En el laberinto del Teatro Colón

Actúa el grupo de danza Krapp
Alejandro Cruz
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23 de octubre de 2003  

De La Voz del Interior a The New York Times. De alguna manera, así podría sintetizarse la trayectoria de estos cordobeses que poco a poco se adueñaron de un lugarcito en el afamado mundo del Norte. Por un lado, están los integrantes del grupo Krapp, Luciana Acuña y Luis Biasotto. Por el otro lado, el compositor José Halac. Martín Bauer, director del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), ofició de celestino proponiéndoles trabajar juntos en un espectáculo que estrenan hoy y que llamaron "Nocau técnico" (sic).

"Yo -apunta Luis- lo conocía a José, pero él a mí no. José es muuuy conocido en Córdoba." Es de entender, el tal José obtuvo premios internacionales, elogios varios de medios tops y hasta se dio el lujo de editar un álbum llamado "Illegal Edge" en el cual convergen ritmos sudamericanos, sonoridades electrónicas e improvisaciones. Como José vivió en Nueva York desde el 89 hasta año pasado, no tenía data de los directores de "Mendiolaza", el espectáculo que de alguna manera presentó al grupo Krapp en la alta sociedad de la escena porteña y del mundo. Por eso cuando Bauer le consultó si quería trabajar con ellos, José le preguntó: "¿Qué tocan?".

Aclarada la confusión, se largaron a trabajar (o a jugar, como quiera usted). "La primera idea que apareció -apunta Luis Biasotto- fue la de trabajar con un espacio itinerante." "Es que el sótano del Colón es una especie de laberinto -agrega Luciana Acuña-, y nos gustó jugar con la incertidumbre del espectador."

Desde el principio quisieron que José tuviera su propia autonomía, que planteara lo suyo desde su lugar de afamado compositor.

José Halac: -Una de las cosas que les propuse a los chicos fue que en el espectáculo hubiera música todo el tiempo.

-¿Te quisiste asegurar tu contrato ?

José Halac : -No (se ríe). Es que "Mendiolaza" era un poco austera a nivel musical. Y si en este caso iban a trabajar con un compositor y con músicos en vivo, había que hacer un trabajo coreográfico con una incidencia musical importante.

Para seguir el proceso, José les mandaba música por correo o viajaba de Córdoba hasta Buenos Aires para seguir la cosa. Y como los procesos creativos van y vienen, el mismo relato de José afirma, se desdice, y continúa con un típico dejo de humor cordobés.

"Al principio -continúa José- fue un poco duro. No sabía qué pegaba, qué los hacía mover. Como bailarines que son (bueno, no sé como llamarlos...) tenían que moverse. Hasta este momento yo tenía incorporado el concepto de danza contemporánea, que era lo más avanzado en lo que había trabajo. Pero esto, en realidad, no es danza contemporánea. Bah, creo yo."

Andar otros rumbos

Si "Mendiolaza", uno de los montajes predilecto de los programadores extranjeros que presenciaron el Festival Internacional de Buenos Aires, fue la carta de presentación del grupo en Buenos Aires, con "Nocau técnico" quieren andar otras rutas. "Teníamos ganas de hacer algo diferente -apuntan los chicos de Krapp-. Por otra parte, es interesante lo que plantea el CETC como espacio en sí mismo. Este sótano tiene algo de críptico y de tecnológico a la vez."

El público que presencie este montaje va a tener que seguir la acción entre los recovecos del sótano del Colón. "Recordé que la disco es un lugar donde la gente gira y el diseño de sonido está hecho para que donde estés puedas bailar. Entonces les propuse desarrollar esa idea y llené la sala de parlantes para crear la sensación de una disco", afirma José Halac

En esa disco con música a todo volumen, el público irá siguiendo los pasos de los bailarines. "El espectador va a funcionar como un testigo y serán ellos los que terminen de completar la escena", se entusiasma el coreógrafo y bailarín Luis Biasotto.

En términos musicales, "Nocau técnico" será una especie de continuidad de lo que Halac viene produciendo desde hace años, cuando formaba parte de los grupo Tamboor o Postdata. "Siempre trabajé con materiales que me identificaran con mi pasado, pero siempre opté por electrificar esos sonidos. No me gusta lo acústico, todo lo que hice lo computaricé o lo electrifiqué. Por lo cual en este espectáculo no hay nada extraño a lo que he hecho durante toda mi vida. Acá hay algo muy virado a lo tecno y a la electrónica, que es algo que coincide con lo que ellos escuchan. Por eso este espectáculo es puro sonido ambiente, atmosférico y mucho trabajo tímbrico con Gabriel Lucena y la voz de Isol."

-En términos argumentales, ¿hay algo que quieran decir con esta obra?

Biasotto: -La narrativa no existe como idea de cuento, como fue "Mendiolaza" que era un espacio en el cual ocurrían cosas. En este caso, puede suceder que el espectador capte pistas que le permitan relacionar una escena con otra. Internamente trabajamos temas conceptuales como el vacío... Pero la acción siempre vira hacia otro lado como si fuera una coda extendida que se abre a otro campo que puede ser prácticamente musical. Hay momentos en los que José improvisa y nosotros también. Nos dimos ese posibilidad.

Acuña: -Diría que en algunas escenas hacemos lo que tenemos ganas de hacer. Yo me muevo como quiero, y José también. Esa es una de las ideas de la obra. No diría que es un espectáculo "loco" , pero sí que apuntamos a hacer lo que hasta ahora no hicimos, en el que nos permitirnos hacer algo aunque quede ridículo.

En ese dejarse estar y hacer, José también se prende. "Como es la primera vez que trabajo con ellos -explica-, soy un poco espectador de lo que hago. El otro día me pasó que viendo la escena en la que están jugando con la arena con una foto de playa atrás, tuve ganas de sumarme, de jugar con ellos. Hay un cosa de enorme placer en el movimiento, en el hecho de tocar. Hay mucho placer dando vueltas. Diría que la máquina musical y la máquina kinética están muy visibles, lo disfrutás sin saber si el espectáculo va hacia el modernismo, hacia la danza contemporánea o hacia una experiencia teatral. Te metés en el arenero. Te metés en el mar. Querés tocar. Eso es "Nocau técnico"."

La playa ya está instalada en el sótano del Colón. La disco, también. Los bailarines aguardan, lo mismo que José. Sólo queda sumarse al juego de estos cordobeses que copan el subsuelo de primer coliseo.

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