Entre el baile y la introspección sonora

La banda volvió a la Argentina después de 15 años
La banda volvió a la Argentina después de 15 años
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19 de octubre de 2009  

Las luces se apagan; la ansiedad fanática se transforma en grito ahogado y entonces, sí, los músicos suben a escena: Andrew Fletcher y Martin Gore saludan y se ubican en sus posiciones rápidamente. Dos, tres segundos más tarde, la oscura figura de David Gahan, el cantante-hombre-mito que volvió de todo, se suma con una sonrisa en el rostro y los acordes del hipnótico "In Chains" suenan para certificar que Depeche Mode está de regreso y también confirmar que ha pasado mucha agua bajo el puente desde aquel primer contacto megalómano y al borde del abismo con el público argentino, allá por 1994.

No hay estridencias ni fuegos artificiales ni una puesta escenográfica desmedida. Depeche Mode abre los conciertos de esta gira con la trilogía de canciones con la que comienza su más reciente álbum, Sounds of the Universe . Una secuencia exquisita para el público rockero que se acercó a la banda en la última década, y un tanto sombría para aquellos fans de la primera hora tecno que llegaron hasta el Club Ciudad con espíritu de baile y de nostalgia ochentosa (aunque a lo largo de las dos horas de show tendrían sus momentos de gloria).

Cada día (y cada disco) más clásicos, Depeche Mode ofreció anteanoche, en la segunda fecha del Personal Fest, un abanico finamente desplegado de sus posibilidades sonoras, que puede ir desde cierta impronta Joy Division, como en "Question of Time" (de lo más intenso de la noche), hasta el baile desprejuiciado con los brazos en alto y las palmas, en "Enjoy The Silence".

Bases machacantes, colchones tecno disparados con astucia (el aporte de Fletcher es tan preciso y suma tanto como el histrionismo de Gahan o los riffs implacables de Gore), una voz que sobresale con personalidad en cada verso y que mantiene su vitalidad a pesar del paso del tiempo, impacto rockero, delicadeza pop, psicodelia electrónica, potencia de corte industrial y baladas que llevaron hasta las lágrimas a los más fieles seguidores.

Con Gore como hábil titiritero del ritmo y Gahan en oscura sintonía con su leyenda, pasaron "Walking in my Shoes", "It’s No Good", "Fly On The Windscreen", "Jezebel" y "Policy Of Truth", entre otras, con la firme intención de marcar el paso y los distintos ánimos por los que el grupo pasea a su público (en esta ocasión, cerca de 30.000 personas): de la histeria a la introspección sonora, del brillo glamoroso a las sombras más profundas.

Así, la primera hora y media del show cerró con la imbatible seguidilla "I Feel You", "Enjoy The Silence" y el himno de la década del 80 más aplaudido de la jornada: "Never Let Me Down Again".

Poco después, cerca de la medianoche, los bises dejarían finalmente satisfechas a las masas: "Somebody", "Stripped", "Behind The Wheel". Y para atender a las plegarias y cumplir con el rol de dios personal de sus fans, Depeche Mode se despidió con una interpretación de "Personal Jesus", que fusionó con elegancia sus múltiples intenciones musicales, con fe y total devoción.

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