Las 5 claves del segundo show de Los Fabulosos Cadillacs
La banda volvió a tocar en el Luna Park, con más temas nuevos y con la sorpresa de contar con Luciano Jr (El Tirri) y Daniel Melingo como invitados
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La apuesta
Cuando una banda ha sabido cosechar hits a lo largo de su carrera, la tentación de basar sus shows en esos temas “que sabemos todos” es muy grande. En su segundo acto en el Luna Park, a poco más de tres meses del concierto anterior –que marcó el inicio de la nueva gira- LFC incluyó un buen número de canciones nuevas, de su ópera rock La Salvación de Solo y Juan (uno de los grandes discos de esta temporada). “Averno, el fantasma”, “El rey del swing”, “La tormenta”, “Juan”, “No era para vos”, “Canción de Solo para Juan” y “El profesor Galíndez” (con Flavio en primera voz y con guardapolvos blanco, en la piel de ese profesor que asusta) sonaron en directo y demostraron que tienen vida individual, más allá del rol que cumplen como piezas de una obra que merece ser escuchada en el orden del álbum.
El recambio
El rol que cumplen “los hijos”, Florián Fernández Capello en la guitarra y Astor Cianciarulo en la segunda batería y en el bajo adicional, va más allá de lo estrictamente musical. Es sangre joven (21 tiene el hijo de Vicentico y 18 el de Flavio) que revitaliza a la banda y la obliga a estar alerta de principio a fin: Astor le pega a la batería con potencia, con rabia y con precisión y se complementa con la sobriedad y la elegancia de Nando Ricciardi. Cuando pasa al bajo, en tanto, resulta sencillo darse cuenta de que es el hijo de Sr. Flavio: punzante como el padre y con el mismo adn: por sus venas corre el ska punk y el hardcore. Florián es el guitarrista, el puesto históricamente más complejo para los Cadillacs. Y cumple con tanta destreza y aplomo con lo que se espera de él que resulta difícil creer que es su primer año como miembro estable en ese rol. Hasta el Profesor Galíndez se rendiría ante ellos.
La fiesta de 30
“El genio del dub”, “Demasiada presión”, “Mi novia se cayó en un pozo ciego”, “Calaveras y diablitos”, “Manuel Santillán, el león”, “Carmela”, “Carnaval toda la vida”, “Mal bicho”, “Siguiendo la luna”, “Belcha”, “Vasos vacíos”, “El satánico Dr Cadillac” y “Yo no me sentaría en tu mesa” se sucedieron como capítulos esenciales de una discografía que ya cumplió las tres décadas. Todos sonaron impecables y refrescantes aquellos que dieron el presente en versiones más alejadas de las originales, como una “Matador” más acompasada.
La puesta
El Dr. Alderete es el responsable gráfico de La Salvación de Solo y Juan. El prestigioso ilustrador argentino radicado en México se mueve en escena como el décimo integrante de la banda. Pero su misión no es tocar ningún instrumento sino ilustrar en directo, compu, tableta digitalizadora, controlador gráfico y joystick mediante. Y como un músico, además de seguir lo planeado zapa, se deja llevar por el momento y la inspiración y arremete con tipitos, corazones, calaveras, líneas arremolinadas. Su hit: “Mañana en el abasto”, con su dibujo de José Luis y su novia, y detalles de la canción (como el “no vayas a la escuela¨).
Los invitados
En una noche impecable y con una banda muy inspirada, el pasado y el presente lucharon round a round hasta el final: empate decretó el jurado. Pero fueron los invitados más que los clásicos los que nos llevaron, en contados pasajes, a retrotraernos en el tiempo: Daniel Melingo, quien apareció en escena con clarinete en mano para sumarse a una gran versión de “Mañana en el abasto” y para retornar en el final. Él fue el productor del primer disco de la banda, Bares y fondas. Y de aquellos días también hizo su aparición un hombre que se hizo bastante famoso en los últimos años por transitar por el programa de su primo Marcelo Tinelli: Luciano Jr., su nombre como Cadillac, o El Tirri, como lo rebautizó el conductor. De traje negro y cresta, arremetió en escena para cantar “Belcha” y también retornó en ese final multitudinario al que se le sumó el tercer invitado. ¡Bah! Si se lo puede tratar así al manager de la banda: Vaino Rigozzi o, mejor dicho, Vainilla, el primer guitarrista de LFC. Todos juntos entonando “Yo no me sentaría en tu mesa”, con el coro espontáneo del público y una cuantas camperas sobrevolando cabezas.
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