Música en el Museo de Bellas Artes

Un ciclo gratuito, todos los domingos
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11 de mayo de 2003  

Entre cuadros, esculturas, exposiciones, conferencias y aquellas tareas no visibles de investigación y de conservación que son propias de los buenos museos, el de Bellas Artes también aporta sonidos para completar un panorama que no se reduce sólo a lo visual.

La cita musical y gratuita, desde hace mucho tiempo, sucede todos los domingos, a las 17.30, salvo ocasiones especiales como, por ejemplo, que los argentinos acudan a las urnas para elegir presidente. Hoy será el turno del Conjunto CamerArte, con su extraño ensamble de fagot, canto, clarinete y piano, para ofrecer tríos, arias y canciones de Beethoven, Bellini, Puccini y Glinka.

El ciclo de esta temporada, que coordina la licenciada Patricia Pouchulu y que cuenta con el asesoramiento de Antonio De Raco, comenzó el domingo 16 de marzo y tiene como constante la presencia de muchísima gente completando la capacidad varias veces centenaria del auditorio del museo. Tal vez la razón para estos llenos sea tanto la diversidad de la oferta como la probidad de los músicos involucrados. Hasta ahora, han pasado por este escenario los Músicos del Plata, que hicieron su debut en esa oportunidad; Música Poética, un ensamble de música barroca de la Universidad Católica; Música Viva, integrado por seis intérpretes que abarcaron música camarística desde Bach hasta Albert Roussel; recitales de canto, uno de Augusto Morales, otro de Natasha Tupin; el Cuarteto Almerares, en la celebración de sus treinta años de existencia, y lo que fue el más convocante de todos, el del 13 de abril, cuando Sergio Siminovich dirigió a los solistas, al coro y al grupo orquestal de la Sociedad Haendel de Buenos Aires para hacer el "Réquiem", de Mozart.

A futuro, tras el ballottage del domingo que viene y su consiguiente silencio, el 25 de mayo, concluirá la primera parte de los conciertos vespertinos del museo con la presentación del conjunto Phil d´Or y un programa denominado "Haendel en Londres". Después, a lo largo de dos meses, coordinado por Antonio De Raco, el Museo Nacional de Bellas Artes se vestirá de Mozart y, siempre en domingo, se podrá concurrir para escuchar conciertos del salzburgués, la mayoría para piano, a cargo del De Raco y de algunos de sus alumnos, aunque también para otros instrumentos, con las presencias, por caso, del flautista Claudio Barile y del clarinetista Mariano Rey. En todo caso, ahora y más adelante, se recomienda llegar temprano al museo, visitar las muestras, después hacer la cola, ubicarse cómodamente en alguna butaca y, a la salida, con el espíritu satisfecho por los buenos estímulos acumulados, apoyarse en ellos para enfrentar del mejor modo posible los agobios característicos que suelen sobrevenir las noches del domingo, cuando comienzan a asomar indefectibles el aroma y el panorama del lunes, día áspero y complicado si los hay.

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