Mezcla de España y Africa

Llega Omara Portuondo, al frente del Buena Vista Social Club cubano
Gabriel Plaza
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24 de octubre de 2011  

" Fui la ilusión de tu vida, un día lejano ya. Hoy represento el pasado no me puedo conformar. " La frase queda flotando en el aire y su voz eterna de terciopelo sigue rondando en la cabeza de millones de personas, que la conocieron en el mundo por su aparición en el Buena Vista Social Club, agrupación que la tiene entre sus filas como el último mito vivo de su generación. Escucharla en actividad a los ochenta años -lanzó recientemente otro disco en dueto junto con el pianista Chucho Valdés y sigue de gira con el Buena Vista Social Club, que llegará mañana al Luna Park- habla del peso de su historia para la música cubana.

Antes que Ry Cooder relanzara su carrera a inicios de 2000, con dos discos que condensan lo mejor de su estilo y la volvieron a posicionar en el mercado - Buena Vista Social Club presenta Omara Portuondo (2000) y Flor de amor (2005)- y el lente de Win Wenders captara su auténtica emoción en el bolero "Silencio", junto con Ibrahim Ferrer, la vida de Omara Portuondo ya tenía escritos varios capítulos de leyenda.

En su adolescencia compartió las noches habaneras del Tropicana con Nat King Cole, Maurice Chevallier y Edith Piaf; fue integrante del revolucionario Cuarteto D'Aida junto con su hermana Haydée, Elena Burke y Moraima Secada con las que salieron de gira por los Estados Unidos en la década del 50, y fue la voz principal del movimiento de jóvenes intérpretes y autores como César Portillo de la Luz, conocido como el filin cubano.

"Tuve esa suerte de conocer a muchos personajes que pasaron por la Cuba de los 50. A Nat King Cole, que era un caballero y un artista extraordinario, lo traté más porque estuvo mucho tiempo en Cuba. Cuando estaba en el Cuarteto D'Aida le hacíamos la presentación. Cantábamos «Blue Gardenia», y entonces salía él", recuerda en una de sus entrevistas.

Nacida en el barrio Cayo Hueso de La Habana en 1930, Omara creció con la influencia natural de las rumbas y las comparsas de los negros que bailaban en la puerta de su casa del Centro Habana. Cuando escuchaba los cueros de los tambores, la piel se le erizaba. "Porque yo soy mulata, la mezcla de España y Africa." Esos ritmos incorporados a su cadencia inigualable están asociados, de alguna manera, a su propia historia personal. Su madre, nacida en Cuba, era hija de españoles y su padre era descendiente de una esclava negra. "Estuvieron juntos hasta que murió y mi padre siempre dijo que ella era la mejor mujer del mundo. Nunca más tuvo pareja ni nada. Un amor lindo y fuerte. Y los tres hermanos [Omara es la mayor, Iván murió y Haydée vive en Miami] aprendimos que los colores de la piel no son los fundamentales. Además, las mezclas son buenas".

La historia de Omara Portuondo fue tan fuerte que enamoró a Ry Cooder cuando llegó a la isla en busca de íconos de la música cubana. En aquellos viejos estudios Egrem, donde Omara había grabado gran parte de sus discos, el productor estadounidense se rindió frente al milagro de su voz. Lo único que hizo fue amplificar su mirada con un álbum editado en 1997, que transformó a Omara, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y otras leyendas, en el último gran fenómeno de la música. "Con el éxito de Buena Vista, resurgió lo que anhelábamos nosotros de que Cuba pudiera llevar su música nuevamente por el mundo y que la disfrutaran tanto como la disfrutábamos nosotros. Fue importantísimo porque tú puedes ser aficionado al café, pero el chocolate existe ¿verdad? Y ése era nuestro dulce rico que la gente se estaba perdiendo."

PARA AGENDAR

  • La Orquesta Buena Vista Social Club con Omara Portuondo. Estadio Luna Park, Corrientes 99. Mañana, a las 21. Entradas desde $ 150.
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