De la ciencia a la música

Alberto Rojo presentó su segundo disco, "Para mi sombra"
Gabriel Plaza
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8 de mayo de 2003  

A simple vista la física cuántica, el mundo de Borges, la música barroca, las zambas y las canciones de Charly García, pueden tener poco en común. El tucumano Alberto Rojo logra concentrar todos estos elementos aparentemente inconexos en su rutina cotidiana como profesor de Física en la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y compositor, guitarrista e intérprete de música argentina.

Apasionado por los misterios del universo Alberto Rojo consiguió su doctorado en Física en el Instituto Balseiro de Bariloche, cuando contaba con una larga labor como músico al frente de un grupo de cámara en su provincia. En sus días se fueron mezclando las ciencias y la música hasta que las divisiones entre las dos actividades se convirtieron en materia imperceptible para su mirada. "Para mí una se alimenta con la otra. Las dos me apasionan. De hecho, la música tiene muchos elementos de la física que se ponen en juego y con los que me gusta experimentar", sostiene el guitarrista, que editó su primer trabajo solista "De visita" , en 1999.

Luego de trabajar una larga temporada como docente e investigador físico, ahora acaba de sacar "Para mi sombra", un disco de canciones, producido artísticamente por el músico Pedro Aznar, que cuenta como invitado de lujo con Charly García. En esta producción sobresalen obras de su autoría, donde lo clásico y popular se hermanan sutilmente. También aparecen composiciones de Alberto Ginastera, Leguizamón-Castilla o Atahualpa Yupanqui.

"No me gustan esas divisiones entre la música popular y la música culta. Para mí todo es música y cada obra encierra un misterio distinto. Disfruto tanto de una vidala como de una obra de Bela Bartok o una canción de Charly. Por eso me considero un intérprete de música argentina, eso es lo quiero expresar en mi guitarra y mi voz", argumenta Alberto Rojo, que estudió piano desde los 6 años y fue guitarrista autodidacta hasta que ingresó a la Berklee College of Music en Boston.

Como concertino de guitarra logró admiración entre sus colegas. Víctor Villadangos incluyó composiciones del argentino Rojo en su disco. Muchas de sus obras son materia de estudio en diferentes conservatorios de música de América latina. Y sus presentaciones en vivo, durante dos ediciones del prestigioso festival argentino Guitarras del Mundo, permitieron mostrar el dominio que tiene de la guitarra y su lenguaje expresivo tan particular. "Me apasiona investigar cómo fue que Stravinsky o Bartok llegaron a componer esas obras. Las trato de desmenuzar y las armo y desarmo una y otra vez", revela con la obsesión y la vivacidad de un niño que quiere descubrirlo todo. Pero como tucumano Rojo tiene una fuerte vinculación natural con los sonidos de raíz folklórica y compartió composiciones con otros creadores populares de la nueva generación como Lucho Hoyos. En sus canciones aparecen esos aires. "Estoy muy influenciado por el folklore, aunque mi contexto siempre fue más urbano. No puedo hablar de pialadas y monte. Pero por ejemplo la obra de Atahualpa Yupanqui me despierta una admiración tremenda por esa síntesis a la que logró arribar con sus melodías y su poesía. Lo mismo me despiertan los Hermanos Núñez que nos dejaron una obra genial, al igual que el Cuchi Leguizamón."

El disco permitió que Rojo finalmente saque a la luz sus canciones "Chacarera del fuego", "Zamba del agua" y "Qué bonito", que Mercedes Sosa incluyó a su repertorio habitual: la cantante tucumana lo invitó a participar de sus conciertos en Toronto (Canadá). Charly García, fue otro de los que quedó admirado por la delicadeza musical de este artista provinciano, residente en Estados Unidos. Juntos grabaron una versión a dúo de "Desarma y sangra". "Pude palpar directamente la genialidad de un músico como Charly que vive la música desde otro lugar. Para él como para Mercedes Sosa la música es una cuestión hasta corporal y así es como la transmiten."

Público y socios de lujo

En la voz de Alberto Rojo se deslizan fraseos tucumanos al estilo de los del clan Sosa. Pero no habrá sido éste el motivo (o la sorpresa) que guió anteanoche a Mercedes Sosa hasta el Club del Vino para ver a este artista.

La sorpresa fue para Rojo por la cantidad de micrófonos, flashes y cámaras de tevé que lo esperaban antes del show. Es que no deja de ser curiosa la aparición de un músico desconocido que en una presentación cuenta con Mercedes Sosa entre el público, que logra que Pedro Aznar le produzca el disco y que Charly García cante en uno de los temas del álbum y atraiga a los medios (aunque su posible presencia en el show no sea más que amague, de esos a los que el periodismo ya está muy bien acostumbrado).

Motivos, sorpresas y curiosidades aparte, Rojo es un músico al que no hay que perderle el rastro. Así lo demostró el martes con su versión de "Ese arar en el mar", títulos propios como "Chacarera del fuego"; la bellísima "Vidala para mi sombra"; con buenos percusionistas que lo acompañaron (Diego Clemente y Facundo Guevara) y con "Desarma y sangra", junto a Pedro Aznar al piano (a falta de García).

Porque Aznar (buen socio de este proyecto) sigue sumando grandes aciertos como productor artístico. El tema "El seclanteño", para el disco "Rosa de los vientos", de Suna Rocha; el álbum "Tambong", del brasileño Vitor Ramil; actualmente "Para mi sombra", donde Pedro captura de manera sobresaliente lo mejor que Alberto Rojo tiene (hasta ahora) para mostrar.

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