Música, danza y efectos técnicos

Gabriel Plaza
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5 de mayo de 2003  

El "Tour de la mangosta", recital de Shakira. Músicos: Albert Menéndez (teclados), Adan Zimón (guitarra), Daniel Rotchild (bajo), Brendan Bucley (batería), Rafael Padilla (percusión), Pedro Alfonso (violín), Timothy Mitchell (guitarra y dirección musical). El sábado, en el estadio de River.

Nuestra opinión: bueno

"No nací aquí, ustedes lo saben. Pero también saben que, sin embargo, algunos han querido exiliarme. No se puede exiliar a alguien que ama tanto esta tierra", dijo Skakira durante el show del sábado último, en el estadio Monumental de River Plate. La frase y el aplauso posterior del público juvenil, unas 50 mil personas, según los organizadores, aportó una atmósfera particular al concierto de esta artista pop que llegó con una puesta de nivel internacional.

La estrella colombiana se encargó de introducir en su espectáculo un mensaje antibélico y reveló su enojo contra los "poderosos del mundo", a lo largo de la hora y media de recital. Eso sí, se olvidó de sumar a su "suegro" dentro de una lista donde aparecieron parodiados, a través de imágenes de video, personalidades como George W. Bush, Saddam Hussein, Ronald Reagan y Fidel Castro. Así fue como su actuación en River adquirió una connotación más política que se profundizó con todo tipo de mensajes desde el escenario: visuales y verbales. Con Inés Pertiné como espectadora desde un palco especial, la colombiana eligió por ejemplo, representar la pelea entre el bien y el mal a través de la mangosta y la cobra, dibujadas en el telón rojo que cubría un escenario de enormes proporciones.

Es la primera vez que Shakira, novia de Antonio de la Rúa, se presenta en vivo en el país tras los acontecimientos ocurridos durante el 19 y 20 de diciembre de 2002, cuando Fernando de la Rúa abandonó el poder en medio de un caos social. La operación "regreso" de Shakira, en un momento en que aquellos sucesos de diciembre continúan frescos en la memoria, tiñó de dudas su visita a la Argentina. A pesar de la irritación general que sigue generando la figura de De la Rúa y su familia, los medios ayudaron a la reconciliación de la cantante con su público.

Será difícil desvincular a la popular intérprete, con más de diez millones de discos vendidos en todo el mundo, de ese entorno político familiar que se termina colando en el ambiente de un concierto con una puesta descomunal.

El show se basa prácticamente en la fuerza visual y en los efectos técnicos, (como la cobra de varios metros de alto que apareció en el primer tramo del concierto), mucha pirotecnia, explosiones, lenguas de fuego y una iluminación que apoya el desarrollo del concierto y los clímax de las canciones.

Puesta internacional

El diseño del espectáculo estuvo a cargo de Chris Lamb, hombre que tuvo en sus manos la puesta de varios grandes del pop como U2 o los Rolling Stones. Shakira se entregó a esa puesta en escena que entretiene a su público juvenil con imágenes psicodélicas, reminiscencias disco, citas de músicos como Jimi Hendrix o consignas más infantiles que dispararon las tres pantallas de video donde se podía leer la frase: "El rock no ha muerto".

Todo ese conjunto de estímulos visuales y musicales estuvo acompañado por una banda de nueve músicos, que transforma a la cantante colombiana en un clásico producto pop para la platea adolescente.

Sin embargo, la voz de la intérprete, una de sus marcas de fábrica, resulta monótona. El uso y abuso de una voz afectada por un tono nasal, además de un sonido que impide escuchar las letras, pierde efecto a lo largo del concierto. Se nota sobre todo en los temas más rockeros como los covers de Aerosmith y AC/DC.

Desde que empieza el recital con "Ojos así" (una de sus canciones más conocidas por su destreza para contornear su cuerpo), hasta el final del show con el tema "Suerte" (que tiene versos dedicados a su novio "Antonito"), la artista se sumerge en un juego de luces y sombras, donde la música y la técnica es la que terminan imponiendo su lenguaje sobre el contenido ingenuo que propone Shakira.

Las chicas, en su mayoría entre 13 y 18 años, además de muchos famosos de la farándula, bailan y cantan sus canciones y aplauden las intervenciones de la cantante cuando se dirige al público con poca prudencia. "Al amor le hacen falta líderes y los líderes no tienen amor. Podemos rebelarnos, amando", dice la cantante enamorada.

El camarín

  • La cantante requirió un diseño especial para el camarín que la alojó hasta el momento del recital en River. Según su pedido, el ambiente debía estar decorado con elementos que tuvieran una identidad local. Todos los objetos -la alfombra de cuero de vaca, los artefactos de iluminación y otros- pertenecen a diseñadores argentinos.
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