Caetano, después de "Fina estampa"

En su último trabajo interpreta un repertorio de canciones norteamericanas Es parte de la música que compuso la banda sonora de su infancia
Fernando López
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28 de abril de 2004  

Parece ya un lugar común, pero al hablar de este nuevo álbum de Caetano Veloso es inevitable la referencia a "Fina estampa", y no sólo porque muchas de estas canciones norteamericanas y de aquellas del repertorio latino compusieron parte de la banda sonora de su infancia y adolescencia -"a algunas las conozco desde antes de empezar a hablar", exagera él-, sino también porque en ambos casos su canto refinado y musical logra redescubrir en melodías que casi todos llevamos en la memoria del corazón tesoros escondidos u olvidados a fuerza de tanta versión rutinaria o perezosa. Hay entre los dos trabajos otro elemento en común: el deleite y la libertad con que Caetano se entrega a la relectura. A estas alturas de su carrera, reconocido como creador de una de las obras más originales de la música popular de nuestros días y también (caso bastante infrecuente entre los llamados cantautores) como un intérprete de exquisita sensibilidad, puede darse estos gustos. Felizmente.

En veintitrés títulos -alguno de los cuales, como "Sophisticated Lady", no habría tenido el coraje de abordar en otros tiempos, según confiesa-, presta tanta atención a los clásicos de Gershwin, Cole Porter, Rodgers y Hart e Irving Berlin como a creaciones relativamente más recientes, de sus contemporáneos Bob Dylan y Steve Wonder a Kurt Cobain. Y no faltan muestras de ese espíritu desprejuiciado y juguetón que lleva al bahiano a celebrar lo kitsch: en la versión de "Carioca" (aquella difundida visión made in USA de la música de Brasil) con la que abre el programa, y en su contrapartida, la azucarada "Feelings", compuesta en 1973 y convertida en hit mundial de presunto origen norteamericano bajo la firma de un tal Morris Albert, que es en realidad brasileño y se llama Mauricio Alberto. Bromas tropicalistas aparte, hay mucho para apreciar y disfrutar en "A Foreign Sound", más allá de alguna elección que no parece demasiado acertada, como la aproximación al rap en el tema de Dylan "It´s all right ma...", del que tomó la línea del título del CD.

Desempeño vocal

Gracia, inteligencia y sensibilidad vuelven a caracterizar el desempeño vocal de Veloso, que no en vano ha hablado muchas veces de su temprana admiración por Chet Baker. Hay muestras contundentes de su delicadeza y su musicalidad; por ejemplo, en su bellísima traducción a capella de "Love For Sale", en la muy breve de "I Only Have Eyes For You", en la inalterablemente seductora "Body and Soul", en la grácil revisión algo bossa de "So In Love", en la sencillez con que descubre la canción que hay en el tema de Cobain.

El tropicalismo apenas asoma en la cita de su "Baby" colocada en la apertura de "Diana", el gran hit de Paul Anka, pero color y acento brasileño se filtran aquí y allá a lo largo de un programa que tiene otros momentos descollantes, como cuando Caetano se balancea en la languidez sensual del calipso de Harry Belafonte ("Jamaica Farewell") o cuando busca nuevas resonancias en "Nature boy", que figura entre sus temas favoritos y al que ha grabado con anterioridad.

El proyecto venía de lejos, de los tiempos del exilio en Londres, pero fue quedando postergado hasta que hace unos diez años, Bob Hurwitz, presidente de Nonesuch (su grabadora en los Estados Unidos), se lamentó de que hubiera desistido de la idea y sin proponérselo la reanimó con estas palabras: "Eres el único que podría grabar Cole Porter y Bob Dylan en un mismo disco y que el resultado tuviera sentido". Ahí está "A Foreign Sound" para corroborarlo.

A Foreign Sound

Caetano Veloso

Carioca, So in Love, I Only Have Eyes for You, It´s All Right Ma (I´m Only Bleeding), Body and Soul, Nature Boy, The Man I Love, There Will Never Be Another You, Smoke Gets in Your Eyes, Diana, Sophisticated Lady, Come as You are, Feelings, Summertime, Detached, Jamaica Farewell, Love for Sale, Cry me a River, It´s magic, Something Good, Stardust, Blue Skies, Manhattan. (Universal)

Un sueño ambicioso

Días atrás, Veloso estuvo en Nueva York, invitado por el Carnegie Hall para organizar el ciclo Perspectivas, para el que seleccionó a varios artistas brasileños y ofreció un show suyo, el viernes 16, y otro junto a David Byrne, al día siguiente. Fue la primera vez que ese centro de las artes convocó para esta tarea a un músico que no interpreta música clásica; un músico que, justamente, acaba de editar un álbum de clásicos norteamericanos, hechos a su manera.

De ese y otros temas habló Veloso en una entrevista publicada por The New York Times: "Ustedes se apropiaron del nombre del continente -le dijo al periodista Jon Pareles-. Sólo los Estados Unidos y Sudáfrica han hecho eso, con una arrogancia inconsciente. Y, dados los escándalos raciales que siguieron, puedo percibir ecos de aquella apropiación en lo que vino después: una vocación por el dominio".

"La vida en Brasil es dura -continuó-, pero también es bella. Como nación somos tan jóvenes y tan grandes como los Estados Unidos. Hablamos portugués y somos una mezcla de razas. Por esta particularidad, tenemos la responsabilidad histórica de hacer algo nuevo y bueno; incluso en la música popular. Es una ambición loca, lo sé. Y más allá de que en el futuro no hagamos nada y sigamos siendo pobres, desorganizados, dominados y corruptos y lentamente desaparezcamos en la historia, aunque ese sueño sea sólo un destello en el océano, ahora mismo está vivo, y vivimos la intensidad de ese ambicioso sueño."

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