La guitarra lloró por Harrison

El ex beatle murió ayer por la madrugada, a los 58 años, en Los Angeles
Daniel Amiano
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1 de diciembre de 2001  

En la madrugada de ayer, y luego de una larga enfermedad, George Harrison falleció a los 58 años, en la casa de un amigo, en Los Angeles. Al ex beatle se le había detectado un cáncer en la garganta en 1998, que luego se extendió a los pulmones y al cerebro. Durante este año fue tratado en una clínica de Suiza, luego en una de Nueva York y, finalmente, en el hospital universitario de Los Angeles. "Amense los unos a los otros" fueron sus palabras poco antes de morir, según su amigo Gavin De Becker.

* * *

"George es un hombre invisible entre dos egomaníacos." Así definió alguna vez John Lennon a George Harrison (el otro ego, claro, era el de Paul McCartney). Y tal vez la perspicacia de John para observar a su viejo amigo haya sido la más sintética y certera para una personalidad que siempre pareció independiente, aun dentro de los Beatles.

Los Beatles, sí, esos jóvenes eternos. Esos cuatro personajes encantadores y desafiantes que fueron la punta de lanza de un cambio cultural que todavía fascina. Es injusto: los Beatles nunca se fueron, ¿cómo despedir a uno más de ellos? Es injusto, sí, tener que despedir a alguien después de hacer de la vida un acto por libertad.

La personalidad más introvertida de los Fabulosos Cuatro nació en la casa de Armold Grove 12, del barrio de Wavertree, en Liverpool, el 25 de febrero de 1943 (era el menor de todos) y fue el único que perteneció a una familia que no se divorció ni tuvo que sufrir la pérdida de alguno de sus progenitores.

A los 13 años ya era un apasionado por las guitarras, que dibujaba en sus horas de clase, por lo que su madre le dio las tres libras necesarias para comprar una acústica que vendía un compañero. Pero no era fácil sacarle notas, y tras tropezar con una trompeta (a la que tampoco podía hacer sonar) volvió a la guitarra, pero esta vez con una mejora en el instrumento: pudo comprar una eléctrica. Mientras tanto, trababa amistad con Paul McCartney, quien iba a la misma escuela. Un día lo invitó a escuchar un ensayo de los Quarrymen, una banda que había formado Lennon. A los 15 años, Harrison, tres años menor que él, ya integraba la banda después de haber experimentado con los Rebels y Les Stewart Quartet. Según John, y a pesar de ser el menor de todos, George "era el que más acordes sabía". Una virtud fundamental a la hora de sumarse al grupo.

En ese tiempo, además de su gracia, Harrison era el más llamativo del grupo de amigos: vestía camisas rosa furioso y llevaba el pelo más largo que todos los adolescentes del barrio. Además, lo extravagante de su vestimenta hacía que, por ejemplo, Mimi, la tía de Lennon, lo echara de su casa cada vez que se encontraban a ensayar. Para Cynthia Powell, entonces novia de John, era una pesadilla. El siempre andaba tras los pasos de Lennon y se aparecía ante ellos en las situaciones más inesperadas.

Tenía 17 años cuando los Quarrymen se transformaron en los Beatles y fueron a tocar a Hamburgo, con constantes problemas de deportación por ser menor de edad. Entonces comienza la historia más conocida.

El tercer hombre

"Por supuesto que prefiero ser un ex Beatle antes que un ex nazi, pero de todos modos preferiría ser un ex nada." Seguramente nadie puede estar preparado para ser un Beatle. Y sólo fueron cuatro. Y a Harrison le tocó ser uno de ellos, con una personalidad aparentemente apagada al lado de los egos de John y Paul y el humor exhibicionista de Ringo. Pero eso no le impidió disfrutar y padecer el convertirse en uno de los hombres más famosos del mundo y, además, aportar su música y sus vivencias en los trabajos del grupo, cuya participación es mucho más notoria a partir de "Rubber Soul", pero sobre todo desde "Revolver".

Su interés por la música de la India -y de Ravi Shankar en particular, con quien tomó clases de sitar- sirvió para que los Beatles expandieran aún más sus experimentaciones dentro de la música pop. Aportó ideas y temas a los que el genio visionario de John y Paul ayudaron a imprimirles ese toque de magia que tiene su música. Además, George fue quien acercó a los Beatles al Maharishi Mahesh Yogi y a la meditación trascendental.

Entre los temas que George aportó a los Beatles figuran "Something", "Taxman", "Here comes the sun", "I need you" y "While my guitar gently weeps". El resto, claro, es historia conocida. Fans en todo el mundo, histeria Beatle, locura, canciones inmortales, himnos para varias generaciones, números uno aún hoy, el sueño de un mundo mejor...

Harrison fue el primero que decidió vivir oculto. Incluso en su mansión gótica de Friar Park puso un cartel en diez idiomas con la inscripción: "Privado, ¡aléjese!"

A caminar solo

Pero un día el sueño terminó, y ya no podía contar con el ego encubridor de sus ex compañeros para mostrar su propia música.

Aun así, y después de los trabajos puramente experimentales "Wonderwall Music" (1968) y "Electronic Sound" (1969), fue el primer beatle en dar a conocer un álbum solista. Y fue nada menos que "All things must past" ("Todo debe pasar", 1970), un álbum triple que, en su momento, vendió cinco millones de copias. Es el álbum más exitoso y recordado de su carrera (se reeditó recientemente en formato de doble CD, con varios bonus track), junto con el "Concierto por Bangladesh" (1971), para el cual convocó a una extensa lista de músicos amigos: Ravi Shankar, Bob Dylan, Eric Clapton, Ringo Starr, Leon Russell, Klaus Voormann y Billy Preston.

Pero, a pesar de estos golpes efectivos, Harrison, tan proclive a ocultarse, continuó con una producción sostenida hasta los primeros años 80, con "Living in the material world", "Dark horse", "33 & 1/3", "George Harrison", "Somewhere in England", entre otros. En los años 90 sólo dio a conocer "Live in Japan" (1992), aunque participó en la realización de las "Anthology" de los Beatles que se editaron en los últimos años.

De todas formas, y a pesar de que últimamente fue más que generoso al hablar de los Beatles, siempre fue más bien duro en sus conceptos sobre sus ex compañeros (sobre todo con Paul), aunque por John continuó sintiendo ese afecto que irritaba a Cynthia en los años 60.

Hace cuatro años, mientras arreglaba su jardín, descubrió un nódulo en su garganta. Lo extirparon en Italia. En aquel entonces, y con ironía beatle, declaró: "Probablemente escriba una canción que se llame "Radiation therapy"".

Luego, una nueva intervención. Esa vez, de pulmón. Y como si los inconvenientes de salud fuesen insuficientes, en diciembre de 1999, Michael Abram entró en su casa y lo apuñaló seis veces. Se recuperó de las heridas, algunas de gravedad. En julio último, otra mala noticia: Harrison era sometido nuevamente a quimioterapia, pero esta vez por un tumor cerebral. Salió otra vez. Pero de su última internación no tenía un ticket para regresar a su casa.

Harrison en su propia tinta

  • "Los Beatles existen aparte de mí. Yo no soy realmente el beatle George. Beatle George es como un traje o una camisa que alguna vez usé y hasta el final de mi vida la gente verá esa camisa y la confundirá conmigo"
  • "El mundo nos usó como una excusa para volverse loco y echarnos la culpa. Gandhi dijo que había que crear y cuidar la imagen que uno elige de sí mismo. La que yo elijo no es Beatle George. Los que quieran eso vayan a ver a Wings. ¿Por qué vivir en el pasado? Vivamos el hoy"
  • "Los Beatles salvaron al mundo del aburrimiento"
  • "Pienso que la gente que vive su vida en la música le está diciendo al mundo: puedes tener mi amor y mis sonrisas. Olviden las partes malas, no las necesitan. Sólo tomen la música, porque es lo mejor y lo que doy de buena gana"
  • "La mejor situación es abrir los diarios y no encontrarse a uno en ellos"
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