El Congreso tiene orquesta, pero sufre muchos vaivenes

Está atrasado el pago de las becas de sus jóvenes integrantes
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15 de julio de 2001  

La original Orquesta Juvenil del Congreso Nacional fue fundada en el ámbito de la Biblioteca del Congreso en 1990, por iniciativa del maestro Rolando De Piaggi. La integran jóvenes becarios, estudiantes de música, a los que se les dio la oportunidad, mediante la práctica de los diversos instrumentos, de sostener sus estudios e iniciar su vida laboral.

La agrupación ensayaba tres veces por semana y supo ofrecer, en promedio, tres conciertos gratuitos por mes para todo público, desde su fundación, en 1990. Los jóvenes recibieron en tal concepto una retribución mensual en pesos que provenía de algunos contratos cuyo producto se repartió equitativamente entre ellos.

En diciembre de 1999, la orquesta fue disuelta por las autoridades salientes de la Biblioteca antes de retirarse de sus puestos y sin aviso previo, aduciendo razones presupuestarias. Los jóvenes músicos y su director quedaron sin trabajo después de diez años de labor ininterrumpida y tras ofrecer más de cuatrocientos conciertos.

El salvamento se inició al año siguiente y el 27 de abril de 2000 los presidentes de ambas cámaras, Carlos Alvarez y Rafael Pascual, firmaron la resolución 549/00 por la que se crea la Orquesta Juvenil del Congreso Nacional "como un organismo permanente destinado a producir y realizar actuaciones artísticas en representación oficial del Parlamento argentino, con el objetivo de promover el papel social de la cultura y contribuir siempre -de manera creativa- a que se consolide la democratización de la vida cultural". La redacción es de los honorables legisladores.

El informe lo provee el propio director de la Orquesta Juvenil del Congreso Nacional, maestro Rolando De Piaggi. "La orquesta -aclara De Piaggi-, que funcionó por diez años, no suspendió su trabajo en ningún momento. Estuvo activa durante todo el año último. No obstante, durante todo este tiempo no se cumplió con la resolución, habiéndose dejado sin beca a estos jóvenes que habían concursado dos veces. Tampoco se hicieron efectivos los convenios con el Conservatorio Nacional y la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Esto significa que se priva a la sociedad argentina de un organismo educativo-cultural que cumplía una actividad permanente, gratuita y benéfica en todo el país.

"El costo total de las becas -insiste el director- es de 8000 pesos mensuales que se reparten entre sus integrantes, cada uno de los cuales recibe pequeñas asignaciones mensuales equiparables a las categorías más bajas del escalafón. Ahora bien, como la resolución establece que ambas cámaras atenderán tal erogación por partes iguales, corresponde que cada una aporte solamente 4000 pesos por mes."

En el caso expuesto se trata de veinte becas otorgadas no a profesionales de la música sino a jóvenes estudiantes de arte, a quienes se facilita el ingreso a la profesión, por lo que en este momento han pasado a la condición de desocupados.

"Todo está en regla -puntualiza De Piaggi-. Existe un reglamento, un proyecto y un desarrollo previsto. Reitero: todos están doblemente concursados. Esto significa que aquí no hay ñoquis. Además, queda entendido que ninguno de estos chicos permanecerá más de tres años en la orquesta, para dar oportunidades al ingreso de otros jóvenes. Todos ellos aportan sus respectivos instrumentos."

El maestro sospecha que toda esta dilación se debe al temor de los legisladores por presuntos cuestionamientos que podrían recibir a causa de estos gastos artísticos frente a la crisis que estamos atravesando.

"Se olvida olímpicamente -reitera- que esta orquesta ya existía, que fue disuelta y luego creada nuevamente. Yo hice innumerables gestiones. Hemos solicitado al menos cinco audiencias con los presidentes de ambas cámaras sin que hayamos recibido una mínima respuesta. Las dos últimas presentaciones fueron hechas a Rafael Pascual y a Mario Losada señalando nuestros argumentos."

Lo cierto es que tanto los jóvenes como su director desean y necesitan continuar con su tarea en forma regular. Su retribución resulta indispensable para encarar nuevamente el desenvolvimiento orquestal y los concursos en los que participan los mejores músicos juveniles del país.

La orquesta de cuerdas está integrada por 20 músicos estables: 11 violines, 4 violas, 3 violonchelos, y dos contrabajistas. La edad promedio es de 22 años. Todos ingresan por concurso en el Conservatorio Nacional.

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