Llegan los ritmos del Perú desconocido

La coincidencia de la visita de la cantante afro Eva Ayllón y del grupo Chicha Libre ofrece una foto perfecta del país incaico
Gabriel Plaza
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6 de abril de 2011  

En 1985, el sello Luaka Bop, de David Byrne, mostraba al mundo los orígenes negros de la música peruana en el disco Afro Peruvian Classics - The Soul of Black Perum. El compilado se transformó en una guía imprescindible del afroperuanismo sónico y una recopilación reivindicatoria de artistas que cultivaban la música negra de Perú profundo y desconocido. Entre aquel seleccionado realizado por el ex Talking Heads, donde figuraban una serie de himnos como "No me cumben", del legendario Nicomedes Santa Cruz; "Préndeme la vela", de Abelardo Vásquez; la potente "Enciéndete candela", de Roberto Rivas, y la versión de "María Landó", que proyectaría internacionalmente la carrera de Susana Baca, aparecía la conmovedora versión de "Azúcar de caña", de la joven Eva Ayllón.

"Cuenta la historia que el primer Ayllón vino en un barco. Soy la herencia de un negro esclavo", cuenta ahora la artista afrodescendiente, residente en Nueva York, que tomó ese legado musical de sus ancestros para constituirse en un ícono y una de las difusoras más importantes de la cultura negra en el Perú. "En realidad, la reivindicación de la música negra del Perú es un proceso lento, que llevó muchos años. Hay muchas personas como yo que trabajamos y le dedicamos nuestra vida a esta música. Nuestro trabajo es titánico y de hormiguita", cuenta la artista peruana antes de su visita a la Argentina para una gira por distintas ciudades del país: el viernes en la Vieja Usina de Córdoba, el sábado en Teatro Broadway de Rosario, el domingo en los bosques de La Plata (gratis) y el 16 del actual en el ND/Ateneo.

Eva Ayllón formó parte del boom de la música negra peruana en el mundo junto a la internacionalización de colectivos como Perú Negro y Susana Baca, en los ochenta y noventa, y la renovada aparición de Novalima en la actualidad. La diferencia es que la artista, de origen humilde, nacida en una localidad doce horas al norte de Lima, se transformó en una leyenda popular en su territorio y en una de las grandes herederas del legado artístico de Chabuca Granda. "Aunque no lo creas, escuchaba a Mercedes Sosa, jazz, música folklórica de la sierra, Los Angeles Negros, Los Iracundos, y todos los jóvenes escuchábamos mucho La Sonora Matancera. Pero siempre me gustaron la música negra y Chabuca. Tengo su legado en el corazón por derecho de ser peruana. Su obra es muy fuerte porque fue una mujer muy juzgada en su época por ser intérprete y compositora de esta música siendo una persona de la clase alta", cuenta la cantante, que dedicó su última producción a un disco en vivo con canciones de la autora de "La flor de la canela".

Esas canciones y esa música la terminaron de formar en su primera juventud. "Escuchaba su música en la radio de la vecina que lo ponía alto. Yo me cruzaba de piernitas en el piso y escuchaba esos sonidos negros y criollos, como también escuchaba los tangos cantados por Goyeneche o los temas de Mercedes Sosa. Cuando era un niña inocente no entendía lo que esas letras querían decir, pero sin embargo los amaba. Cuando fui creciendo, cuando tuve mi primera pena de amor, cuando derramé mi primera lágrima, cuando tomé mi primera cerveza y fumé mi primer cigarro, entendí todo lo que significaba esa música para mí".

Como artista, Eva Ayllón tuvo que profundizar en sus raíces para hacer una relectura de su sonido original como afrodescendiente. "La música negra tiene muchas ramas. Están el lamento, el festejo, los payandés, el landó, la zamacueca, los panaillos y una gama muy amplia de sonidos. Particularmente me quedo con el festejo, porque es un ritmo que me hace cantar y bailar en los conciertos. Es un ritmo muy alegre y que me representa porque no me puedo estar quieta. En vivo mi música es explosiva. Soy un huracán", define esta reina negra del landó.

La fiebre por la música afroperuana sigue creciendo y Eva Ayllón es una de las grandes culpables: 10 discos de oro, 4 discos de platino y nominada tres veces a los Grammy latinos. Su voz es la expresión antigua de una raza con alegría y sufrimiento, una historia que en su familia se conoce bien y que fue transmitida de generación en generación. "Tú sabes que cuando los negros esclavos llegaron al Perú no permitían que expresaran su alegría y les quitaron sus instrumentos y sus cueros. Entonces ellos empezaron a reinventar su música creando nuevos instrumentos. Cada vez que le quitaban uno construían algo mejor o usaban lo que tenían a mano para hacer percusión, como la mesa o un banco. Así resistieron y su música fue sobreviviendo."

De esa historia de represión a la actualidad, la música afroperuana vive un presente más generoso. "En cualquier fiesta del Perú encontrás música negra. En Chinchán, al sur de Lima, hasta podés visitar las haciendas donde los primeros negros esclavos empezaron a hacer su música. En la capital hay muchos lugares y hasta hay grupos al estilo Stomp, pero recreando el repertorio de los negros. Ya no hay discriminación y vivimos en una gran mezcla de culturas y razas."

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