David Lebón vino de Mendoza para hacer dos presentaciones

Mauro Apicella
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21 de diciembre de 2001  

Mientras David Lebón posa para las fotos en la plaza de la avenida Córdoba y Anchorena, un tipo de treinta y pico lo reconoce y, sin acercarse, improvisa un monólogo: "¡David! Qué bueno que viniste, me enteré hoy por la radio. Tengo tus cassettes. A ver: "San Francisco y el Lobo", dice a los gritos, y larga su versión. «Padre, ¿volveré a ser... Osama?»"

La particular versión del tema corre por cuenta del peatón (fue escrito hace veinte años y originalmente uno de sus versos dice: "Padre, ¿volveré a ser feroz?"), pero el cálido recibimiento puede ser compartido con muchos otros que mantienen un afecto intacto hacia Lebón a pesar de que el cantante vive desde hace seis años a 1100 kilómetros de aquí.

"Mi lugar sigue siendo Mendoza -apunta el músico-. Pero vengo siempre que puedo, sobre todo para la época de Navidad", dice a propósito de los shows que en principio estaban previstos para hoy y mañana pero que, a raíz del estado de sitio instaurado anteayer por el Gobierno como consecuencia de los desbordes sociales, se harán el viernes y el sábado, a las 22, en La Trastienda. (Las entradas adquiridas para las presentaciones suspendidas servirán para los shows de la semana próxima. Más información sobre espectáculos suspendidos, en la sección Política de la edición de hoy de LA NACION.)

Para sus shows, Lebón traerá un repertorio de temas pocas veces interpretados en vivo, más algunos estrenos, como "Beatle", "Hombre de la niebla", "Latín blues" y "Mendoza". "El último se lo quiero mostrar a los porteños porque muchos me preguntan cómo estoy. Quiero decirles que estoy bien, que me cuidan y me quieren. Soy como el Sandro del barrio. Y Mendoza es muy parecida a un ser humano, tiene temblores, porque a veces se enoja, tiene nieve y verano."

Regalo de fin de año

Las funciones del fin de semana próximo marcan su vuelta a esta ciudad con una presentación importante luego de casi tres años. A principios de 1999 se reunió con un grupo de músicos para grabar un CD en vivo que no lo dejó conforme. "Un día me llamaron de la compañía BMG. No estaba entusiasmado con ese proyecto, pero al firmar por cuatro discos pensé que los siguientes serían a mi manera -recuerda el autor de "El tiempo es veloz"-. Finalmente, no sucedió mucho con el álbum y ahora Pepo y Horacio Nieto, de Sony, me preguntaron si quería trabajar con ellos."

El sello lanzó recientemente un CD doble en su serie Obras Cumbres, que incluye, exclusivamente, registros de Lebón como solista: desde su primer álbum, publicado en 1973, versiones en vivo grabadas en el estadio Obras, en 1984, y una selección de temas que figuran en placas editadas entre 1985 y 1991. "Creo que es como un regalo, la última recopilación mía -señala-. Toqué en muchos grupos, por suerte muy conocidos. Una vez Luis Spinetta me dijo: "¿Te vas a hacer solista? Te lo encargo". Tenía razón, fue duro, pero me acostumbré."

Lebón dice que tiene 266 temas inéditos y que si no los graba "se van a podrir". Con tanto tiempo dedicado a la composición, despierta curiosidad saber de qué vive. "De ingresos de Sadaic y de los shows que hago en Mendoza, una vez por mes -dice-. Hace tres meses hice uno con la Filarmónica de Mendoza, muy lindo. Me mantengo como una persona común. Además, en la Argentina nunca existió un rockstar a nivel económico."

-El show con la orquesta fue promocionado como tus 25 años con el rock, pero los cálculos no cierran.

-No, claro, son muchos más. Nunca lo publicité así. No me gusta celebrar los aniversarios.

-Esas canciones nuevas, ¿mantienen tu línea de rock y baladas?

-Musicalmente lo mío está entre "El tiempo es veloz" y "No confíes en tu suerte". Eso es lo que siempre me sale. Cambia la composición porque cambia el hombre, aunque siempre voy a recordarle a la gente que está viva y que eso es lo importante.

-¿Cuando volvés a grabar?

-En marzo del año que viene, quizás en España, y con mi grupo. Tengo una banda de barrio que me encanta. Porque me acostumbré a convivir mucho con ellos: comer un asado, conversar. Eso se nota en vivo y nos mantuvo juntos durante cinco años. Creo que es un buen momento para grabar y que soy uno de los tipos que puede dar lo que la gente está esperando.

-¿Qué?

-Que te digan la verdad, algo que te llegue. Ultimamente hay mucho marketing. Y el corazón no se puede marketinear .

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