Catupecu Machu, cada vez mejor

Adriana Franco
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31 de mayo de 2003  

Recital de Catupecu Machu. Integrado por Fernando Ruiz Díaz en voz y guitarras, Gabriel Ruiz Díaz en bajo y computadoras y Javier Herrlein en batería y acordeón. Invitado: Martín Macabre en teclados. En The Roxy, Sarmiento y Casares. Nuevas funciones: hoy y el sábado 7, a las 22.

Nuestra opinión: excelente

Catupecu Machu tomó prestada canción e idea. De los Héroes del Silencio. Que ni siquiera quieren recordar el pasado, dicen y cantan en el tema "El hechizo", de la banda española liderada por Bunbury. Y lo repiten en cada momento de este show cuadrafónico que vienen realizando en The Roxy. No es sólo una canción, es el concepto, la propuesta misma que expone aquí la banda lo que tira con fuerza hacia adelante.

La idea de presentarse en vivo con sonido cuadrafónico y trabajar sobre dos escenarios no es, meramente, una extravagancia. Allí hay una apuesta que, además y por suerte, no queda limitada. Porque de lo que se trata es de una experiencia sonora. Definitiva. En la que la música invade cuerpos y mentes. Y no porque se trate de una cuestión de volumen. El sonido, trabajado, ajustado, permite que en cada momento cada instrumento sea escuchado con claridad, incluida la voz, muchas veces relegada en los conciertos de rock fuerte.

Desde sus inicios el trío viene tomando la vida, y la música, con arrojo. Desafiando adversidades, primero, dispuestos a seguir adelante con lo suyo, derribando obstáculos. Ahora, con tres discos en su haber, siguen con el mismo arrojo (como el de su último disco, "Cuadros dentro de cuadros") sumado a mucho, pero mucho trabajo. Que se agradece en este resultado de hoy, en el que la potencia cardíaca de rock no se pierde nunca y se agranda con el buen trabajo de cada uno de los músicos.

Hay guitarras que sorprenden en la distorsión, y pronto, otras bellamente melodiosas. Hay secuencias disparadas que no se convierten, nunca, en centro del asunto. Lejos están de volverse maquinales, porque en todo caso la máquina tracciona a sangre de batería, una batería que, por momentos, se vuelve despiadadamente efectiva, conmoviendo cuerpo y oídos. El propio Herrlein es el que, en otro tramo, transmutado, se dedica a acompañar la voz de Fernando Ruiz Díaz con su acordeón.

Gabriel Ruiz Díaz va de los teclados de computadora al bajo, toma guitarras y hace sonidos con un instrumento creado por él, todo hierro industrial. Canta por momentos a la par, toma guitarras cuando Fernando decide que la canción necesita de todo él (de su energía, sus saltos, sus brazos). El cantante también puede presentar un tema, primero, en versión recitada y acompañado por el público, para luego volver sobre él, ahora todo música y rock.

Así, con nueva potencia, cuadruplicada, se escuchan temas antiguos como "Elevador" y "Dale", de su primer disco; "Y lo que quiero es que pises sin el suelo", un electrizante "Mamá me dijo que yo no viniera..." y "Eso vive", entre otros, de su segundo trabajo, "Cuentos decapitados". Y varios, muchos, de su último disco. Por allá, también, otro cover ya clásico de la banda: "Héroes anónimos", del grupo Metrópolis.

Escapándoles a las clasificaciones, el grupo juega -y lo canta en "Batalla"- a "resetear todo", a "reanudar el ciclo". Pero, por suerte, en este empuje hacia adelante tampoco pierde la memoria.

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