El klezmer argentino viaja a Londres

Gira del dúo Lerner-Moguilevsky
Gira del dúo Lerner-Moguilevsky
(0)
25 de junio de 2002  

César Lerner y Marcelo Moguilevsky hablan como tocan. Se complementan, se potencian, se equilibran y se estimulan mutuamente, así en el escenario como frente a un micrófono. Ninguno reitera al otro y se van alternando sin pausa en la tarea de enriquecer cada pensamiento. Tal vez por eso sea redundante explicar qué dice cada uno y lo más lógico parece ser no individualizar al autor del comienzo de la reflexión, al del contrapunto agregado o al de la conclusión arribada.

Cabe recordar que Lerner y Moguilevsky hacen música klezmer, la muy particular y antiquísima música secular de los judíos del este europeo. César toca el piano, el acordeón y, ocasionalmente, también hace percusión. Marcelo, el clarinete y flautas dulces.

En estos días emprenden una nueva gira europea; en esta ocasión, para participar en el Diaspora Village Music, un prestigioso festival londinense de músicas étnicas que les significarán seis recitales multitudinarios y también una serie de conciertos didácticos en escuelas.

"El director del festival nos conoció hace un tiempo cuando estábamos tocando klezmer en un club de jazz de Londres y ahora nos hizo llegar la invitación".

-¿Los invita porque hacen klezmer o porque son argentinos?

-Porque somos argentinos y, en función de esto, tenemos nuestro propio modo de hacer klezmer. En una publicación suya hablaba sobre nosotros como un grupo diferente que le aportaba la sensualidad del tango a la música judía. Sin que podamos fehacientemente afirmar en qué se asienta nuestra singularidad, cuando participamos en el Ashkenazy Festival de Toronto comprobamos que, efectivamente, el klezmer europeo o el norteamericano no tiene nada que ver con el nuestro.

-¿Buscan adrede algún acento argentino para esta música?

-Absolutamente no. Hay bandas experimentales de la vanguardia neoyorquina, por ejemplo, que, concretamente, intentan una fusión entre el klezmer y el jazz. Nosotros no apuntamos a ningún tipo de mix o a algún sonido argentino. Si aparecen dentro de nuestras improvisaciones diseños de la música andina, del tango o un ritmo de chacarera es tan natural como eventual, pero es algo que no buscamos intencionalmente.

-Tocan en la AMIA, en La Trastienda, en un centro de free jazz de Nueva York o en una sala de conciertos en Munich. ¿Cómo influye en el resultado el ámbito en el cual se presentan?

-El contexto nos condiciona. Cuando el público es mayormente judío, sentimos una necesidad de ser más textuales, más tradicionales, de dedicarnos a él desde una emoción vinculada con el inconsciente colectivo. Se desarrolla un enganche afectivo cierto que, anteriormente, tratábamos de evitar desde una posición un tanto extrema, algo que hemos cambiado. Pero nos alegra con la misma intensidad estar frente a público no judío que se conmueve, sin preconceptos ni modelos previos. Nosotros hablamos musicalmente de algo universal que también se puede encontrar en la música gitana, en la árabe o en el tango y que toda persona sensible es capaz de descubrir y sentir.

La experiencia londinense es el comienzo de una larga actividad en el exterior que, en distintos viajes, se continuará en el festival klezmer de Toronto, en una gira posterior de tres semanas por Estados Unidos y, por último, en noviembre, en Alemania y en Inglaterra, con talleres y presentaciones en Sheffield, Leeds, Manchester y, por último, en el gran festival de música klezmer de Londres. Es cierto, hablan como tocan. Pero, sin menospreciar sus reflexiones, su sinceridad o la claridad verbal, es muchísimo más gratificante lo que producen en el terreno de los sonidos que en el de las palabras. Por lo tanto, aquellos que quieran comprobar verdaderamente de qué se está hablando tendrán que acercarse a oírlos haciendo klezmer. Es de esperar que entre este Londres y el de noviembre, en Buenos Aires, se pueda tener la oportunidad de ir a disfrutarlos.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.