Mariana Baraj, en el camino del folklore

Llegó al género desde el rock y el jazz
Gabriel Plaza
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15 de diciembre de 2001  

En el rostro se adivina un ancestro aborigen y en la sangre de su música, una herencia santiagueña. Mariana Baraj es percusionista y cantante. Durante años acompañó a otros, incluso a su padre, el célebre saxofonista Bernardo Baraj. "Mi viejo fue mi primer maestro. El me incentivó para estudiar y me marcó una conducta con la música. También fue el primero que se sorprendió cuando me escuchó hacer folklore."

"La nena" hizo un recorrido anterior por el rock, el hip-hop y el jazz, para llegar a una propuesta solista ligada con la música de raíz. "El folklore tiene mucho poder, una energía de la tierra y dentro de eso la baguala aparece como algo elevado, cósmico y muy visceral, que no se parece a ninguna otra experiencia en la música."

En su memoria, el sonido de raíz se conecta con la figura de la abuela materna, doña Paulina, bandeña, de Santiago del Estero. "Con ella escuchaba programas de radio que pasaban chacareras y se me fueron metiendo esas canciones en el subconsciente. El otro recuerdo fuerte que tengo con el folklore es de las clases de música en la primaria. Cuando todos los chicos se querían escapar yo era la primera que quería cantar zambas."

Sin embargo, Baraj creció con otra información. Nació y se crió en Buenos Aires, escuchando a su familia, de músicos inclinados hacia el jazz y el tango. Pero nunca viajó al Norte. "Cuando lo digo, mucha gente no entiende cómo es que canto folklore, entonces." Esa vivencia urbana la volcó a un gusto por la mixtura. "Lo que me gusta es la fusión, aunque a veces se le da un sentido peyorativo a la palabra. Pero siempre escuché a gente como Saluzzi, el Cuchi o Liliana Herrero, que fusionaron muchos elementos. Me gusta agregar otros colores de la paleta y expandir la posibilidad de esos ritmos argentinos."

Disfruta de la originalidad que hay en el cruce de estilos y de ritmos. Baraj se reparte entre sus participaciones en las agrupaciones jazzeras de Fernando Tarrés y Pepi Taveira y su propia banda. Esa mezcla de influencias es el condimento esencial de su próximo espectáculo, hoy, a las 22.30, en el teatro Urania Giesso (Cochabamba 370), donde compartirá escenario con la pianista Nora Sarmoria y la bailaora flamenca Laura Manzella.

La experiencia promete un cruce poco convencional entre los ritmos populares argentinos y el flamenco. "Tenemos pensado hacer "Vidala de la sombra por bulerías", para mostrar ese origen y esa herencia española o andaluza en nuestra música, que en su momento investigó el Chango Farías Gómez. Me gustar rastrear en temas no tan conocidos, como "La zamba soltera", del Cuchi Leguizamón, o vidalas como "Batallando con la arena", que recopiló Leda Valladares, como también hacer temas míos con acento en la percusión y en la parte rítmica."

En poco tiempo comenzará a grabar parte de este material por el sello independiente BUE Records. Si todo resulta tan original como su mezcla de sangre y culturas, el disco promete. "Creo que se está dando un cambio en el folklore, la posibilidad de juntarse con otra gente, de encontrarse con otros lenguajes. Da esperanzas que salga un movimiento nuevo, con otra estética y con otro compromiso con la música."

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