El juego de ser estrella pop

Stewart Copeland habla de los comienzos del grupo y del boom de los regresos
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25 de noviembre de 2007  

Stewart Copeland observó perplejo aquel teléfono rojo, un tanto polvoriento por cierto, que no paraba de sonar luego de veinte años de silencio, sin recibir siquiera un mísero mensaje. Un tanto nervioso atendió finalmente, escuchó con atención lo que le decía la reconocible voz del otro lado de la línea y, sin pronunciar palabra, colgó. Visiblemente conmocionado, Copeland miró al director de cine que se encontraba de pie a su lado y le dijo sin pensarlo demasiado: "Perdón, pero debo abandonar el set de filmación ahora mismo, tengo que volver a ser una estrella pop por un rato".

Así recuerda este Clark Kent del rock y el pop qué fue lo primero que hizo luego de que su ex compañero de banda Gordon Matthew Sumner (Sting en clave superhéroe) lo llamara un buen día de noviembre del año pasado y le propusiera reunir a The Police, luego de haberse negado rotundamente durante más de dos décadas. "La verdad es que no tenía pensado volver a viajar por el mundo para tocar la batería ante miles y miles de personas que no paran de gritar ni un segundo, pero, bueno, se nos ha vuelto a presentar esta oportunidad y estoy feliz por ello. Un poco aturdido, pero muy feliz."

A los 55 años, Stewart Copeland ha vuelto a calzarse el disfraz de estrella pop y en los últimos seis meses se subió a 77 escenarios, montados en 52 ciudades de 12 países, en el marco de la que se convirtió en "la" gira regreso del año, con más de 170 millones de dólares recaudados hasta hace un mes, abonados con alegría y entusiasmo por más de 1,5 millones de personas de todas las edades.

The Police, el trío que tuvo el mundo en sus manos en los años 80 a fuerza de decenas de hits apretujados en apenas cinco discos, volverá a tocar en la Argentina el sábado y domingo próximos, y Copeland, el locuaz y divertido baterista hijo de un ex agente de la CIA, dialogó con LA NACION con su habitual -y brutal- honestidad: el multimillonario negocio que rodea el regreso del grupo, las claves del éxito pasado y también las del fenómeno de este presente atípico, el boom de la nostalgia, el lugar que ocupa hoy el rock y cómo -junto a sus compinches Sting y Andy Summers- les robaron la idea a unos niños punkies y corrieron con ella hasta convertirse en el grupo pop más grande del planeta. Todo, en la voz de uno de los tres policías más queridos en la historia de la institución.

-Ya dejaron atrás más de la mitad de la gira... ¿Hasta aquí ha sido como te lo imaginabas?

-No, todo es mucho más grande de lo que podría haber pensado alguna vez. Es un desafío permanente y una experiencia que tiene mucho de aislamiento. En un momento estamos jugando a las cartas y, de repente, nos encontramos con 60.000 personas gritando delante de nosotros: "¡Ey!, esperen un minuto, tengo que despertarme de este sueño y llevar a mis chicos al colegio". Lo que nos está pasando es realmente algo muy excitante, un poco raro, ya que, después de todo, estamos viejos, pero poco a poco las cosas empiezan a parecer normales. Uno se vuelve a acostumbrar a tener a Sting a la derecha y a Andy, a la izquierda.

Desde que el trío anunció con guitarra, bajo y batería su vuelta al ruedo, en febrero de este año, la prensa internacional reprodujo una y otra vez los pormenores de la policemanía y los músicos salieron a defender su decisión con gestos, palabras y conciertos: que el dinero que se llevarán a sus confortables casas una vez terminada la gira -en junio de 2008- es una razón más que justificable para volver a tocar, que la química del grupo está intacta, que ahora se llevan mejor que en épocas de fama rápida y suceso desmedido, que Sting llamó a sus ex compañeros para rearmar The Police porque quería hacer algo "que sorprendiera a su público", que los ensayos fueron ríspidos, pero no tanto y que, bueno, están mayores, sí, pero a nadie que haya pagado un ticket para verlos y escucharlos en vivo le importa demasiado.

-Más allá del dinero o de las ganas de volver a juntarse con viejos amigos y colegas, ¿por qué creés que los regresos en el rock han resultado todo un fenómeno este año?

-La cuestión es muy interesante desde un sentido filosófico y no sé si tengo una respuesta correcta, pero definitivamente es una extraña anomalía lo que está sucediendo. El rock se supone que se trata de chicos haciendo música y asustando a sus padres. Es totalmente inesperado que ahora los chicos tomen la música de sus padres para usarla como inspiración. Cuando yo escuchaba a The Doors o a Jimi Hendrix, era una rebelión contra mis padres. No tiene sentido que en estos días los adolescentes escuchen a The Police. Okay, la música es muy buena, pero yo siempre pensé que eso era algo secundario en lo que respecta a la cultura rock. Lo primero siempre fue la rebelión.

-¿Qué descubriste acerca de la banda mientras producías el documental Everyone Stares: The Police Inside Out (2006)?

-Dos cosas. Una, que yo había olvidado por completo, quizás adrede, que en los primeros años éramos como N Sync o algo así, una banda lastimosa. Toda esa publicidad de los comienzos era la de una banda para revistas de chicas de 16 años. Ahora tengo 55 años y tengo hijas y por eso creo que lo encontré algo irónico. Lo otro que me pareció muy importante fue que me di cuenta de que todos éramos muy felices, siempre había muy buena onda y nos queríamos mucho. Creo que por eso ahora no tratamos de matarnos.

¿Policías o ladrones?

Copeland, que una vez disuelto The Police se dedicó básicamente a componer bandas sonoras de films (para directores como Francis Ford Coppola, Oliver Stone y Ken Loach), tiene una interesante teoría elaborada acerca de por qué la banda conquistó el mundo en aquellos ocho años entre 1977 y 1985: "Fue una oportunidad que supimos aprovechar. Un cambio de guardia en el que al menos por un minuto las defensas estuvieron bajas. Fue un momento de confusión, de usar el pelo largo a usarlo corto, en el que se abrieron las puertas y nosotros nos metimos sin que nadie lo advirtiera. De hecho, algo parecido está sucediendo ahora y otra vez cualquiera puede apoderarse del mundo si tiene las agallas. Sólo que esta vez no es acerca de cortes de pelo, sino de tecnología. Las compañías discográficas se están muriendo como moscas y la posibilidad ahora de hacer música por tu cuenta en tu casa ha cambiado todo".

-El cambio de guardia del que hablás tiene que ver con la aparición del movimiento punk...

-Sí, por supuesto. Recuerdo haber ido a un show de Generación X, de Billy Idol, en el club Roxy de Londres, y cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, me tomó dos minutos y medio darme cuenta de que esto era lo que quería. Allí fue que agarré las tijeras y me corté el pelo.

-Entonces, es cierto lo que muchos detractores tuyos dijeron durante tanto tiempo: "The Police sólo ha sido un buen corte de pelo".

-Okay, la cosa fue así: Sting y yo éramos cuatro o cinco años más viejos que el resto de los punks ingleses, pero como éramos jóvenes para ser hippies, quedamos justo en el medio del recambio generacional. Estábamos al final del baby boom, al final de los hippies, que ya estaban cansados, viejos, perdidos... En ese entonces los jóvenes como nosotros estábamos buscando una nueva revolución, un nuevo corte de pelo y toda esa cosa punk. Casi sin querer, quedamos a la cabeza de toda una generación que no encajaba en ningún lado. En ese grupo estaban The Clash, Sex Pistols, The Damned y si bien nosotros éramos mayores, también éramos más inteligentes, más astutos y estábamos en una mejor posición. Ellos inventaron todo esto y nosotros, los chicos grandes, fuimos y en un recreo les quitamos el dulce. Esa es la verdadera historia.

-Dijiste que fuiste feliz cuando finalmente se separó The Police

-Y los veinte años siguientes también.

-¿Qué fue lo que pasó en esos últimos años de la banda que resultó tan tortuoso?

-Lo que nos llevó a separarnos fue que se hizo cada vez más difícil llegar a acuerdos con respecto a la música que queríamos hacer. Y eso es realmente todo acerca de la disolución de la banda. Para mí fue más fácil hacer concesiones que para Sting, hasta que llegó un punto en que él no quiso ceder ni un centímetro más y lo único que le quedó fue hacer música solo. De hecho, fue muy bueno haciéndolo. Llegó un momento en el que no nos necesitábamos más y eso fue todo. Queríamos averiguar qué había más allá de The Police, ya que en esos años habíamos actuado como si estuviéramos en una burbuja de la cual no salíamos ni un instante.

-¿Y ahora? Luego de la gira, ¿existe la posibilidad de volver a grabar juntos?

-No. No hablamos de eso, ni pensamos en ello. Si querés escuchar algo nuevo, andá a ver a las nuevas bandas. Los conciertos de The Police son una ceremonia, tienen otro orden, no se trata de canciones nuevas, sino de composiciones que hace veinte años hicieron historia y fueron importantes para la vida de la gente y para nuestras vidas. Ni más ni menos.

Los números

  • 171 millones de dólares recaudó la banda en los primeros 53 conciertos de la gira.
  • 1.700.000 tickets se vendieron en noventa minutos cuando se anunció la gira reunión, en febrero pasado.
  • 103 shows se confirmaron hasta el momento como parte del tour.
  • 22 años transcurrieron desde la separación oficial de la banda hasta esta gira reunión.
  • 20 países podrán verlos volver en esta gira que comenzó en mayo de este año, en Canadá, y que terminará en junio de 2008, en Alemania.
  • 5 discos grabaron en apenas ocho años de vida del grupo: Outlandos d’Amour (1978), Reggatta de Blanc (1979), Zenyatta Mondatta (1980), Ghost in the Machine (1981) y Synchronicity (1983).
  • 3 son los músicos en escena: Sting, Andy Summers y Stewart Copeland.
  • 2 conciertos ofrecerán en el estadio de River Plate (el 1° y 2 de diciembre próximos).
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