Los Premios Gardel y una duda capciosa: ¿quién es Marilina Bertoldi?

Bertoldi, con el Gardel de Oro
Bertoldi, con el Gardel de Oro Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Franco Varise
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19 de mayo de 2019  

Después de ganar el premio Gardel de Oro, Marilina Bertoldi publicó en su cuenta en Twitter: "Yahoo respuestas: ¿quién carajos es Marilina Bertoldi". La rockera de 30 años, con cuatro discos editados como solista, se hizo cargo así, con gracia, de una sensación que empezó a circular en las redes sociales apenas empuñó la estatuilla dorada en el cierre de la ceremonia que premia a lo mejor de la música argentina. Vale aclararlo de entrada: este acontecimiento realizado por primera vez fuera de Buenos Aires, en Mendoza, pondera solo los proyectos comerciales que más venden y no a los artífices independientes que suelen animar la escena musical. Como fuera, Bertoldi se transformó en la segunda mujer en llevarse un Oro. La primera había sido Mercedes Sosa hace 19 años. La pregunta se plantea sola: ¿qué pasó en el medio? ¿No había mujeres haciendo música lo suficientemente buena como para llevarse un premio importante? Obviamente, sí. Pero este año, los organizadores de los Gardel, la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif), decidió dar un golpe de efecto para adecuarse a la época. Y sobre todo para que volviera a hablarse de un acontecimiento que había ingresado en un oscuro atardecer simbólico. En Mendoza, esta vez, hubo despliegue de recursos y ganas de que los asistentes vivieran algo cercano a una fiesta al mejor estilo Grammy. Los Auténticos Decadentes, sin duda, un prodigio de ventas y hits indiscutibles, tocaron para cumplir con el homenaje a sí mismos. Nunca recibieron un Gardel de Oro. Babasónicos, que destilaron según la crítica uno de los mejores discos de 2018, perdieron con Divididos, que, en cambio, presentó en la misma categoría una regrabación de su primer álbum (habría que inventar un emoji para este tipo de situaciones). Sin embargo, los organizadores obtuvieron lo que perseguían: que los Gardel aparecieran otra vez en la conversación social.

Bertoldi es una voz potente arriba y abajo del escenario. Desde una posición honesta e incansable fue una de las impulsoras del discutido proyecto de ley de cupo femenino para los espectáculos musicales. También se convirtió en una referente natural, sin artificios de diva, dentro del rock de las nuevas generaciones. Musicalmente (de acuerdo con una valoración técnica, no estilística) resulta impecable. Es decir que si alguien que podría merecer un gran premio es ella -en la opinión de muchos músicos y productores-.

La sintonía fina, no obstante, abre otros interrogantes. No sobre Bertoldi, sino acerca del oportunismo y la exageración de una actitud políticamente correcta que, más temprano que tarde, termina mostrando lo que en realidad quería ocultarse. "La única mujer que ganó este premio fue Mercedes Sosa, hace 19 años. Hoy lo gana una lesbiana", expresó Bertoldi cuando recibió el galardón visiblemente exultante. La historia de la humanidad conoce bastante del cinismo y la picaresca, aunque los testigos cotidianos preferimos muchas veces no señalarlo por temor a ingresar en un terreno farragoso de abstracciones, donde los argumentos apresurados suelen impactar de forma contraproducente. En fin, a riesgo de caer del lado menos simpático, cabe preguntarse si era necesario, aunque fuera de manera poco meditada, atizar la especulación de que ese premio se otorgó justamente por una condición de género.

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