Nuevos paisajes para el Festival Argerich

La pianista inició su gira por el interior
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23 de septiembre de 2005  

SAN SALVADOR DE JUJUY.- Nuevos aires aguardaban a Martha Argerich y a los músicos de la Sinfonietta que la acompañaron hasta esta privilegiada ciudad, "Tacita de plata" extendida en las márgenes del valle del río Grande, resplandeciente en medio de los cerros de la precordillera. En espera de la inminente primavera, Jujuy ha superado los intensos fríos y aun la insólita nevada de los últimos días, preparando los ánimos para el acontecimiento musical -histórico en más de un sentido-, que ha disipado milagrosamente las incertidumbres y frustraciones de las últimas semanas vividas por los músicos visitantes en Buenos Aires.

Con esta primera visita que Martha Argerich hace a la capital jujeña, la más septentrional del país, se inició brillantemente la gira de conciertos programada por la Fundación Argerich y Becuadro Producciones, con el decidido apoyo del Mozarteum Argentino (filial Jujuy) cuya actual titular Sylvia Inés Cornejo anunció el comienzo de los festejos del 25° aniversario de la entidad local.

Entretanto, todo el grupo musical y su director Darío Ntaca estaban aquí ansiosos por conocer la flamante sala Martín Fierro y realizar el ensayo acústico. Situada en el monumental Complejo Educacional José Hernández, con capacidad para mil personas, el doble que el centenario teatro Mitre situado en el centro de la ciudad. Un día resultó escaso para realizar los ensayos de la Sinfonietta, y de ésta con los solistas Argerich, y con el italiano Gabriele Baldocci (mención especial del 2° Concurso Internacional de Piano Martha Argerich en 2003).

Todo el Jujuy musical se concentró en la sala Martín Fierro para celebrar un hecho artístico que la provincia consideró histórico. Pero la enorme expectativa suscitada por los músicos visitantes fue superada por una sorpresa mayor que fue anunciada al público: no eran ellos quienes iniciaban el esperado concierto del domingo, sino los cuarenta jóvenes jujeños de la Orquesta Infanto-Juvenil de la provincia, dirigida por el maestro Sergio Jurado, junto a Martha Argerich en el piano. Los cinco años de esforzada y encomiable labor emprendida por este valioso docente, seleccionando y formando pacientemente a niños y jóvenes de condición muy humilde con el apoyo de la Secretaría de Cultura provincial dieron sus frutos. No fue sólo una tarea emprendida con fines exclusivamente artísticos, sino además con profundo sentido social. El plantel total comprende 45 músicos de nivel infantil y 35 más pequeños que conforman el nivel inicial.

Verdadero bautismo de fuego -literalmente hablando-, pues actuar con la temperamental pianista movilizó las fibras más íntimas de esos jóvenes corazones, la promesa de Jujuy en materia de música clásica, al ejecutar el célebre Concierto en Re Mayor, de Haydn, junto a la máxima figura de la noche, hecho que cumplieron con firme convicción y total entrega.

"Facundo -preguntamos a un violinista de 11 años, al término del concierto-, ¿te vas a dedicar a la música?" "Sí", contestó el niño sin asomo de duda. Facundo Rueda, se había acercado como otros jóvenes músicos durante un ensayo a Martha Argerich para pedirle una dedicatoria "para él y para su mamá...", hecho que conmovió a la artista. Al finalizar el concierto, algo cambió para siempre para cada uno de estos cuarenta músicos jujeños.

El concierto tan esperado se cumplió, después, como estaba previsto. La Sinfonietta dirigida por Ntaca hizo oír en primer término "Música acuática", suite en Fa Mayor, de Haendel (en la revisión efectuada por la editorial Baerenreiter) con las inserciones de fanfarrias de cornos y oboes, lo cual permitió advertir los progresos alcanzados por esta formación que se halla bien orientada, algo que se corroboraría después con la interpretación de la obertura "Coriolano", de Beethoven. El sonido corrió bien por la nueva sala y la inteligente labor realizada por Ntaca, primeramente acompañando al talentoso pianista Baldocci en el cuarto Concierto Op. 58, en Sol mayor del genio de Bonn, y en último término a Martha Argerich, en una deslumbrante versión del Concierto Op. 54 en La menor, de Schumann, ambas escuchadas en el festival realizado en Buenos Aires, confirman una vez más los juicios vertidos en esa ocasión, elogiosos para ambos. Fuera de programa, tras las ovaciones de público jujeño, Argerich ejecutó una impresionante versión de la Toccata en Re menor, de Scarlatti, y después, junto con el director, a cuatro manos, un encantador Rondó, de Schubert. La noche histórica de Martha Argerich en Jujuy dejará una huella imborrable.

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