El mejor Charly en años

Dio un show notable y contó con Nito Mestre y David Lebón como invitados
Sebastián Espósito
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31 de agosto de 2012  

En toda persona reposa un ángel o un demonio, afirma Haroldo Conti en Mascaró, el cazador americano , en boca de uno de sus personajes. Charly García eligió para esta etapa de su vida dejar aflorar al ángel que lleva adentro pero con la experiencia a flor de piel que le dejó la larga convivencia con su demonio.

Desde su regreso, en Vélez, en aquel show bautizado el concierto subacuático, a esa serie que resumió su trayectoria en tres shows con tres listas de temas distintas, siempre miramos y escuchamos a Charly con ojos piadosos. Le permitimos, una vez más, lo que a otros no les perdonaríamos. Hecha esta salvedad, metámonos por entero en su show de anteanoche en el Luna Park y admitamos que fue no sólo la mejor presentación de García desde su regreso a los escenarios, sino también la mejor incluyendo el último período de Say No More.

"Díganles a sus amigos que no estoy loco. Si estuviera loco, ¿podría hacer esto? No es fácil", dirá Charly casi dos horas y media después de haber comenzado, cuando su predicción de que éste sería el mejor show de la banda ya es obra consumada. Porque entre el inicial "Rock and roll yo" y el cierre con "Me siento mucho mejor" asistimos a la mejor versión de esas tres bandas en una que es The Prostitution. Una, las cuerdas de Alejandro Terán (viola), Julián Gándara (chelo) y Christine Brebes (violín); otra, los chilenos que lo acompañan desde la llegada del nuevo milenio: Kiuge Hayashida (guitarra rítmica), Carlos González (bajo) y Tonio Silva Peña (batería), y la tercera, los leales de uno de sus períodos de esplendor: Fabián Quintiero (teclados), Carlos García López (guitarras) y Fernando Samalea (bandoneón y vibráfono), más la voz fresca de Rosario Ortega.

"Le daremos nuestro corazón, ojalá que los latidos sean suyos", fueron algunas de las primeras palabras del hombre que mantiene el brazalete y parte de la estética de Say No More. Delantales marrones para todos y a comenzar con una faena que había tenido, en pantalla, una pequeña previa del viejo García. Charly tirado en un sillón intercambiando unas pocas palabras con Marilyn Manson por teléfono.

"Tango en segunda", "El amor espera" y "Yendo de la cama al living" suceden a "Rock and roll yo" con una solvencia que el director y su orquesta mantendrían hasta el final. Pero esto no es música clásica, es rock. Por eso gusta y provoca más de una sonrisa que Charly pare en seco a su banda para decirles que ese tema no, que ahora prefiere tocar tal o cual. O meter bocadillos sabrosos entre tema y tema. O contar anécdotas alrededor de la composición de algunas de sus canciones más entrañables; historias compartidas con los dos invitados de la noche, Nito Mestre y David Lebón, y hasta ocurrencias, con un ápice de maldad, muy celebradas. Por caso: "Tuve que cambiar el orden de la lista porque no vino Fito Páez", o "Soy mejor que Calamaro, ¿no?".

Síntesis de la síntesis

Este show en el Luna Park, que tendrá otros dos capítulos el martes y el jueves próximos, es la presentación del box set 60 x 60; es decir, un resumen de las 60 canciones que eligió para compendiar su trayectoria. Allí están las tuyas, las mías, las de ellos. Las preferidas, las entrañables y las que se manifiestan como satélites de nuestros recuerdos. Una excelsa versión tanguera de "Canción de 2 x 3", una inspirada "Asesíname" o una extensa y más progresiva que nunca "Eiti Leda".

En tiempos de Say No More ya estaba claro que la voz perdida no volvería jamás. Hoy eso no ha cambiado, pero los desplantes del pasado fueron cambiados por otra arista del García performer : la del actor. "Lo esperábamos a Nito Mestre. ¿Está acá?", pregunta, y ensaya su mejor cara de sorpresa. La mitad de Sui Generis deja su lugar en la platea y camina hacia el escenario como cualquier mortal. Una vez arriba deja de ser ese espectador silencioso para cantar con amor y sentimiento "Instituciones". El final para esta escena llega con un abrazo entre los dos amigos que desintegra las diferencias del pasado.

Llegará "Rezo por vos" con dedicatoria para Gustavo Cerati, un pequeño sketch con un teléfono de juguete y, más allá, el mismo intervalo de 60 x 60: imágenes de la película El p erro andaluz, de Buñuel y Dalí, y citas a las canciones de Charly recitadas en off por Graciela Borges.

El otro amigo del alma en la noche del Luna Park es David Lebón. El Ruso aparece, con suspenso, luego de las palabras rotundas de Charly. "Es un hermano que compartió casa conmigo, drogas conmigo... cofundador de Seru Giran." Una guitarra para él, unas palabras del visitante mientras le enchufan el instrumento ("en la época de Seru él ya usaba afinador... yo usaba la plata para comprar otras cosas) y luego sí, una versión contundente del clásico de Lebón, "Suéltate rock and roll", seguida por "Seminare" y por los viejos clichés que se mezclan con los de estos días: las luces de los celulares y los encendedores conviven en armonía.

"Me vienen a decir qué tengo que tocar", ensaya Charly un reto a sus músicos: "yo tengo todo acá (en la cabeza). Bueno, a veces me olvido". A esta altura García se siente victorioso, se suelta aún más cada vez que se aleja del teclado y del piano y a medida que el show llega a su fin parece no haber fin. Toca "Venus", una lectura de Television sazonada con un poco de Marilyn Manson; arremete con "Cerca de la revolución", "Influencia" y, en tiempo de descuento, "Los dinosaurios", "No toquen" y ese "Me siento mucho mejor" que más que canción es un mensaje. El mismo supo decirlo: "La vida es una droga a la que se le pasa el efecto". Por suerte, esa droga goza de muy buena salud en el alma de Carlos Alberto García Moreno.

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