El arte del buen entretenedor
Kevin Johansen y The Nada, junto a Liniers, se presentaron en el teatro Maipo
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Presentación de Kevin Johansen y Liniers. Con The Nada: Enrique Roizner en batería, Juan Alvarez en bajo, Andrés Reboratti en saxo, flauta y glockenspiel, Nicolás Said en saxo y flauta, Sebastián Massolo en guitarra eléctrica, Maximiliano Padín en charango, ronroco y guitarra acústica, Lucas Espina en percusión, Mariano Massolo en armónica y Pedro Onetto en teclado y acordeón. El viernes y el sábado en el teatro Maipo.
Nuestra opinión: muy buena
A veces, los discos funcionan como excusas para que los autores se reencuentren con su público. Pero en este caso no fue un álbum nuevo el motivo de los dos shows que pergeñó la extraña pareja conformada por Kevin Johansen y Liniers. Un libro, Oops (Ediciones de la Flor), funcionó como disparador para que la música de uno y los dibujos del otro coincidieran en escena.
Mientras el libro reúne las letras de las canciones de los cuatro trabajos de Kevin con los personajes creados por el autor de Macanudo , las presentaciones en el Maipo mostraron a una banda que hacía lo suyo con Liniers, que componía una escenografía en tiempo real. En una tarima, por encima de los músicos y sobre una gran tela, el dibujante alimentó su imaginación con la música ejecutada por una banda que se mostró tan cálida como compacta, y con las palabras que brotaban de un Johansen en clave de frontman . Así, temas como "Hindue blues", "Daisy", "No me abandones" y "Cumbiera intelectual" tuvieron su complemento en los dibujos de Liniers y en la proyección animada de sus criaturas.
Heterogénea y flexible es la música de Kevin. Podrá contener aires de brasileña, acercarse al Caribe, coquetear con la cumbia, el rock, la rumba, la murga y la milonga, pero no suscribe a ninguno de estos géneros. Para salir airoso de su experimento, cuenta con varios aliados: observaciones ácidas en sus letras, una postura en escena que se ríe del molde del cantante comprometido ("no te conviertas en cansautor , me dijo una vez Rubén Rada", contó Kevin en varias oportunidades) y una banda elástica que ejecuta a la perfección tanto los delirios grupales surgidos en la sala de ensayo como los individuales nacidos de la cabeza de un Johansen que se empeña -y lo bien que hace- en exprimir al máximo su vida de película.
Vida de película
El hombre que nació en Alaska, se crió entre Buenos Aires y Montevideo, cruzó los años 80 porteños con el grupo Instrucción Cívica, emigró a Nueva York, tocó y grabó en el mítico CBGB y volvió a Baires para licuar esas experiencias, está ahora sobre el escenario del teatro Maipo amenizando con su don de entretenedor. Y lo hace de distintas maneras: cantando en castellano y en inglés; jugando con las palabras y los ritmos (por ejemplo, "Atahualpa you funky" y "Chill out James", dos disparatados homenajes a Atahualpa Yupanqui y James Brown, respectivamente) y contando historias propias y ajenas: su mamá docente y su vida junto a ella en el barrio montevideano de Malvín, o frases algo célebres que funcionan como bisagra entre una canción y otra: "Churchill decía que el éxito es saber ir de fracaso en fracaso con entusiasmo", recordó el protagonista mayor de la noche.
Son largos los shows de Johansen & The Nada, y los del Maipo no fueron la excepción. El viernes, los protagonistas plantearon un clima de celebración y se encontraron con un público que recogió el guante.
Hacia el final y después de lo que sería un cierre impactante, con Johansen a un costado del escenario y toda la banda tomando por asalto el micrófono del vocalista para entonar por tramos "Fin de fiesta", se sucedió una andanada de bises efectivos: "Logo", "La procesión" y "Guacamole", entre otros. A esta altura, el show comenzó a desdibujarse un poco y no es casual la expresión. Liniers se calzó una guitarra y tocó la única canción que sabe, tal como se encargó de decir antes de pedirle perdón a la música. Hizo "Knockin´ on Heaven´s Door", imitó a Bob Dylan y a Axl Rose, y recibió las carcajadas de un público que disfrutó hasta el final. Sin poses ni contracturas, Johansen, The Nada y Liniers plantearon un show con bastante humor. Moraleja: no es necesario fruncir el ceño para ofrecer un buen show.




