Julien Desprez expande los límites de la guitarra eléctrica

Julien Desprez esta noche en el CCK
Julien Desprez esta noche en el CCK Crédito: Sylvain Gripoix
Alejandro Lingenti
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25 de octubre de 2019  • 13:40

¿Cuántas cosas se pueden hacer con una guitarra eléctrica? Muchas. Una prueba categórica es el inusual trabajo del francés Julien Desprez, capaz de articular una compleja combinación de enérgicas acciones físicas destinadas a expandir las posibilidades sonoras del instrumento hasta límites difíciles de imaginar. Desprez exhibirá todas sus destrezas hoy viernes a las 20 en el CCK, en el marco de una nueva fecha del ciclo Ruido, dedicado a la música experimental y de vanguardia. Abrirá la velada la violonchelista argentina Violeta García, una artista joven y destacada de la escena experimental porteña de la última década.

Además de filtrar con su propio criterio diferentes géneros (noise, jazz, bossa nova), Desprez utiliza técnicas del baile tap para trabajar sobre los pedales y también controla a través de su guitarra una serie de dispositivos visuales que son parte fundamental de sus novedosas performances.

En la formación de este artista aventurero fueron importantes unos cuantos referentes de diferentes disciplinas artísticas que lo impulsaron a inclinarse por la exploración y a escaparles a los mandatos de los mecanismos más convencionales. "Por empezar, debo nombrar a Patricio Villaroel, un baterista y pianista chileno que vive en París -señala Desprez-. Él me alentó a improvisar y a descubrirme a través de los sonidos. Su consejo principal siempre fue que trate de no reproducir algo que ya existe, que trabaje en la creación de un sonido que me represente. Luego descubrí artistas y filósofos como Ryoji Ikeda, Gilles Deleuze, Olivier Messiaen, Keiji Haino, Tristán García, Gisèle Vienne y Paulinho Da Viola. Los menciono juntos porque la filosofía siempre fue para mí una influencia tan importante como la música".

Enemigo declarado del virtuosismo, Desprez asegura que en su caso particular la técnica no importa demasiado: "A veces la puedo necesitar para expresarme, pero no significa nada especial para mí. Mi enfoque principal es crear una forma artística capaz de incorporar elementos muy heterogéneos. Acabo de estrenar en Estrasburgo una nueva pieza, COCO, que reúne a tres músicos con tres bailarines y un dispositivo de luz de neón. La idea es romper el límite entre la coreografía y la práctica sonora. Fue un trabajo que me llevó dos años y que espero poder mostrar alguna vez en Argentina".

En su desembarco en el CCK, Desprez presentará Acapulco Redux, una creación que llevo adelante con la colaboración del coreógrafo y escenógrafo Gregory Edelein. "Es una performance donde el sonido es el eje central, pero también son importantes el espacio, el cuerpo, los gestos, el movimiento y la luz. Pongo en escena algunas reglas para que la audiencia las comprenda y luego las cambio por completo con el objetivo de crear un nuevo espacio y desorientarla. Juego con todas esas capas para cambiar mi identidad. ¿Soy un artista del sonido o de la luces? ¿Un performer? ¿Un bailarín? Me gusta trabajar alrededor de la indeterminación, sorprender".

Un rato antes que el artista francés subirá a escena Violeta García, quien edito este año Acero, un disco de música experimental en el que desarrolla su propio lenguaje como violonchelista. Discípula del búlgaro Stanimir Todorov, suele viajar por el mundo para tocar con colegas que la inspiren y la motiven a ampliar sus búsquedas estéticas. Así se cruzó con la contrabajista francesa Joelle Leandre y las chelistas Okkyung Lee (Corea) y Emilie Charest-Girard (Canadá). "Son colegas que me pusieron la piel de gallina cuando las conocí. Me inyectaron una dosis de energía extrema y me hicieron sentir que tiene sentido haber elegido este tipo de vida", explica la instrumentista argentina, que ahora está grabando su segundo álbum de violonchelo solo y también planea viajar muy pronto para realizar colaboraciones con artistas internacionales en Nueva York, Europa y diferentes países de América Latina.

Violeta es parte de un escena prolífica en la que se destacan sellos independientes y colectivos artísticos como Trrueno, TVLREC, NendoDango Records, Feminoise, VIVAS y Postal, entre otros. "Todos los días de la semana tenés muchísimas propuestas de música experimental. Hay ciclos en lugares oficiales y en los bordes del under porteño -cuenta-. En el centro cultural Roseti, por ejemplo, programamos hace cuatro años el ciclo Te veré llorar años con el colectivo TVLREC. Está el festival Microclima de Guido Flishman, dedicado a la improvisación libre, el Mínimo un Lunes de Valentin Pelisch, Sagital (destinado al estreno de obras contemporáneas), OidNos en el Rojas... También hay muchos compositores jóvenes de música académica. Es una escena muy vital".

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