Interpelación musical

Pablo Gianera
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25 de junio de 2014  

Music for 18 musicians, de steve Reich / Dirección musical: Micaela Haslam / Intérpretes: Steve Reich, Haydée Schvartz, Lucas Urdampilleta y Bruno Mesz (pianos), Alejandro Cancelos y Federico Landaburu (clarinetes), Daniel Robuschi (violín), Pablo Bercellini (chelo), Nonsense Ensamble Vocal de Solistas, Ensamble Perceum de Percusión / Sala: Teatro Colón / Nuestra opinión: muy bueno

Hay algo incuestionablemente honesto en la música de Steve Reich: busca una interpelación inmediata al oyente y no oculta jamás esa intención. Muchas veces, e incluso hace pocos días ya en Buenos Aires, el compositor insistió en la recepción naíf que quería para sus piezas. Pero esa pretensión, que por otra parte podría atribuirse a casi todo el minimalismo, no quiere decir en modo alguno que la escritura de Reich sea ingenua.

Music for 18 Musicians, cuyo estreno latinoamericano presentó el ciclo Colón Contemporáneo, es no sólo una de las piezas más refinadas del estadounidense, sino también una obra clave de la escuela minimalista. Escrita entre 1974 y 1976, 18 toma distancia de los procesos graduales (de la pieza misma entendida como proceso) y de la técnica de la variación del phasing con las que el compositor había trabajado hasta entonces, pero lo hace no por medio de la renuncia o la prescindencia; más bien, se advierte una profundización. Ya en principio la instrumentación es muy colorida: violín, chelo, dos clarinetes, cuatro voces femeninas, cuatro pianos, marimbas y vibráfonos. Pero el timbre no es la única novedad. Music for 18 Musicians se funda estructuralmente en once acordes (los oímos al principio y al final) y, rítmicamente, sigue dos pulsos: el estable de los pianos y la percusión y el de las voces e instrumentos de viento. El partido que Reich les saca a estos sencillos presupuestos es asombroso. Los 18 músicos del título se agrupan camarísticamente de maneras diversas (como cuando quedan solamente pianos y vibráfono), lo que supone también rotaciones y relevos. Toda la pieza transcurre en una superficie de apariencia tersa; una superficie sobre la que se van produciendo relieves paulatinos, como si fuera una meseta con ligerísimos accidentes tímbricos. Pero hay también cambios súbitos de perspectiva, derivados de vuelcos armónicos, que introducen un cambio de acento. Reich es un maestro en la administración de esos pasajes y mutaciones casi imperceptibles en los que una idea musical empieza a ser otra sin dejar de ser del todo la que era.

La interpretación que preparó Micaela Haslam cumplió con la precisión que la pieza demanda y contó además con músicos que participaron con esa especie de abandono concentrado que propicia Reich. El concierto había empezado con la breve "Clapping Music" que, interpretada por el propio compositor y Juanita Fernández, sigue escuchándose, aun pasados tantos años, como un fulminante manifiesto.

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