Música paralela, un ciclo con el lado oscuro del rock

Alan Courtis, Honduras y Uno x Uno, en una serie de conciertos que desafían las reglas establecidas
Jorge Luis Fernández
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2 de agosto de 2013  

En el rock, tiempo atrás, existía la alusión al lado B de los viejos simples para hablar de quienes circulaban por la "tangente" musical. Esa etiqueta desapareció, pero los grupos Lado B siguen circunvalando el riesgo. El ciclo Conciertos de Música Paralela, que tendrá lugar en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543) desde hoy hasta noviembre, el primer viernes de cada mes, presentará a tres generaciones de "perros verdes" del rock: Uno x Uno, pioneros del tecno y el post punk argentino; el guitarrista de noise Alan Courtis, ex líder del grupo Reynols, y Honduras Libregrupo, los más jóvenes y organizadores de este ciclo, que se remonta a 2009.

"Compartimos problemas y experiencias similares, sobre todo por la inviabilidad comercial del género", cuenta Alex Kodric, guitarrista de Honduras, un grupo que empezó con un formato de rock progresivo fundamentalmente instrumental (al estilo de Hawkwind y Gong) y evolucionó hacia el formato canción.

Alan Courtis, que abre el ciclo esta noche, es referente indiscutido del under local debido a su pasado en Reynols, creadores de un estilo que mezcló avant-garde, rock y arte conceptual, y al reconocimiento que tiene en la escena internacional de rock alternativo. "Es importante que la gente conozca opciones y las pueda valorar -dice-. Son propuestas que no buscan necesariamente la masividad, pero no por eso dejan de ser sustanciales."

Su show comenzará con material de su última gira europea y luego se le unirán Los Telergia, banda armada para la ocasión que incluye a Ale Leonelli (de Honduras) en bajo y órgano y Mateo Aguilar (de Morbo & Mambo) en batería. "La meta es reencontrar una sonoridad de rock crudo previa a cualquier género -adelanta sobre este encuentro con Los Telergia-. Sería como volver al estado celular del rock y partir desde ahí. Al tocar en una banda, la escucha condiciona todo. Con Reynols pasaba algo similar, pero en este caso llegamos a formas basadas únicamente en esa comunicación, esa telergia que emana del sonido."

Si Courtis es el referente consagrado de la escena, Carlos Alonso (cuyo nombre se confunde con el de su banda, Uno x Uno) es el padrino. "Toco desde 1964, pero soy ingeniero electrónico antes que músico; entonces esa información, en algún punto, se mezcló y dio lugar a mi incursión en las máquinas", explica el pionero, que nunca se alejó de su hogar en San Miguel. "Con Uno x Uno usé una de las primeras computadoras con síntesis de sonido, la Yamaha CX5M, y una caja de ritmos Roland 707. Pero también había micrófonos de baja calidad y grabadores de casete donde creaba mi librería sonora -recuerda-. Cualquier material que generara ruido me servía: plásticos, diferentes superficies donde golpear..."

La irrupción de Alonso en la ya mítica escena del under de los ochenta (exitosamente documentada en el libro Gente que no ) generó desconcierto hasta en los propios punks. "Al principio nos gritaban de todo; no sabían cómo responder a un grupo que no tenía batería -dice-. Yo cantaba como si vomitara y eso atraía a Fidel Nadal y también a Walter Temporelli, de Los Corrosivos, que venía a los recitales y pasaba películas porno de los años veinte en unos súper televisores. En el Parakultural, cuando terminaba de tocar, iba a la barra a tomar ginebra y la gente se abría paso; eso me gustaba. Daniel Melero fue el único que apoyó mi carrera desde el primer trabajo. De hecho, El infinito cercano hizo su debut en su sello, Catálogo Incierto. Él venía a todos los conciertos, pero al tercer tema no soportaba más y se iba. Era muy crítico de mi canto."

Kodric, que actuará con Honduras el 6 de septiembre y para el cierre del ciclo, el 1° de noviembre, rescata la incomodidad como disparador de posturas artísticas. "Nos identifica la necesidad de no repetirnos, de experimentar y poner al otro en lugares incómodos para empujarlo a algo nuevo", dice el guitarrista. "Conceptualmente, hoy nos sentimos más cómodos en estructuras que pueden identificarse con el sonido industrial de los ochenta, pero con nuestra cuestión orgánica, de tracción a sangre."

Uno x Uno tiene por costumbre recrear canciones en diferentes formatos, y eso mostrará en su show, el 4 de octubre. Un buen ejemplo es su último disco, el excelente Eslabón UXU , grabado en vivo en Escobar con una formación rockera, que incluye temas de álbumes donde el sonido era predominantemente electrónico.

"Uno x Uno es eléctrico, es acústico, es electrónico, es improvisación, es experimentación, es noise... -reflexiona Alonso-. Pero esencialmente es rock. Nunca voy a reemplazar la guitarra."

  • Conciertos de Música Paralela

    Alan Courtis y Los Telergia

    Hoy, a las 23.30

    Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. Entrada, $ 40.
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