Festival con bemoles en Cuba

Hay muchos cambios sobre la marcha y algunas funciones se suspenden por lluvia
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8 de diciembre de 2001  

LA HABANA.- Con todas sus contradicciones, sus claroscuros y hasta una faceta decididamente surrealista continúa desarrollándose a paso firme la 23ª edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Llena de cambios en su programación y de improvisaciones en su organización, la muestra habanera sigue su marcha con gran cantidad de actividades.

Desde un concierto del músico italiano Nicola Piovani hasta un interesante seminario sobre industrias culturales y el impacto de la globalización y las nuevas tecnologías en el que participan intelectuales y artistas como Ignacio Ramonet, Octavio Getino, José Carlos Avellar, Claudio Rama, Enrique González Manet, Nelson Pereira dos Santos y Carlos Moneta, hay mucha actividad paralela al festival.

Pero así como se organiza un ambicioso debate con la presencia de varios extranjeros, el festival naufraga con decisiones insólitas, como la de comenzar la proyección de una película media hora antes de lo anunciado "porque estaba lloviendo", según ¿argumentaron? los responsables de la sala Astral.

Mientras "El lado oscuro del corazón 2", "Nueve reinas" y "El hijo de la novia" -en ese orden- se ubican hasta el momento inmediatamente después de la cubana "Miel para Oshun", de Humberto Solás, en la preferencia popular de la sección oficial, fuera de la competencia se puede disfrutar de un sólido panorama internacional y de secciones especiales con lo más reciente del cine de Italia, España, Holanda o Alemania.

Esta fuerte presencia extranjera se debe a que los gobiernos, las principales entidades de productores, las cadenas de televisión (es muy importante el aporte del Canal Plus español), los programadores y muchos críticos europeos han establecido desde hace años lazos muy firmes con este festival, en el que se produce un saludable intercambio entre las películas del Viejo Continente y las de América latina.

Muestras paralelas

En la sección competitiva aparecieron algunas joyas, como la brasileña "Lavoura arcaica" (aquí exhibida como "A la izquierda del padre"), film de Luiz Fernando Carvalho que describe a lo largo de casi tres horas la relación entre dos hermanos de origen libanés.

A pesar de que no fue del todo bien recibida en la competencia del Festival de Venecia, aquí conmovió mucho "Hijos", tercer largometraje del director chileno-argentino (radicado en Italia) Marco Bechis. El realizador de "Alambrado" y la notable "Garage Olimpo" narra ahora el viaje que emprende a Milán una joven hija de desaparecidos que busca desesperadamente a su hermano gemelo. La búsqueda de la verdad a pesar de los miedos y la compleja relación entre dos víctimas de la dictadura militar son los ejes sobre los que Bechis construye un film controvertido y poderoso, que no llega a la altura de su trabajo anterior, pero que está muy lejos de ser el fracaso que algunos indicaron.

De Italia también llegaron dos películas precedidas de premios y elogios, pero que no tuvieron una recepción demasiado calurosa. "A la revolución sobre dos caballos", de Maurizio Sciarra, venía de ganar el galardón principal en el prestigioso Festival de Locarno, pero esta road movie sobre tres jóvenes que viajan desde París en un Citro"n 2 CV para participar en la pacífica revolución portuguesa que en 1975 terminó con 40 años de dictadura, resultó un trabajo mediocre y elemental.

Tampoco estuvo a la altura de sus antecedentes el nuevo trabajo de Giuseppe Piccioni. El realizador de "Fuera del mundo" describe en "Luz de mis ojos" la tortuosa relación entre un chofer apasionado por la ciencia ficción y una mujer que lucha contra las deudas de su negocio y por la custodia de su hija. Ni siquiera la presencia del gran Silvio Orlando logra dotar de un mínimo de consistencia a un film tan ambicioso y visualmente cuidado como frío y maniqueo. Sin embargo, la presencia de los últimos films de Nanni Moretti, Ettore Scola, Gabriele Muccino y Wilma Labate, entre varios otros, gustó al público habanero y confirmó el buen momento de la cinematografía italiana.

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