Irupé suelta la rienda de su música

Mauro Apicella
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30 de abril de 2004  

Recital de Irupé Tarragó Ros (composición, voz y teclados). Con Federico Marrale (teclados) y Nicolás Olivera (guitarra). En No Avestruz, Humboldt 1857 (tel. 4771-1141). Próxima función: hoy, a las 21.30.

Nuestra opinión: bueno

Irupé Tarragó Ros habla de los rótulos y de cuánto le molestan. Pero el recital da cuenta de su debilidad por los estilos folklóricos, de que a veces construye adornos sobre el piano, con su mano derecha, como los haría Charly García; de que le gusta, y mucho, un gato que escribió su abuelo Arsenio Aguirre.

Además, acerca a su audiencia algún dato sobre la guarania, convierte una canción mexicana en el hit de la noche y denomina "hippie" a uno de los bloques del espectáculo.

Parece un juego que propone la cantante para evitar la clasificación. Pero puede estar tranquila mientras conserve ese espíritu inquieto y desprejuiciado para crear canciones. Seguramente seguirá encontrando público que la escuche, sin rótulos y de la manera más cómoda. Como el último viernes, en un local de Palermo. Pasillo al fondo hasta llegar a una sala donde había gente en las gradas, otra sentada a mesas bajas, o directamente sobre almohadones dispuestos en torno de los músicos.

Quizá la personalidad de Irupé sea la clave para reunir temas que en otro contexto y con otro intérprete no darían el mismo resultado. También es probable que ese paseo musical que parece interminable no sea la búsqueda de una expresión musical definitiva sino la forma definitiva con la que Irupé toca y graba. Se nota que tiene facilidad para asimilar y ofrecer una devolución (una versión). Porque sus versiones de "El último café", "Legión", o los aires de zamba "Florencia" y "para Esther Williams" se escuchan como bellas canciones de cuna. En cambio, "Te solté la rienda", de fraseo mexicano, suena con vehemencia. Y la mezcla entre "Influencia" (según Charly García) y la yupanquiana "Los ejes de mi carreta" queda enlazada con una naturalidad difícil de imaginar hasta que se las escucha juntas.

Parecería que Irupé no pone demasiados filtros a su interpretación. Aunque no consigue los mismos resultados con todo su repertorio. Incluso, un par de veces, el entusiasmo con el que atraviesa sus melodías la hace desafiar el sistema temperado. Pero algunas "desprolijidades" son capitalizadas por su gran personalidad.

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