Como nunca, Cosquín refleja los problemas de la actualidad

Los artistas opinan y cantan temas como "Chacacerolazo"
Gabriel Plaza
(0)
26 de enero de 2002  

COSQUIN.- Hay muchas actuaciones y grupos que subieron al escenario mayor de Cosquín y seguramente no pasarán a la historia. El nivel artístico sigue desparejo, pero seguramente esta edición 2002 será recordada en el tiempo por su vínculo con la actualidad nacional. Todos los que pasaron por el escenario mayor hicieron, desde la primera luna, comentarios más o menos explícitos sobre la delicada situación que vive el país.

Se usaron palabras fuertes en muchos casos, como cuando Tamara Castro dijo: "Duhalde, si querés hacer historia, terminá con la corrupción; es lo único que te pedimos. Estamos cansados de los corruptos", o declaraciones más tibias entre canción y canción, mensajes esperanzados, tales como "Luchemos juntos por un futuro mejor", referencias irónicas acerca del "corralito", expresiones de solidaridad con quienes más padecen la situación y agradecimientos de los artistas a la gente que "con un enorme sacrificio" pagó la entrada para estar en el festival.

Cuando en la primera noche de apertura del festival muchos de los integrantes del Ballet Camín salieron a bailar con sus correspondientes ollas en mano, haciendo un juego percusivo con la música y la intención de un ambivalente mensaje cacerolero , estaban profetizando el signo que marcaría este año la edición número 42.

La incertidumbre por la convocatoria que tendría el festival, debido a los bolsillos flacos, se instaló como el tema de mayor preocupación de los organizadores. La inquietud menguó por el buen arranque de Soledad, pero volvió a golpear luego de las últimas dos lunas, con una plaza al 30 por ciento. A eso se sumó un intento frustrado de cacerolazo de unas mil personas -turistas sin un peso- dispuestas el primer día del festival a cortar las rutas de acceso a Cosquín porque no podían acampar gratuitamente a la vera del río.

Pero el tema de mayor impacto fue el reflejo de la caliente situación social, no sólo sobre el escenario Atahualpa Yupanqui, sino también en todos los ámbitos peñeros y alternativos, donde se empezaron a escuchar canciones fogoneras y testimoniales, algunas cercanas al panfleto y otras surgidas del Nuevo Cancionero.

Así, se pueden escuchar temas como "Y qué saben ellos" y "Cuando tenga la tierra", el clásico de Daniel Toro y Ariel Petrocelli que volvió a sonar en la voz de Los Originales Trovadores. Ellos dijeron en el escenario mayor: "Ojalá no lo tuviéramos que cantar más". En "Chacacerolazo", del Duende Garnica, el estribillo dice: "Chacacerolazo, el pueblo empezó a buscar sus pasos..."

Si antes un arma fundamental para llegar a la gente era optar por un repertorio bien festivalero que levantara a la audiencia, este año la mayoría de los artistas subió con un discurso o con temas que apelan a la conciencia social, más acorde con los tiempos que corren.

Soledad se tomó algunos minutos de su vertiginoso show para fijar posición: "Quiero que sepan que soy argentina y que lo que está pasando me hace mella. Tengo una abuela jubilada y un tío que trabaja en el campo". Horacio Guarany también fue uno de los más frontales, cuando dijo: "Argentina, qué país tan rico y tan choreado ". Y posiblemente la actuación de Los Nocheros adquiera otra dimensión cuando hagan, de Teresa Parodi, el tema "Resistiendo". Canciones y posturas ineludibles para gente que canta para un público bien popular, pero un fenómeno inédito en muchos sentidos, teniendo en cuenta la falta de compromiso que muchas figuras exhibieron durante los años del gobierno de Menem, cuando la moda del folklore joven vivió su mayor florecimiento y muy pocos se acordaron de usar el escenario mayor como reflejo de la realidad.

Con la colaboración de: Jimena Massa

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?