Independientes, sólo a pulmón

A pesar de la crisis redoblan la apuesta con títulos de interés en todos los géneros
Mauro Apicella
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17 de junio de 2001  

"Ultrapop soy yo, pero ahora hay mucha gente trabajando. Comencé como manager de algunos grupos, pero me di cuenta de que con eso sólo no iba a llegar a ningún lado. Había que buscar otro contexto. Por eso nacieron la productora de recitales y el sello. Hay que hacerlo para que el artista se desarrolle." Esto lo dice Gustavo, a quien le encanta usar sólo su nombre y negarse a emplear su apellido, aun cuando habla de negocios. Su caso tiene algunos puntos en común con los de Javier Tenenbaum, de Los Años Luz Discos, o el de Sergio García, ex ejecutivo de una discográfica multinacional que se animó a largarse por su cuenta.

La editoras de discos independientes no son una novedad, lo curioso es que a pesar de la crisis económica de la Argentina, siguen lanzando títulos y se animan a doblar la apuesta en un circuito musical con catálogos donde se privilegia el cuidado artístico del producto. Y, claro: los músicos, chochos.

Pero esto que puede sonar tan romántico, ¿alcanza al bolsillo? "Luego de tres años sentí cierta crisis. Hay gente que me dice que publico discos lindos y traigo a artistas que no trae nadie (uno de ellos fue Jon Spencer Blues Explosion), pero queda poca plata -confiesa Gustavo-. Por suerte no le debo dinero a ningún banco ni a ninguna fábrica de discos y los artistas están al día. La próxima respuesta es salir a buscar otro mercado. Porque acá la gente quiere música, pero no tiene plata para comprar discos, pagar más de tres o cuatro pesos para ver a una banda nueva o diez para ver a la que tiene mucha trayectoria. La idea es viajar para llevar a estos artistas, porque, además, me parece que tienen proyección."

En su catálogo pretende reunir una variedad de artistas "con diferentes maneras de aproximarse a la música popular". Para esto menciona los álbumes de Daniel Melero, Antonio Birabent, Fantasías animadas, Porco, Alejandro Oliva, Simio y una docena que participó en una placa de tributo a Charly García, hasta completar sus 22 ediciones. "Lo que publica Ultrapop es accesible, pero no maneja la estructura del hit", agrega.

Provocación

Para el repertorio de Los Años Luz, Javier Tenenbaum dice que se guía por "el gusto y un sentido estético y artístico que tiene cierta provocación". También admite que el fin comercial puede ser un ideal, pero que hasta ahora no pudo pensar en eso. "No sé si en algún momento rendirá sus beneficios. Sé que edito algunas cosas con las que no se podrá recuperar el dinero. No obstante, merecen la edición."

Su batea incluye "Full Femme" (tercer álbum solista de Fernando Samalea), la placa de la pianista y cantante Carmen Baliero, "Shtil" (de la magnífica dupla Marcelo Moguilevsky-César Lerner), "El hábito", de Liliana Felipe, y "The Nada", de Kevin Johansen, entre otros.

"Esto es muy artesanal. Y aunque resulte llamativo, creo que tiene que ver con nuestras formas. Como esos pibes que se juntan con dos mangos para hacer una película. Lo hacen y la vida les va en eso. Sé que si no edito ciertas cosas no lo hará otro y se van a perder." El camino que hacen algunos artistas a partir de estas ediciones es muy particular. El caso de Krygier es un buen ejemplo. "Su álbum comenzó con ventas muy bajas, pero ahora se convirtió en CD de culto, salió en Japón, me lo pidieron de España y Estados Unidos y me llaman de una radio de Milán para decirme que lo pasan mucho." Gracias a casos como éste, Tenenbaum viaja con optimismo a las ferias internacionales de discos para tratar de colocar su material en el exterior y escuchar a sus colegas. El resto sigue su curso vía e-mail.

Cronómetro en cero

Los años dentro de compañías discográficas multinacionales le dieron a García y a Leonardo Coire (quien lo acompaña en la parte promocional de Fogón) la experiencia suficiente para largarse en un proyecto que llegó a las bateas en febrero último con una serie de reediciones de gran calidad: "Buenas noches. Paula", de Rodolfo Mederos, "Gotán", de Tata Cedrón y "Suite de tango Buenos Aires", de Eduardo Rovira.

"Lo bueno es que ahora uno hace todo. No es sólo firmar con un artista y promoverlo. Hay que contratar estudios de grabación, las películas del arte de tapa, mandar a hacer el CD, llevar la contabilidad. La diferencia es que uno tiene un contacto directo con todos y un trato más personal con el artista", asegura García.

En lo que llaman la primera etapa, Fogón apuesta al "producto nacional: Melero, Siete Delfines, Juana La Loca. Estamos apostando a trabajar con dos o tres artistas nuevos por año. En estos casos nos encargamos de toda la producción".

Estrenos en folklore

Hasta el momento, Fogón trabaja sobre varias líneas. Las reediciones, novedades rockeras de O´Connor, ex cantante de Hermetica, y Katarro Vandálico, entre otros. También promete estrenos en tango y folklore, y se arriesgan con los solistas Lucas Masciano y y Adrián Goizueta.

Los Años Luz apostará al niño mimado del sello, Axel Krygier, con una composición para una obra de danza contemporánea. Además pretende editar un disco del italiano Vinicio Capossel, otro de la cantante Nélida Saporiti y luego de César Lerner, con acordeón y piano.

Por su parte, Ultrapop recibe ocho demos por semana. En los próximos dos meses planea editar seis discos y buscar artistas en todo el mercado de habla hispana. Ya comenzó con grupos uruguayos. "Decidimos agrandarnos en el último mes y medio justamente porque sabemos cómo se vende en la Argentina, es decir poco, y que puede ser peor -dice Gustavo-. Por eso armamos una estructura para tratar de llevar el material a España, México y Nueva York. Algunos discos son deficitarios, pero no es un mecenazgo sino una apuesta a un catálogo que quizá se venda a largo plazo. La idea es armar una colección artística."

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