Música para la redención

Por Sebastián Ramos De la Redacción de LA NACION
(0)
8 de enero de 2005  

¡Dios salve al rock! O al menos les dé un poco de paz y espiritualidad a las estrellas que imploran desde sus canciones y obras por un pedazo de cielo. Porque si bien desde que Elvis Presley movió la pelvis y el mundo hizo plop, el rock le ha compuesto canciones tanto a Dios como al diablo. En los últimos años varios de los más luminosos astros del género se han volcado a la religión (algunos hasta con fanático fervor), mostrando su fe y buscando el camino de la redención en temas de cinco minutos.

Madonna no está sola. Lenny Kravitz se bautiza en público; Prince se convierte en testigo de Jehová y deja de lado sus más obscenas obsesiones; Bono, un católico empedernido, recupera el nombre de Yahveh en el más reciente trabajo de U2 y sólo le pide a Dios que el fanatismo religioso no haga que peligre la fe en Dios; y Leonard Cohen, monje budista desde 1996, cierra su último álbum, "Dear Heather", con un inspirador tema bautizado, precisamente, "The Faith" (La fe). Cinco artistas consagrados, cuatro religiones y un mismo Dios.

"Entonces llovió sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal" (Génesis 19).

"No quiero mirar atrás y convertirme en piedra. Todos mis días oscuros han despertado. Estoy buscando un nuevo camino y no lo puedo hacer sólo: guíame hacia un lugar abierto de par en par." La frase, con cita bíblica incluida, pertenece a la canción "Baptized" (Bautizado), del último álbum de Lenny Kravitz, "Baptism" (Bautismo), el de la tapa con Lenny bañado en sangre. Sin vueltas, el moreno de los riffs setentistas que vendrá al país en marzo definitivamente quiere compartir una experiencia religiosa.

"Este es un álbum revelador que rinde tributo a las cosas básicas de la vida. Estoy creciendo como persona y «Baptism» refleja dónde estoy en este mismo momento. Para mí, ha sido como volver a nacer, tanto espiritual como musicalmente. No intento cambiar el mundo, sólo ofrecer el regalo que Dios me ha dado, y si alguien se emociona con ello, pues, es maravilloso", dijo Kravitz, que tiene en carpeta filmar una película: "Se llama «Barbecues and Bar Mitzvahs» y es una pieza semiautobiográfica. Trata de las culturas, el amor, de temas de familia". ¿Obsesionado, yo?

(Isaías 43:10, 11): "Vosotros sois mis testigos [...] y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve".

Desde que Prince es Prince (en 1978, con bigotito fino de cafisho barato), hemos escuchado de su boca lasciva y sexualmente provocadora cosas como "hay demasiadas cosas que puedes hacerme" ("Soft and Wet", 1978); "quiero ser tu amante, quiero ser el único que te haga correr" ("I Wanna Be Your Lover", 1979); "lo único que quiero es hacerte el amor por un rato, si tienes tiempo te daré un poco de dinero para comprar una mente sucia" ("Dirty Mind", 1980),

Con el tiempo, el asunto se fue poniendo más y más hot. Hasta que, después de mil y un cambios de nombre, en 2000, se unió a las filas de los testigos de Jehová.

Cuatro años más tarde, el primer álbum posterior a la resurrección (volvió a llamarse Prince y realizó una gira excepcional, festejando el vigésimo aniversario de "Purple Rain") se llamó "Musicology", un gran disco que lo reubicó en el mapa de la música negra norteamericana, pero, eso sí, sin ningún tipo de excesos verbales. "Hay palabras que ya no pronuncio, pero mi relación con Dios no ha cambiado. Lo he amado y venerado siempre y en todo este tiempo traté de seguir sus enseñanzas", explica el hombre que ahora, en sus shows, invita a leer las Sagradas Escrituras y al que muchos aseguran haber visto por su Minneapolis natal, golpeando las puertas de algún vecindario con la palabra de Jehová bajo el brazo.

"Las «cuatro verdades excelentes» en las que se basa la Iluminación de Buda son: el dolor, su causa, su supresión y el camino hacia esta supresión. Siempre y cuando el camino para dar fin al sufrimiento sea el Sendero de las Ocho Grandes Verdades, divididas en tres categorías que conforman el pilar central del budismo: moral, sabiduría y samadi o concentración."

A mediados de los años 90, Leonard Cohen se internó por casi una década en un monasterio zen budista de Los Angeles, luego de años de cultivar su fama de borracho, mujeriego empedernido y poeta judío maldito. "No creo que nadie sepa en realidad por qué hace lo que está haciendo. Si detienes a cualquier persona en el subte y le preguntas «¿a dónde vas?», en el sentido profundo de la pregunta, no obtendrás ninguna respuesta. No sé por qué estoy aquí, pero ¿qué otra cosa podría hacer? ¿Quiero ser un Frank Sinatra? ¿Quiero organizar maravillosas retrospectivas de mi obra? ¿Estoy realmente interesado en ser el cantante folk más viejo en actividad? ¿Voy a casarme con una mujer joven y formar otra familia? ¿Me gustaría encontrar nuevas drogas, vinos caros?", dijo en una de las varias entrevistas que ofreció desde el mismo centro zen que lo condujo a cierta paz interior.

En su extensa trayectoria, Cohen, que cumplió 70 años en 2004, escribió poemas, canciones e incluso novelas en las que habla de Dios, y su más reciente trabajo no es la excepción. Otro rockero redimido, que después de tanto pensar, se sentó a meditar. ¡Aleluya!

"Yahveh es el nombre, en hebreo, con el que en muchas Biblias se nombra a El Señor. Yahveh es El Creador."

"Yahveh" es el nombre (también) de uno de los temas del nuevo álbum de los irlandeses U2, en el que Bono vuelve a vestirse de predicador, como si los años 90 (aquellos de cinismo al palo) nunca hubieran realmente ocurrido. "Tuve la idea de que nadie podía poseer Jerusalén, pero todos quieren poner su bandera en ella. El título es un nombre antiguo que no se pronuncia y me acerqué a él cantándolo. Espero no ofender a nadie", aseguró el cantante devenido Robin Hood del Tercer Mundo.

Citas bíblicas, ruegos al cielo con destinatarios de todo tipo y una eterna búsqueda de la redención. Donde sea y como sea, el rock parece haber encontrado la luz, muy a pesar de excesos y tentaciones del pasado.

"Escribo esta canción para vos, Señor del mundo, que todo lo tienes, menos esta canción" (Leonard Cohen).

Otros hitos

  • Los Beatles, algunos de los Rolling Stones y Donovan, entre otros, realizaron en 1966 una excursión mística al Himalaya para conocer a Maharishi Mahesh Yogi.
  • En febrero de 1971, Vox Dei editó su álbum conceptual “La Biblia”.
  • Luego de la muerte de Elvis Presley, sus seguidores más fanáticos crearon “The Church of Elvis”, una iglesia propia con pastores de saco blanco a la Presley etapa Las Vegas.
  • En 1977, Cat Stevens cambió su nombre por el de Yusuf Islam, al adoptar la religión musulmana, y se retiró del negocio de la música.
  • A fines de 1978, Robert Zimmerman (Bob Dylan) anunció que era un cristiano renacido.
  • Aunque últimamente no se haya demostrado muy devoto, Michael Jackson abrazó desde pequeño la causa de los testigos de Jehová.
  • A principios de los años 90, Fidel Nadal, de Todos Tus Muertos, se convirtió al rastafarismo, religión a la que entregó su vida Bob Marley.
  • Adam Yauch, de los Beastie Boys, se unió a la lucha por la liberación del Tíbet en 1994 y se convirtió al budismo.
  • MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.