Miguel Mateos toca mañana en el Astral

El show será grabado para su próximo disco
Mauro Apicella
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7 de diciembre de 2001  

En el afiche que promociona el show que Miguel Mateos hará mañana, a las 22, en el teatro Astral, reluce una guitarra blanca y celeste. No es de utilería. Es un viejo instrumento que el músico mandó a repintar y que hoy cuida celosamente en la sala de ensayo donde ajusta con su banda los temas que grabará en vivo y editará en su próximo CD.

Para despejar dudas, los colores tienen que ver con el título de su trabajo, "Los argentinitos". No con la cercanía de la Academia de Avellaneda al campeonato de fútbol, ni con aquella frase que Mateos escribió en el tema "Bar Imperio": "Y el día después, de Racing Campeón..."

Sin embargo, entre un café y un tostado que saborea durante un intervalo del ensayo, se anima a contar que es de River, pero que siente cariño por Racing gracias a su abuelo materno. "Tengo la imagen del gol del Chango Cárdenas, cuando yo tenía 3 o 4 años. Ese fue un título grande para la Argentina... Lo cierto es que con todo este lío no sé cómo será el día después ni cómo vamos a salir de esto", dice para volver a la realidad del país y a "Los argentinitos".

Tampoco puede elegir un "título grande" en su carrera porque se considera un personaje consistente. Dice que vender más o menos discos no influye en el cuidado de su trabajo. "Quizá no haya conseguido ningún título, pero tengo una obra y me siento contento. Fundamentalmente porque representa momentos de mucha gente".

Sin embargo, puede mencionar algunos hitos como tocar en el Luna Park (a principios de los ochenta, con el grupo Zas), grabar el CD "Sólos en América", o llegar a México y a los Estados Unidos, allá por el 88. "Pero todo es una continuidad. Ahora tengo más tiempo para madurar y para estudiar".

Esa reclusión da la sensación de que Mateos siempre está volviendo: desde los Estados Unidos, hace más de un lustro; al estudio de grabación, con el CD "Bar Imperio", un par de años después; a tocar en salas del interior después de 8 años; a grabar un álbum en vivo en un teatro de la avenida Corrientes.

"Me debo a mi obra y cuando toco es porque tengo la necesidad de decir algo. Sí... vuelvo. Porque me recluyo, paso años sin grabar, sin hacer giras. Y si tengo un contrato con una discográfica que me obliga a hacer un disco por año, lo hago. Es posible que tenga que pagar el precio de mis ausencias, aunque para mí son muy benéficas. Además, pienso que un artista no puede ser coherente. Eso hay que pedírselo a un juez o a un senador. El artista tiene que meter la pata y transgredir determinadas situaciones. Sé lo que hago, con más o menos aciertos, y respondo a mi locura, a mi frivolidad, a mi compromiso."

-¿De qué se trata el disco en vivo que vas a grabar?

-Quiero recuperar mi obra. Mi primera etapa salió en un montón de refritos. Ahora tengo versiones extremadamente superiores y también siete estrenos en dos vertientes con un andamiaje sonoro interesante. Sigo manteniendo el pop y, por otro lado, un aspecto más rockero. Además, posiblemente haga una suite de "El gobierno de uno mismo", una ópera en la que estoy trabajando hace más de dos años. Va a ser algo heterogéneo, pero sigo siendo yo.

-¿Te avergüenzan las grabaciones originales de tus primeros temas?

-No. Digo que éstas son versiones superiores desde lo estrictamente técnico. Pero los temas están en el alma y la cabeza de mucha gente.

-¿Y los que grabaste en los últimos 10 años?

-Pagué por haber estado fuera del país. Desde el 90 hice "Obsessión", "Kryptonita", "Cóctel" en vivo, y "Pisanlov", que acá no se editó. En 1998 hice "Bar Imperio". Pero sigo privilegiando mi crecimiento. Desde "Solos en América" me di cuenta de que en la Argentina estábamos capacitados para exportar nuestra música. Y creo que están en la gente algunas canciones como "Lola" o "Si tuviéramos alas". No sé por qué quedan esas canciones, pero creo que tengo esa suerte. Quizás es una cuestión de responsabilidad. Sé para quién escribo.

-Tu audiencia debe de haber cambiado en estos veinte años.

-Hoy veo a tres generaciones. Las que cantan "En la cocina, huevos", "Obsession" y "Bar Imperio". Y hay temas como "Mensajes en la radio", que adoro, un pop fuerte y con un sonido muy característico de los años ochenta, con imágenes que hoy se retoman. Lamentablemente, hay algunas que tiene tanta o más fuerzas que en aquel momento. Me pasa con "Los Argentinitos", que grabé en el 1996 para "Pisanlov". En ese momento estaba completamente fuera de escala y con una mirada interior. Me hubiera gustado un país con mayor identidad nacional y con un orgullo más claro de lo que somos como comunidad. Con todo ese ideario de los ochenta.

-Cuando empezaste también estarías fuera de escala porque muchos te criticaron.

-Me han pegado duro. Pero soy un entretenedor. No concibo el arte de otra manera que una forma de lenguaje. Creo, humildemente, que digo cosas. Entretener también es eso, no algo facilista.

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