Con el sello único de Ute Lemper

Piazzolla, Kurt Weill y Jacques Brel conviven con temas propios
Fernando López
(0)
25 de mayo de 2003  

Ute Lemper es de esas divas que suelen imponer la marca de su personalidad al material que eligen para armar sus programas. No se trata para ella sólo de colocar su voz al servicio de la canción sino de hacer de cada pieza una lectura personal, un esbozo dramático que adapta a los rasgos de su estilo, a su imagen escénica (la que consolidó con sus innumerables shows o en sus repetidas incursiones en el musical) y a su poderoso temperamento histriónico.

Tal elección puede llevarla a concretar notables aciertos cuando el repertorio escogido le ofrece la unidad dramática y la coherencia estilística necesarias para poder desplegar su reconocida condición de actriz y cantante, como se ha podido verificar tanto en la mayor parte de sus grabaciones como en su no muy lejana presentación entre nosotros.

Otros son los resultados cuando el itinerario musical que propone se vuelve algo vacilante, o comporta -como parece suceder en el caso de "But one day..."- un cierto carácter de recopilación. El flamante CD, en el que la estrella alemana intercala algunas composiciones propias -"un pop maduro", como ella misma las ha definido-, también puede entenderse como el testimonio de un momento de transición en su carrera, o bien como el resultado de apuntar simultáneamente a públicos diversos.

Entre Londres y Nueva York

En la propia palabra de Lemper es posible encontrar algunas claves. "Este CD tiene una larga historia -ha declarado-; fue inspirado por mi álbum anterior, "Punishing Kiss", que me abrió la posibilidad de cantar canciones contemporáneas y de insertar la vieja música en el mundo de hoy. Estaba muy entusiasmada con los temas que yo misma había compuesto pensando en mi siguiente registro y ensayando con ellos nuevas vías expresivas. Pero mientras mi compañía grabadora en el Reino Unido se mostró conservadora e insistió en la necesidad de perseverar en los temas "teatrales" destinados al público que me identifica con el repertorio de cabaret, en los Estados Unidos prefirieron que volviera a apostar por el material nuevo. Así que decidimos hacer ambas cosas, y la producción se dividió en dos partes: una en Nueva York, donde registramos mis propias piezas, y otra en Londres, con "canciones-canciones" que ya había interpretado en escena pero no había grabado."

Ese propósito de satisfacer al mismo tiempo al auditorio más joven -conquistado gracias a las obras que Tom Waits, Nick Cave, Elvis Costello o Philip Glass aportaron a su anterior CD- y al tradicional y consecuente que la declaró heredera de Lotte Lenya y Marlene Dietrich, afecta notoriamente la cohesión del programa e inclusive produce alguna fractura formal en el terreno interpretativo. El temperamento actoral que Ute despliega para traducir el contenido dramático de un clásico de Brel o de Piazzolla, por ejemplo, suena extemporáneo -si no amanerado, o meramente exhibicionista-, cuando irrumpe a continuación de una canción pop de la que la artista ha extraído inesperados y sutiles matices jazzísticos.

Una nueva faceta

Hace falta el talento multifacético de la artista nacida en Munster y su vigorosa y definida personalidad para sortear los desafíos de un programa tan ambicioso y heterogéneo. Condiciones vocales, versatilidad expresiva y musicalidad le sobran, y en cuanto a su fina percepción del contenido teatral de cada canción y de su oficio escénico, nadie duda de que han sido elementos decisivos para forjar la definida personalidad que insinuó desde el primer contacto con el público, cuando, todavía en su etapa estudiantil, fue elegida para la producción vienesa de "Cats". Durante años sus interpretaciones de la obra de Kurt Weill, sus shows centrados en las canciones del cabaret berlinés de los tumultuosos tiempos de la República de Weimar y de la resistencia al avance del nazismo, sus incursiones en el musical y sus colaboraciones con el compositor Michael Nyman le hicieron ganar prestigio internacional y una categoría estelar a la que mucho contribuyen su presencia escénica, su agudo sentido del humor y su sofisticada imagen de mujer fatal con alguna pizca germánica de ambigüedad masculina mezcla de Marlene y Greta Garbo.

A esas facetas suma ahora Ute Lemper otra igualmente prometedora: la de autora y compositora. Son cinco títulos -entre los cuales figura el que da título al álbum- que retoman el espíritu de "Punishing kiss" y en los que cuenta historias y emociones personales o retrata personajes con trazo seguro. Se comprende que estamos aquí lejos del pop liviano y complaciente que nunca se cansa de reciclar los habituales clisés sobre el amor, de modo que cuando el tema asoma lo hace, por ejemplo, con el acento palpitante de "I surrender", una impecable apertura.

La variedad temática abarca desde el vibrante homenaje a su amiga Orly Beigel, hija de sobrevivientes de la Shoah ("Lena", tema al que Laurie Anderson aporta su violín), hasta la dulce y elegante "Little face", una declaración de amor a su hijo, y se cierra con un poema inspirado en Bertolt Brecht ("On Brecht-Epilogue") que recoge la atmósfera de las canciones de cabaret.

En la zona "clásica" del repertorio -aquella que ha ocupado desde siempre el núcleo de sus celebradas presentaciones- no faltan ni Weill ni Brecht, traducidos con la autoridad (y con el sello propio) nacida de una prolongada frecuentación. De Jacques Brel elige "Ne me quitte pas" y "Amsterdam", que se prestan a sus desahogos histriónicos, inclinación que también se manifiesta en sus personales (y no siempre convincentes) versiones de las dos obras de Piazzolla incluidas en el programa: la "Balada para mi muerte", rebautizada "Buenos Aires", y "Oblivion". Aunque corresponden a diferentes arregladores y a distintas formaciones, tanto los temas "clásicos" grabados en Londres como los "modernos" registrados en los Estados Unidos reciben el sustento instrumental impecablemente refinado que también es parte del sello distintivo de Ute Lemper.

But one day

Ute Lemper

I surrender; Buenos Aires; September song; Lena; Ne me quitte pas; But one day; Speak low; Living without you; Oblivion; Little face; Amsterdam; Ballad of Marie Sanders; To those born later I & II; On Brecht. (Universal)

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.