En el nombre de Billie Holiday

La Orchestre National de Francia, en un homenaje a la cantante, en el cierre del festival de jazz porteño
Pablo Gianera
(0)
11 de diciembre de 2009  

Broadway in Satin / Billie Holiday Revisited. Presentación de la Orchestre National de Jazz (Francia) en el cierre del Festival Internacional Buenos Aires Jazz.09, organizado por el gobierno de la ciudad. Con dirección de Daniel Yvinec. El martes, en el teatro Coliseo.

Nuestra opinión: Bueno.

El homenaje suele ser un plan habitual y problemático para el jazz. Obliga a que un género impelido siempre hacia adelante se mire en el espejo de su propia tradición. Claro que el reflejo puede tener dos signos distintos: el de la recreación o el de la pretensión de novedad a partir de materiales ya usados.

En el cierre del Festival Internacional Buenos Aires Jazz.09, la Orchestre National de Jazz -organismo creado en 1986 por el Ministerio de Cultura de Francia que rota periódicamente su director y sus integrantes- presentó un homenaje a Billie Holiday con la excusa, completamente legítima, de que este año se cumplieron cincuenta años de su muerte. El problema es si un homenaje a Holiday debería consistir en la simple elección del repertorio que ella cantaba o, más bien, en toda una estrategia singular de abordar ese repertorio. Antes de que empezara el concierto, Daniel Yvinec, director de la orquesta, anunció que "empezarían por la cantante para llegar a otras partes". Tal el programa de la revisita. En los hechos, sólo raramente fue la música a lugares muy diferentes de aquellos contenidos ya en cada standard. En principio, lo último que habría que hacer en un homenaje a Holiday acaso sea justamente incluir un cantante. Este concierto presentó dos, lo que, por ocurrente que resulte, es mejor que uno, en la medida en que divide el lugar simbólico del homenajeado. La discreta Karen Lanaud y el extravagante Ian Siegal, las dos voces, no adquirieron relevancia propia, y parecieron estar allí simplemente para garantizar el reconocimiento de las canciones programadas, entre ellas "In My Solitude", "Don´t Explain" y "You´ve Changed". Aun con sus vestidos tecnológicos (piano preparado, procesamiento de sonido), los arreglos de Alban Darche (que evitan por lo general el sonido pleno de la orquesta y optan por agrupamientos más camarísticos) tendieron a dejar intacto el esqueleto de los temas.

En cambio, fueron muy logrados "Strange Fruit", radical trabajo sobre la estructura del tema, y "I am a Fool to Want You", con una dramática introducción de flauta en sol y electrónica. Los instrumentistas (muchos de ellos en realidad multiinstrumentistas) fueron de primer orden, sobre todo en la sección de vientos. El inspirado solo de Antonin-Tri Hoang (saxo alto) en "God Bless the Child" y algunas intervenciones felizmente a contrapelo de la pianista Eve Risser agregaron el extrañamiento imprescindible para que aquello conocido pudiera interesar.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.