Genuina propuesta de jazz con folklore

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31 de mayo de 2003  

Presentación de "Milongueando solo", del Tarrés Quinteto, con Fernando Tarrés en guitarra y composición, Ernesto Jodos en teclado, Rodrigo Domínguez en saxos, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería. Próximo show: hoy, a las 22.30, en Thelonious, Salguero 1884.

Nuestra opinión: muy bueno.

Una buena cantidad de originales propuestas que, ciertamente, redundan en la fortaleza del género surge en este Buenos Aires cada vez más jazzístico. Como si hubiese llegado la hora del "argenjazz", compositores e intérpretes muestran un camino que, si bien nada tiene de revolucionario, sí evidencia una identidad firme para abordar un itinerario propio.

El guitarrista Fernando Tarrés, por ejemplo, es uno de los talentos de esta nueva hora y que logran acercar el folklore al espíritu jazzístico. Con su nuevo trabajo, "Milongueando solo", que presenta en Thelonious, el músico logró plasmar una fusión que conjuga en un solo estilo dos géneros.

El concierto comenzó con "Camorreando", tema de su anterior trabajo discográfico y que sirve de nexo con su nueva música. En la guitarra un lejano aire flamenco colorea la melodía que será definida por un arreglo en unísono de piano y saxo. El tenor de Rodrigo Domínguez le pone un timbre nasal a la melodía que sobre los arpegios de Tarrés construye desde el piano Ernesto Jodos. La sección rítmica con Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería será el motor, a medio tiempo, de este combo de sonido ajustado.

El quinteto dejó en evidencia una concepción estilística lograda a través de la conjunción de diversas influencias que Tarrés consigue amalgamar en una sola textura que, si bien parte del Río de la Plata, consigue un matiz jazzístico propio.

Un aroma siempre presente

Como en otros combos, la base suena con aromas hard bop, pero en esta ocasión las armonías cercanas a la rítmica rioplatense se cruzan con aires sincopados. El trabajo de composición de Tarrés logra resaltar las individualidades sin perder de vista el colectivo. En efecto, la música está escrita en busca de desarrollar las potencialidades del grupo, entonces, uno encuentra momentos en los que Jodos tiene brillo propio con un mood que reúne sabiamente las influencias de Kenny Werner con Marc Copland, dos de los grandes compositores de jazz contemporáneos. Domínguez consigue una expresividad intensa a través de los arreglos delineados por el lápiz del guitarrista que toma de este músico tanto su lado de gran melodista como su fuerza de improvisador.

"Milongueando solo" es quizás una de las piezas que mejor definen el camino de este músico. Un trabajo excelente en la composición, marcada por suaves arcos de tensión-relajación que consiguen crear atmósferas frescas y de interesantes matices.

Tarrés construye sobre un tapiz melódico arreglos inspirados en cierta tradición orquestal que le dan color y brillo propio, como en "Perplexity", donde el combo toma una soltura que, aun alejada del swing, mantiene una contagiosa cadencia. La integridad estética queda de manifiesto en los movimientos "La locura" y "La obsesión" de su "Suite Piazzolleana", en las que surgen melodías reconocibles en un contexto improvisador de fuerte interacción.

La propuesta de Tarrés ya no sólo muestra una dosis fuerte de madurez: el guitarrista tiene desde la composición interesantes historias para contar.

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