canciones y anécdotas con su padre
Dolores Moreno
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1 de noviembre de 2016  • 00:59

Benito Cerati está sentado en los estudios de Sony. Tiene una remera rockera, un pantalón chupín y los pelos revueltos y descoloridos. En sus ojos y en su mirada aguda aparece Gustavo Cerati. Pasaron dos años de la muerte del cantante de Soda Stereo y ahí está su hijo, ese que lo inspiró a escribir “Te llevo para que me lleves” y que hoy, 22 años después, abre sus alas. Quiere dejar de ser gusano para convertirse en mariposa. Quiere dejar atrás Triptour, el primer disco de su banda Zero Kill, al que define como “luna", para brillar con Alien Head, que vendría representar el “sol”. “Esto es la maravilla de salir al mundo y ver lo lindo (y lo malo), pero salir al mundo y no estar tan angustiado. Yo antes era muy para adentro y muy solitario. No tenía mucho contacto con el exterior, era un niño aislado. Era más el que estaba al costadito ahí mientras que los chicos hacían lazos. Yo pensaba ´bueno, voy a ser un mueble más ´. Hoy en día es totalmente distinto, soy una persona sociable, tengo un montón de amigos y eso vino con este cambio. Este disco refleja eso”, dice a LA NACION.

Benito escuchó canciones desde la panza de su mamá, la chilena Cecilia Aménabar, y cuando fue creciendo empezó a interactuar con los equipos que Gustavo tenía en su casa. A los cinco años ya tenía un disco grabado. Eran 12 temas que hizo con la máquina de ritmos de su padre. Lo que él hacía era apretar un botón y salía un sonido dance arriba del cual cantaba o rapeaba. Después quedaba grabado. Lo hizo en otras oportunidades más, grabó Ron Ron -a los 10- y más tarde hizo - Amor a décima vista-, donde se animó a tocar un tema en guitarra. La música para él era un juego. Según recuerda, cuando se prendía la luz del estudio, él sentía que entraba a un parque de diversiones. Había máquinas de ritmo y él tocaba botoncitos. “Era lo más fácil, eran botones, no los iba a romper. Así se le iba el miedo a que agarrara la guitarra el nene de 5 años y haga pum…”, cuenta. Más tarde tuvo su primera banda, Entreparéntesis.

-¿Es cierto que ayudabas a componer a tu viejo?

-Más que ayudarlo, destruía las creaciones. Mi approach a la música siempre fue muy tecnológico. Nunca fui instrumentista, no es que soy versátil con los instrumentos. Soy más compositor que otra cosa. Me acuerdo de ir al estudio de mi viejo y entrar a las canciones que tenía en demo como “Bocanada” o “Siempre es hoy” y era ir ahí y poner en solo la guitarra y ver cómo se escuchaba... o le bajaba el volumen a ver cómo quedaba. Armaba mis pequeños remixes de los temas. Siempre fue más sónica mi búsqueda: más de máquinas, la compu y el manipuleo. Hoy en día le doy la chance a todo, me llevo muy bien con el piano, en vivo toco teclados. Uno va creciendo y va incorporando.

Acerca del mito sobre su responsabilidad intelectual detrás de la frase “Saber decir adiós es crecer”, del tema “Adiós”, Benito se saca del eje. Gustavo le pasó el tema entero balbuceado y le pidió que escribiera lo que le pareciera. “En un momento puse ´es crecer´. Y a él se le ocurrió la idea de ´¿qué es crecer? Poder decir adiós, ¿no?´ Así que el crédito es de él”, reveló un tiempo atrás.

Cerati asegura que su nuevo trabajo es más lumínico que el anterior
Cerati asegura que su nuevo trabajo es más lumínico que el anterior Fuente: LA NACION - Crédito: Gentileza Sony

-¿Sentiste alguna vez la presión de que tenías que ser músico?

- Siempre se me impulsó a hacer lo que sea y eso me da la libertad de hacer lo que sea hoy en día. En un momento me pusieron a estudiar guitarra y dije: “No, cuando yo quiera”. Un par de años después le dije sí a la guitarra, pero muy lentamente. Estaba en otra, me llegaba la música desde otro lado. He hecho tecno y se lo he mostrado a mi familia y siempre se ha recibido con los brazos abiertos, como se recibe un dibujo a un nene, tipo una raya verde que no se entiende, y te dicen: “Qué hermoso igual”. Así, me hacían a mí. No era “no nene, hace rock”.

-Tenés un estilo ecléctico: cantás en inglés y en español, hay temas más rockeros y otros más sónicos, ¿cómo definirías tu música?

- No creo en bandos de cosas, experimento todo. No es que le tenga miedo o prejuicio a nada. Mi estilo es no tener estilo. Siento que tengo muchas facetas, que van a ir madurando con el tiempo. Ahora estoy en ésta, tengo muchas en la cabeza, de a dónde quiero ir después. No lo voy a decir para no arruinar la sorpresa. En algún momento por ahí haga jazz, que me encanta. Por ahí arme un proyecto paralelo que sea eso, no sé, ¿viste? Es como que me gusta todo. No divido a la música por géneros. Todos los instrumentos son tan lindos y todo lo que se ha hecho, lo que se ha creado con ellos, es impresionante, mágico. Creo que la música es lo más cercano a la magia que hay.

-¿En qué se diferencian TripTour (2013) y Alien Head?

-Siento que la diferencia que tienen es que el segundo está mucho más sintetizado, mejor armado, no es tan dispar. Es mucho más terrenal. Me parece que es menos experimental, más simple. Te diría que es la misma moneda porque musicalmente tiene cosas similares, pero son distintas caras. A veces pienso que el disco anterior era luna y este es el sol, por ejemplo. Es mucho más lumínico en cuanto a la lírica, por lo menos. Es más centrado o basado en experiencias personales o lo que veo en el día a día en la gente, observando.

A TripTour, Benito también lo definía en ese entonces como un grito de auxilio. El disco lo compuso tiempo después de que su padre tuviera el ACV y quedara en estado vegetativo.

-¿Cómo fue el proceso creativo?

-Yo venía haciendo lo que iba a ser mi segundo disco, eran otras canciones, pero eran muy parecidas a lo anterior. Era todavía medio pesado, denso, como demasiado cargado de una energía, que no es la que tengo actualmente. Entonces dije “no, esto tampoco me sirve, voy a empezar de nuevo”. Me interné en septiembre del año pasado un par de meses en un estudio, grabando, quería que fuesen temas graciosos, divertidos. Cuando me salieron esas 9 canciones, volví a la carga. Dije “chicos, Zero Kill se reforma”. Hubo un pequeño break de dos meses y volvimos a la carga. A los chicos les encantó tocar los temas, armé una banda que para mí es insuperable.

-¿La banda también mutó?

-Todo es un colectivo, no es que se va renovando, todo se va sumando. Es como un tren, en cada parada, la gente se sube. Pero también uno cambia, a veces me dan ganas de hacer algo más electrónico, algo más rockero.

-También te agarró en otro momento de tu vida...

-Venía de un momento muy agradable y esto le da un punch más. La verdad es que estoy muy contento porque siento que me encargué mucho de la producción. Este disco ha sido mucho más personal. Tenía más experiencia. Antes no había tenido trabajo de estudio 100% dedicado a lo mío. Me siento cómodo conmigo mismo, con cómo fui evolucionando e inclusive con cómo me escucho. Pasamos horas tratando de encontrar el sonido de esta parte de este tema. Podía pasar un montón de tiempo. Descubrí una parte muy puntillosa mía, que, la verdad, hace que el disco suene como suena.

Benito además de la música siente pasión por la actuación. Por eso encarna personajes en sus videos. Fanático de Game of Thrones porque “no le hace asco a nada, refleja la vida real y logró unificar y derribar los clichés de la tele” y del surrealismo de David Lynch, el hijo de Gustavo Cerati simpatizó con la idea de ser actor. “En un momento no sabía si actuar o hacer música, a ese nivel”, revela. Además cuenta que en los actos escolares, él era el encargado de escribir los guiones de las obras y también de encarnar los papeles más importantes. “Era muy de escribir ´exterior, noche, living... ´ ¿viste? como ese tipo de cosas; e imaginarme situaciones. En la escuela escribía las obras. Tenemos todo grabado en video, todo era comedia. La gente se mataba a carcajadas y decían ´está genial, es excelente. Hagamos esto´. Era mi momento de brillar”, dice.

-¿A qué viene el fantasma que aparece en la tapa del disco?

- ¿Viste cuando ves en Facebook esas listas tipo: “Mirá estas 5 fotos raras de fantasmas escondidos en la casa” y ves la foto y decís “eso lo pusieron con Paint”? Un poco quise hacer eso, pero una cosa como ya exacerbada. Es una tela, no podés no verlo. Está todo re mal hecho. Es una cosa irónica, como absurda. El fantasma fue naciendo. Encontré la máscara un día en un placard, tenía el concepto Alien Head en la cabeza y mi prima Guada Múgica -que diseñó todo el vestuario- compró 1 tela plateada para armar el fantasma. Pegó mucho y se transformó medio como Jamiroquai tiene la cosa de los cuernos, bueno... es nuestra mascota.

- En los videos de los dos singles del disco que están relacionados (“Reencarnar y “El final de una relación normal”) aparecés como una especie de doctor loco, ¿cómo te sentiste poniéndote en ese personaje?

-Me encantó. Fue como mi corto debut. Me gusta mucho armar personajes. Inclusive en situaciones que no tengo ganas de ser yo mismo, me switcheo y digo “qué quiero ser hoy”. Podría estar haciéndolo ahora y no te das cuenta.

- Les rendiste homenaje a Michael Jacskon y a David Bowie, ¿ellos son tus referentes musicales?

-Hubo un momento en que en casa Michael Jackson pegó fuerte. No lo pude ver en vivo, pero con Lisa, mi hermana, le rendimos homenaje. Esa fue como mi parte pop. Fue como un quiebre. Yo venía escuchando cosas radiales. Después mi gusto se complejizó. Bowie fue otro y de ahí en más fui descubriendo pilares.

-¿Tu papá es uno?

-Definitivamente, mi viejo siempre en el centro. También Beck, Damon Albarn, Trent Reznor, Massive Attack.

-Estudiaste dos años de antropología en la UBA, ¿en qué sentís que te sumó?

- Me ayudó muchísimo a entender cómo somos, por qué actuamos como actuamos. A la lírica también... a observar el mundo y entender qué cosas son instintos. También a componer, a plantear mi existencialismo.

A poco de la muerte de su padre, Benito siente, a veces, su energía cerca, aunque siempre lo tiene presente desde un “altar imaginario”. Una vez, por ejemplo, estaba hablando de un tema que su padre cantaba, pero no se podía acordar cuál era. A los pocos días le vino a la cabeza y se lo cantó a su hermana en un supermercado y casi al mismo tiempo sonó esa canción de fondo.

-¿Te pesa a la hora de presentar tu música ser hijo de Gustavo Cerati?

-No me pesa para nada, de hecho me divierte y me halaga ver cuando dicen “Ay, este tema empieza igual a ´Engaña´”. Leo cosas así y digo “bueno, genial, son temazos, está buenísimo”. Y cuando se compara negativamente... la verdad es que cuando hago música, es muy personal, me olvido que hay otros. Es demasiado lúdico, es volver a ser niño, sigue siendo una especie de juego de mesa que disfruto mucho, me roba toda la atención.

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