Olga Romanko, cincuenta veces Floria

Desde que comenzó a cantar el papel, en 2000, los teatros líricos no dejan de convocarla
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16 de mayo de 2003  

En la parte interna de la contratapa de la partitura de "Tosca" que posee Olga Romanko hay escrita -a mano- una apretada lista con las funciones que lleva representando el papel principal de la célebre ópera de Puccini.

Allí se puede leer que el debut en esta ópera lo hizo hace nada más que tres años, en Karslruhe, Alemania. Y que aquí llegará nada menos que a la función número 50.

Evidentemente, para la soprano rusa que el año pasado debutó con éxito en el Colón en "La Fanciulla del West" se trata de un papel a su medida. Y que fue el producto de una cantante que sabe muy bien cómo manejar sus tiempos de maduración artística. "Canto fuera de Rusia desde 1990. Desde entonces muchos me pidieron que interpretara a Floria Tosca y durante diez años dije que no. No sabía por qué exactamente, pero no sentía que era el momento adecuado", comenta Romanko en un italiano fluido y sin acento durante el diálogo con LA NACION.

Es que para la soprano rusa, ahora radicada en Italia -desde donde llegó acompañada por su marido italiano, Andrea, y su pequeño hijo, Alessandro-, la pasión que desata Floria Tosca requiere cantantes con los pies sobre la tierra: "Es una ópera muy dramática que requiere la cabeza fría. No hay que dejarse llevar por el sentimiento, si no, no llegás al final de la ópera con voz", asegura.

Alemania, Estados Unidos, Grecia, Francia, Italia, son algunos de los países que la vieron encarnando a la heroína trágica que mata y muere por amor y dignidad. Y desde mañana serán los porteños los que la verán compartir el triángulo protagónico con Daniel Muñoz y Luis Gaeta.

-¿Por qué decidió aceptar la invitación a cantar "Tosca" en el Colón?

-Me quedé muy contenta del trabajo que hicimos con Mario Perusso y Marcelo Lombardero en la "Fanciulla..." el año pasado. Cuando me llamaron para "Tosca", aunque no podía participar en toda la producción porque ya tenía firmado otro contrato para cantar "Wanda", de Dvorak, dije que sí inmediatamente. Es que la atmósfera artística aquí es de muy alto nivel y confío profesionalmente en Perusso, es un músico de gran experiencia.

-¿Cuál es la clave para el buen funcionamiento de esta ópera, desde el punto de vista de los cantantes?

-Somos tres protagonistas, Mario Cavaradossi, Scarpia y Tosca. Si uno de estos tres elementos no está en la misma intensidad que los demás, se cae todo. La intensidad artística y como actores muy fuerte. Es cierto que el personaje de Floria Tosca le ofrece la oportunidad a una soprano de expresarse totalmente En este personaje está todo: el amor, la dulzura, la agresividad, la fuerza. Ella se presenta como una mujer dulce y amorosa en el primer acto y finalmente es una mujer capaz de matar.

-¿Cuál es su enfoque musical de Floria?

-El otro día, en la entrada del teatro, me preguntaban: "¿Cómo lo hacés: como Maria Callas o como Renata Tebaldi?" "Trato de hacerlo como Olga Romanko", respondí. Creo que no es posible copiarlas y que la copia siempre resulta peor. Siempre es mejor lo propio, lo que me represente. Floria es un personaje fuerte que sabe que fascina, que es seguro de sí mismo y tiene grandes valores morales. Cree en Dios y tiene orgullo y dignidad. Una dignidad que Scarpia quiere meter en el fango. Por eso creo que una ópera como "Tosca" será siempre actual, porque este triángulo une el problema del poder, el amor y el sacrificio por amor, que será siempre así en diversos ambientes.

Una carrera ascendente

Desde 1990, Romanko puede exhibir con orgullo una carrera sin tropiezos, que le permitió compartir escenarios con figuras como Plácido Domingo, José Cura, Renato Bruson, Ramón Vargas, Ruggero Raimondi o Leo Nucci. Y ser dirigida por destacadas batutas y régisseurs.

Por eso es para destacar que, luego de apagado el grabador, haya insistido en remarcar la fascinación que siente por el trabajo del régisseur argentino Roberto Oswald, encargado de la puesta. "En los ensayos, él se sienta en una silla y observa. Finalmente hace un comentario o explica algo que quiere y siempre es algo interesante y que funciona. Verdaderamente es un hombre que sabe mucho", elogia con sinceridad mientras se dirige, a pie, desde el hotel sobre la avenida Corrientes hacia el Colón para dar los últimos toques a la "Tosca" número 48 de su vida.

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