La compactera

Festival. Navidad y algo más. Goes Blues. How I long to feel that summer in my heart
Mauro Apicella
(0)
23 de diciembre de 2001  

Festival

Ensamble Antognazzi

Corea: Children songs; Piazzolla: Otoño porteño; Satie: Jack in the box; Castelnuovo-Tedesco: Fantasía para guitarra y piano: Guastavino: La rosa y el sauce, y otros (EA).

Un día, el gran pianista clásico argentino Aldo Antognazzi decidió abrirle al público la puerta que da al living de su casa. En ella se encuentran sus hijas, la guitarrista Sandra y la bailarina Corina, que, junto con sus maridos, también músicos, y un par de amigos han descubierto el simple placer de hacer arte en familia.

El repertorio que proponen es de fronteras entre lo popular y lo clásico, no sólo por la elección de los autores, que van de Piazzolla y Chick Corea a Satie, Castelnuovo Tedesco y Rodolfo Arizaga, sino por la formación instrumental: piano, guitarra, saxo, flautas, batería, bajo.

A lo largo del disco se respira algo que es difícil de encontrar en proyectos similares: muy buena concertación camarística y la naturalidad y el swing popular. La música está servida. Aldo Antognazzi y familia invitan.

Sosa-Beccar Varela

Ay... para Navidad, Tristeza de la Navidad, Chacarera de los Reyes, Villancico navideño, María de la esperanza, Zamba de la Navidad, Jesús naciente, Los pastores, Despierta Navidad, y otros (San Pablo).

Cada vez que llega la época de la natividad, surge en muchos creyentes cierta avidez por los temas religiosos, casi como una invitación a la reflexión y al festejo. Habrá que aclarar que este disco que aparece tan oportunamente no es un álbum de villancicos. Porque los cantantes Guillermina Beccar Varela y Coqui Sosa se animaron con ese “algo más” para llevar la temática navideña a la amplia y rica variedad que ofrece el folklore argentino, a veces con temas inéditos o poco conocidos. Coqui se encarga de arreglos, del concepto artístico y de alegres canciones en ritmo de chaya o chacarera; Guillermina garantiza la calidad con su voz, en temas como la zamba “Tristeza de la Navidad”. Se unen en la delicada y exquisita “María de la esperanza”. Así marcan la diferencia y ofrecen “mucho más” que un clásico disco navideño.

Goes Blues

Ximo Tebar

Goes blues, I love you, Laura, Days of wine and roses, Invitation, Midnight creeper, Come to me, Blues walk (Nuevos Medios).

Un muy interesante encuentro entre este joven guitarrista sevillano con dos próceres del jazz, el baterista Idris Muhammad y el saxo alto Lou Donaldson, y un organista de estilo indefinible, Lonnie Smith. El guitarrista muestra que su liderazgo no busca protagonismo. Más bien, logra a través de la música un ambiente de estrecha colaboración. Son apenas ocho cortes, cuya frescura nos deja con ganas de más. Tebar encuentra espacios en los cuales muestra que su guitarra no se acomoda a ninguna rutina y que suena siempre inquieta, con un mensaje fuerte en lo estilístico, aunque sin el necesario acompañamiento de Donaldson, que tiende a reiterarse en sus líneas. Otro es el caso de la relación de Tebar con Muhammad, que es casi perfecta, como si dos corazones sonasen al unísono. El Hammond de Lonnie Smith tiene momentos excelentes, en especial cuando los temas ganan ese aire a go-go.

How I long to feel that summer in my heart

Gorky’s Zygotic Mynci

Where does yer go now?, Honeymoon with you, Stood on gold, Dead-aid, Cân Megan, Christina, Easy love, Let those blue skies, These winds are in my heart, How I long, y otros (Mantra/Sum Records).

Gorgky’s Zygotic Mynci es una de las bandas de la movida galesa, junto a Super Furry Animals y Manic Street Preachers. Una escena que ha podido conformar una estética personal. Los Gorky’s tienen una habilidad innata para combinar la psicodelia con los sonidos progresivos sin perder su visión pop, que hace agradable la audición. En éste, su séptimo álbum, se han puesto completamente orgánicos, para armar un trabajo conceptual sobre la nostalgia, pleno de violines, banjos, chelos, harpsichord, órganos, armonios y viejos sintetizadores. Nunca antes habían sonado tan pulcros, sutiles y compactos a la vez, ya que, a pesar de tantas instrumentaciones, el disco no pierde su sabor fresco y acústico ni las estructuras y tiempos poco convencionales los vuelven una banda hermética.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.