Jairo se tomó revancha

Tras dos años de ausencia, brilló en la Próspero Molina
Gabriel Plaza
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27 de enero de 2002  

COSQUIN.-El tiempo suele dar revancha y Jairo, que había estado ausente los últimos dos años del festival de Cosquín, volvió al escenario mayor de la plaza Próspero Molina para vivir un emotivo reencuentro con el público, en dos noches consecutivas. Tras la buena recepción, el aporte de su calidad interpretativa y la convocatoria que había logrado aportar a la noche del jueves, el cantor de Cruz del Eje fue tentado nuevamente por la comisión para que cerrara la última media hora de la transmisión televisiva, por el canal 26 de cable. Jairo aceptó, pero con la condición de aparecer poco en la pantalla, "para no desgastar su imagen", dijeron desde el sello que edita sus discos.

Jairo apeló a su reconocida condición vocal y a la elección de un repertorio variopinto para elevarse sin dificultad por sobre el resto. Su arranque, con "Vidala del nombrador", logró el silencio cómplice de la plaza y le permitió imponer un discurso poético, profundamente consustanciado con la realidad, pero sin apelar a la sensiblería ni al panfleto.

En una noche donde no faltaron actos de tono demagógico, como el cacerolazo de Los Alonsitos (más allá de sus buenas intenciones) que dio pie introductorio a una canción que reza en su estribillo: "Dejate, dejate, dejate, querer...". Aunque la gente los aceptó de buen grado, el nivel terminó por caer en picada con la aparición de los humoristas del trío Buena Onda, que ratificaron otra vez la falta del criterio de los que programan números que no están a la altura de un encuentro de estas características, o que develan falta de idoneidad para llevar al escenario lo mejor de la cultura popular.

Anoche, al cierre de esta edición, Jairo y Teresa Parodi debían enfrentar el mal tiempo, pero había un público entusiasta, deseoso de escuchar a sus creadores e intérpretes más inspirados. Mientras tanto, en el ambiente coscoíno poco se habla de lo artístico (es muy notoria la falta de creatividad de los programadores) y se piensa más en las cifras de las butacas que llenarán, entre hoy y mañana, con Los Nocheros.

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