Enrico Pace, más allá del piano

El intérprete italiano se presenta hoy y mañana en el Teatro Coliseo a las 20.30
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21 de mayo de 2003  

"Me gustan los desafíos" dice, desde San Pablo el pianista italiano Enrico Pace que hoy y mañana abrirá la temporada 2003 de Nuova Harmonia en el Teatro Coliseo.

Se entiende, a los 36 años lleva tras de si una carrera con grandes apuestas que resultaron exitosas. Este nativo de Rimini, formado en el Conservatorio de Rossini de Pesaro y alumno de Lazar Berman en Imola se animó en 1995 a ser el reemplazante de última hora nada menos que de Martha Argerich en una gira de la Filarmónica de Varsovia. Y en la construcción de su repertorio como solista de concierto aceptó sin dudar la propuesta de EMI Italia, estudiarse el titánico Concierto para piano, coro masculino y orquesta de Busoni y tocarlo junto a la orquesta de la Scala, conducida por Riccardo Muti. "El pianista debe trascender sus propios límites, en el arte es la única manera de tener un resultado", asegura en diálogo telefónico con LA NACION.

Pace, que ya se presentó en Buenos Aires en 1999 dentro del ciclo Allegretto-Latina de ese año, comenzará las dos funciones con la Sonata en mi mayor op. 109, de Ludwig van Beethoven, y la "Kreisleriana", de Robert Schumann.

Para esta noche, correspondiente al abono verde, llegará el homenaje a Sergei Prokofiev en el cincuentenario de su fallecimiento, con los 10 Morceaux Op.12 . Y Pace trasladará al piano "El pájaro de fuego", la suite orquestal de Igor Stravinsky en una transcripción de Agosti.

Mañana, Pace propone recorrer los bellos e impresionistas "avant la lettre" "Années de Pélerinage: 3er. Año Les jeux d´eaux ˆ la Ville d´Este", de Franz Liszt.

Fue precisamente Franz Liszt uno de los que inauguró la costumbre entre los pianistas de llevar a su instrumento todo el color y la potencia de las obras orquestales más célebres de su tiempo.

-¿De qué manera se debe traducir una obra orquestal en el piano?

-En la mente del pianista la orquesta está siempre presente. El resultado ideal se produce cuando se tiene la posibilidad de realizar las esfumaturas y los colores sinfónicos, pero con la flexibilidad que tiene un solo músico cuando toca. Justamente para una orquesta lo bello es que logre sonar como si fuese una sola persona y el color está dado. En este sentido tengo un poco de experiencia en la dirección orquestal y sé lo que implica hacer sonar una orquesta unida. Creo que desde el piano lo ideal es reunir el color y la paleta orquestal con la flexibilidad del solista.

-¿Por qué eligió la sonata opus 109 de Beethoven?

-Estuve escuchando a Arrau, tocando la opus 111, por ejemplo, y viendo la manera tan humana de interpretarlo. plena de significados en cada nota. Creo que es lo que uno ama de las últimas sonatas de Beethoven. Y la 109 da la posibilidad de una búsqueda de colores más cercana al hombre. Me interesa puntualmente el último Beethoven. Por ejemplo he tocado las bagatella opus 129 y las Variaciones Diabelli, porque se proyectan al futuro. Un futuro da testimonio por ejemplo Schumann y Kreisleriana, a la que le veo una continuidad con Beethoven

-¿En qué sentido?

-La oposición entre la exuberancia y el intimismo, lo revolucionario y la vida de cada día.

-De la obra de Liszt, ¿qué período le interesa en la actualidad?

-Estoy muy interesado de las últimas piezas de Liszt en Italia, y en el caso de "Años de peregrinaje" la relación con la literatura del Dante. Es una manera de hacer una investigación en el contacto entre compositores, escritores, poetas y escultores que en el período romántico era algo cotidiano y que hoy en la existencia fragmentaria y especializada se ha perdido.

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