Caetano Veloso: un poeta del sonido

Pasado mañana saldrá a la venta en el país el nuevo disco del intérprete brasileño, que registra más de veinte clásicos norteamericanos
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28 de abril de 2004  

LONDRES.- El cantante Caetano Veloso presenta en Gran Bretaña un disco con canciones de autores de los Estados Unidos, pero no puede dejar de hablar de Buenos Aires, donde ese trabajo saldrá a la venta pasado mañana. "En ninguna otra parte del mundo me siento como en la Argentina. Su público, especialmente el porteño, es increíblemente respetuoso y efusivo al mismo tiempo, no tiene comparación", se entusiasma, como si estuviera viendo al "monstruo de mil cabezas" criollo en la victoriana habitación del hotel londinense donde hace gala de su muy buen manejo del español.

Una y otra vez, en su entrevista con LA NACION, Caetano evocará a Buenos Aires, por la que sintió, desde su primera visita en la década del 70, una "pasión a primera vista". Es un tributo que sólo se interrumpe cada vez que parece recordar la razón por la que está en Londres: el lanzamiento mundial de su último CD, "A Foreign Sound", su primer compilado de canciones grabado íntegramente en inglés.

"En algunos de mis álbumes anteriores hay temas de Bob Dylan y los Beatles en su lengua original, por lo que cantar en inglés no es una experiencia nueva para mí. Pero es la primera vez que edito un disco que contiene exclusivamente temas de compositores estadounidenses", comenta.

El artista brasileño ha seleccionado para su último CD temas tan disímiles entre sí como "So in Love", de Cole Porter; "Detached", de Arto Lindsey, o "Jamaica Farewell", de Lord Burgess. "El álbum refleja la vigencia del espíritu del tropicalismo", comenta, en referencia al movimiento artístico que impulsó a fines de los años sesenta junto con Gilberto Gil, Gal Costa, Tom Zé y Maria Bethania, hermana de Caetano. "Nosotros transformábamos canciones de otros ritmos en nuestros ritmos, y yo aquí sigo haciendo lo mismo, con idénticas ganas", afirma.

Veloso, cuyo nombre de pila tiene su origen en el hecho de haber nacido el día de San Cayetano de 1942, asegura que, a diferencia de otros artistas latinos, no hizo su disco en inglés para ingresar en el poderoso mercado norteamericano. "Si hubiera querido ingresar en los Estados Unidos para venderle discos al público anglohablante nunca habría elegido los temas que incluí en mi última producción", señala. "Todo en «A Foreign Soundª lo hice por puro gusto, y si tiene un propósito es el de crearle interrogantes al que lo escuche. No me interesa gastar energías en el mercado, sino en hacer cosas que digan lo que yo quiero decir", afirma.

En la actualidad, aunque no dude en mostrar con orgullo aquel lejano pasado juvenil que lleva marcado a fuego, Caetano Veloso luce más que nunca como un auténtico ciudadano del mundo de la música. Sus últimas décadas lo han llevado a otras audiencias más allá de las fronteras de Brasil, que logró trasponer especialmente después de grabar "Fina estampa".

Pero aquél no sería su primer gran salto a lo desconocido. En 1968, Veloso debió dejar su tierra natal por ser acusado de "faltarle el respeto al himno nacional y a la bandera de Brasil", y así llegó a Inglaterra, donde vivió algunos años y desarrolló sus habilidades para hablar y cantar en la misma lengua de John Lennon y Bob Dylan, dos de sus más notorios referentes.

Hoy, en la capital de esa misma isla donde intentó apaciguar la amargura de su exilio, el músico confiesa que probablemente reabra su "período creativo" cuando termine de promocionar este disco. "Estoy con muchas ganas de componer, aunque por ahora tengo que conformarme con reprimir este gran deseo de hacer canciones nuevas", comenta, casi por lo bajo, como con temor de quedar mal ante su propia intención de concentrar su discurso en la difusión de "A Foreign Sound".

En ese momento de distracción, como en tantos otros, es cuando vuelve a su Buenos Aires querido. "Hay otro gusto que quisiera darme, y es grabar un disco de tangos. Con «Fina estampaª no me alcanzó", desliza Veloso, con la mirada puesta en el techo de su habitación y, al mismo tiempo, en un futuro potencial rodeado de cortes y quebradas.

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