Blue Note: una fusión musical, de Greenwich Village a Río de Janeiro

Tras abrir filiales en Europa y Asia, desembarcó en Brasil con una ambiciosa propuesta que incluye grandes nombres y hasta gastronomía
Alberto Armendáriz
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5 de septiembre de 2017  

RÍO DE JANEIRO.- A pesar de estos tiempos de resaca olímpica, la música continúa en Río de Janeiro. Y desde el último fin de semana el circuito musical carioca tiene una adición muy especial: el legendario club de jazz neoyorquino Blue Note abrió una filial en la Cidade Maravilhosa, en su primer desembarco en América latina, que pronto podría expandirse también a Buenos Aires.

Fundado en 1981 por Danny Bensusan, el Blue Note del Greenwich Village se volvió una de las salas musicales más prestigiosas de Nueva York, donde tocaron figuras clásicas del jazz como Dizzy Gillespie, Ray Charles, Sarah Vaughan, Lionel Hampton, Carmen McRae, Arturo Sandoval, Oscar Peterson y Kenny Garrett. Con los años, estableció sucursales en otras ciudades de los Estados Unidos (Honolulu y Napa), Japón (Tokio, Osaka y Nagoya), Italia (Milán), y China (Pekín), pero hasta ahora no se había aventurado al sur del ecuador.

El responsable detrás del emprendimiento en Brasil es el empresario carioca Luiz Calainho, un ex publicista que llevó a ser vicepresidente de la discográfica Sony Music aquí y ahora, a través de su compañía L21 Participações, posee dos radios, una grabadora, y produce festivales de música, arte y diseño. Tras años de obsesión con el Blue Note, convenció a la familia Bensusan de darle la licencia para montar el club en Río.

"Desde los años 90, cuando trabajaba para Sony, iba regularmente a Nueva York y me volví un apasionado por el Blue Note, que ya conocía de antes; recalaba ahí todo el tiempo. Fue entonces cuando empecé a alimentar la idea de traer el club a Brasil. Creía que había una inmensa oportunidad, principalmente por la fuerza de la marca, todo lo que significa en el mundo del jazz, pero también por la vitalidad de la música brasileña y la variedad de artistas que hay aquí. Me parecía que podía hacerse una fusión interesante entre el Blue Note y la música brasileña", contó a LA NACION Calainho, de 51 años.

La incursión del famoso club es una adición muy aplaudida en Río, que, a pesar de ser una ciudad donde se respira mucha música, no ha tenido mucha suerte con las casas dedicadas al jazz o incluso -sorprendentemente- tampoco a la bossa nova local. Clubes cariocas emblemáticos como Mistura Fina y Jazzmania no perduraron en el tiempo, y en los últimos años tampoco logró sobrevivir la casa Miranda (en honor a Carmen Miranda), que mezcló shows de jazz con bossa nova y música popular brasileña entre 2012 y 2015. Es justamente el lugar que dejó vacante el Miranda, en el complejo Lagoon, al borde de la laguna Rodrigo de Freitas, donde abrió sus puertas el Blue Note Río.

"El error que creo que cometieron todas esos clubes musicales fue depender casi en forma exclusiva de la boletería. Mis negocios, en cambio, tienen como eje ser una plataforma para patrocinadores; y en el caso de Blue Note tendremos a sponsors como AmBev, PwC, Shopping Leblon y el portal UOL. Esos patrocinios representan un 40% del negocio. Otro 30% de los ingresos vendrán de la exclusiva oferta de gastronomía; por eso contraté al chef Pedro de Artagão (de los restaurantes top Irajá, Formidable y Cozinha Artagão) para diseñar un menú de alto nivel. Y, finalmente, la boletería representará el otro 30%", explicó el entusiasmado entrepreneur, quien invirtió US$ 1,3 millones en el proyecto y remodeló el sitio para que el escenario tenga como fondo un ventanal con vista al morro del Corcovado y la estatua del Cristo Redentor.

Ya en los primeros meses están garantizados varios grandes nombres, como Sergio Mendes, Maceo Parker, Chick Corea, Baby do Brasil, Roberto Menescal, Leny Andrade, Hermeto Pascoal y Anne Paceo. Pero Calainho quiere también tener algunos artistas brasileños y extranjeros menos conocidos, con proyectos musicales con un toque más moderno.

"Habrá jazz, bossa nova, música popular brasileña, samba y hasta hip-hop. Quiero que el Blue Note Río sea uno de los clubes más curiosos del mundo, con un sabor muy especial, siempre manteniendo la excelencia de la música en un ambiente muy íntimo", señaló Calainho sobre la casa con capacidad para 350 personas, dos shows de jueves a sábado, uno los miércoles, y un brunch musical los domingos.

Confiado en el éxito que tendrá su nuevo proyecto, el empresario ya prevé montar filiales en San Pablo, Recife y Porto Alegre en los próximos dos años, y luego, avanzar hacia otros países latinoamericanos.

"A medida que vayamos desarrollándonos en Brasil, tengo toda la intención de expandirnos para otros lugares de América latina, y Buenos Aires está a la cabeza de mis objetivos, por su gran riqueza musical. Espero poder llevar el club allá en los próximos tres años. Luego me gustaría instalarme también en Lima, Cartagena, Santiago, La Habana y Punta del Este", comentó.

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