Luna para las chicas románticas

Luciano Pereyra actuó frente a un público compuesto por mayoría de adolescentes
Luciano Pereyra actuó frente a un público compuesto por mayoría de adolescentes
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25 de enero de 2002  

COSQUIN.- Transcurrida la mitad del Festival Nacional de Folklore se confirma que la respuesta del público depende mucho más de la presencia de figuras consagradas como verdaderos fenómenos populares que de cualquier otra circunstancia.

La escasa cantidad de gente que había anteanoche en la Próspero Molina -pese a que Luciano Pereyra, artista central de la quinta luna, arrastra a una legión de jovencitas que lo idolatran- demostró una vez más lo difícil que resulta llenar la plaza cuando no hay un artista masivo que garantice una convocatoria segura.

Lo mismo ocurrió el lunes, a pesar de la presencia de músicos muy respetados en el ámbito del folklore y de la inclusión en la programación del grupo cuartetero Chébere, que tiene una horda de seguidores incondicionales, pero restringidos casi exclusivamente a Córdoba capital.

De las cinco lunas que vivió el festival, las tres que protagonizaron el Chaqueño Palavecino -que colmó las plateas un martes-, Soledad y Horacio Guarany (en ese orden de convocatoria) fueron las más fervorosas. La capacidad de movilizar al público se notó tanto en la plaza como en sus alrededores, ya que en las peñas hubo música y baile hasta el amanecer.

Se espera que el domingo y el lunes próximos, con el doble show de cierre de Los Nocheros, la multitud vuelva a copar las calles de Cosquín y a hacer vibrar la Próspero Molina.

La Comisión Municipal de Folklore ya había calculado la importancia de tener un artista convocante cada noche y -tal como viene ocurriendo- temía que las noches sin figuras de alto impacto quedaran relegadas. Los altibajos en la convocatoria son previsibles en un encuentro que se extiende durante varios días, y más aún en este contexto de enorme crisis. Sin embargo, una alternativa saludable -y no sólo en términos de taquilla, sino, más que nada, en lo artístico- hubiera sido enriquecer la programación combinando los nombres de éxito asegurado con aquellos menos conocidos, pero que bien merecen conocerse y que esperan su turno en las peñas.

Pasión adolescente

Lo de Luciano Pereyra en la quinta noche coscoína fue una combinación de baladas y canciones folklóricas, todas atravesadas por la temática romántica.

Dispuesto a no defraudar a su público, más proclive a arrojar ositos de peluche sobre el escenario que a palmear chacareras, el joven de Luján le cantó al amor durante más de una hora.

Abrió su show con "Te doy una canción", de Silvio Rodríguez, y continuó con "Ojitos de mar", "Recuerdos" y la conocida "Amor, donde hubo fuego..." Las adolescentes, exaltadas, lo ovacionaron con gritos y aplausos.

Más cerca de la raíz

Pero el folklore de raíz también tuvo su lugar, con Los Ex Fronterizos y la Chacarerata Santiagueña, que lograron ahuyentar los nubarrones de la tormenta y calentar la plaza con su cancionero histórico. Avido de revivir las emociones de siempre, el público acompañó a Gerardo López en "Noches isleñas" y "Pollerita colorada", y a Juan Carlos Gramajo en "Nostalgia santiagueña" y "Añoranzas".

Otro referente de la música popular que aportó lo suyo fue Zamba Quipildor, que subió al escenario una noche después de lo previsto por problemas en la programación (la presentación anunciada para el martes quedó excluida por un desmanejo en los tiempos de actuación de los demás artistas).

Pero en el medio de los cantores tradicionales irrumpió, como una brisa venida del río (del Paraná, precisamente), el joven rosarino Franco Luciani. El ganador del Pre Cosquín en la categoría solista instrumental hizo brillar su armónica con la misma luz con que ya había cautivado en las peñas.

Anoche, en tanto, se esperaba una luna de carnaval de la mano de Los Tekis. La programación se completaba con los riojanos de Los Amigos y el talentoso Horacio Banegas, entre otros.

Apuntes del festival

  • Amor sensible. El festival es también un semillero de talentos en erupción, como el dúo Wagner-Taján, ganador del Pre Cosquín en la categoría de conjunto vocal e instrumental.
  • Vilma Wagner tiene 20 años y toca el piano, y Octavio Taján, su compañero en la guitarra y en otras búsquedas (son novios), tiene 22. En la plaza demostraron ser dueños de una gran sensibilidad para arreglar e interpretar los temas de sus "maestros", el Cuchi Leguizamón y Raúl Carnota, por nombrar a los que más admiran.

    Aseguran que la Próspero Molina no los intimidó. "Lo disfrutamos mucho más que el Pre Cosquín, donde está el jurado mirándote de frente y poniéndote puntos por cada cosa que hacés. Acá, en cambio, pudimos olvidarnos de lo puramente técnico y ponerle más corazón.

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